Como todos los primeros sábados del mes de julio, desde hace más de cuarenta años, tiene lugar la Cantada d'havaneres de Calella de Palafrugell"... ¡¡¡Y ESTA NOCHE ES LA NOCHEEE!!
¡¿Eehh?!... ¿Porqué me mirais así?... ¿En qué estábais pensando?...
Pues yo me preparo la noche con toda la parafernalia, aunque lo vea desde casa. ¿Como el que se prepara los tacos, la tortilla, y la cerveza para ver la final de cualquier torneo de futbol? Pues yo igual. O sea:
Una zarzuelita de pescado y marisco
(Ingredientes para 4 personas):
- 4 rodajas de merluza de un dedo de grosor. - 1 Calamar de unos 500 gr. - 4 Rodajas de Rape de un par de dedos de grosor - 4 Salmonetes - Pescado para el caldo (en este caso hemos utlizado huesecillos de rape) - 6 Cigalas de tamaño mediano - 6 Gambones o langostinos - 400 gr. de almejas de carril - 1/2 cebolla - 1 Tomate mediano - 3 Dientes de ajo - Un puñadito de perejil picado - 0.5 gr. de azafrán - 25 gr. de almendras crudas peladas - 2 rebanaditas de pan frito. - 1 cucharada de pimentón dulce - Laurel
Elaboración:
Ponemos a hervir en 1 litro de agua el pescado reservado para el caldo. Añadimos sal y una hojita de laurel. Picamos muy fino la cebolla y el tomate que utilizaremos para preparar el sofrito.
Ponemos a calentar una sartén con 6 cucharadas de aceite de oliva. Echamos la cebolla y el tomate que hemos picado. Cuando la cebolla esté transparente y el tomate en puré, lo vertimos en una cazuela grande y plana que utlizaremos para hacer la zarzuela.
Limpiamos y cortamos en anillas el calamar. Enharinamos la merluza para freirla en una sartén con unas cucharadas de aceite de oliva. El pescado se fríe poco, una vuelta por ambas caras. Simplemente que se dore un poco, se acabará de hacer en la cazuela de barro con los demás ingredientes. Actuamos de igual manera con las rodajas del rape. Vamos colocando el pescado en la cazuela con la decoración que elijamos.
Enharinamos los salmonetes. Los freímos hasta que se doren un poco. Enharinamos el calamar en anillas. Y de igual manera, se fríen hasta que se doren. Cambiamos el aceite (se suele quemar), y freímos las cigalas. Freímos las almejas, y por último freímos los gambones o langostinos (es cuestión de gustos).
Colocamos el resto de los ingredientes en la cazuela. En una sartén limpia, ponemos a calentar un par de cucharadas de aceite y un diente de ajo troceado. Añadimos una cucharada de harina.
En un mortero ponemos a trozos pequeños 2 dientes de ajo, un puñado de perejil, las almendras, el azafrán, la cucharada de pimentón dulce, y el pan frito. Lo machacamos bien en el mortero, o si queremos que quede más fino, lo batimos con la batidora añadiendole un poco de caldo de pescado.
Añadimos un poco más de caldo a la mezcla del mortero o de la batidora, y lo incorporamos a la sartén revolviendo hasta que vuelva a hervir. Vamos añadiendo el resto del caldo del pescado hasta que resulte ligero. Rectificamos de sal.
Con el primer hervor se añade a la cazuela, se lleva esta al fuego y se mueve para que la salsa se distribuya bien por debajo de los ingredientes. Dejamos cocer a fuego lento unos 15 minutos. Agitamos con energía la cazuela para que no se agarre el pescado, no debemos dar vuelta a los ingredientes, puesto que se romperían y perdería la estética del plato. Mientras se termina de hacer, comprobamos si hace falte añadir más caldo en caso de que la salsa espese demasiado o sea escasa, y comprobamos el sabor.
Apagamos el fuego y dejamos reposar unos minutos,y... ¡¡Listo para servir, que aproveche!!
Se acompaña con un buen vino de aguja bien fresquito, o una cerveza bien fria. Eso ya va a gustos.
Treas la cena una ratito de cantar y escuchar habaneras:
Este es uno de mis grupos d'havaneres favorito, ellos son: "Barca de mitjana"
Mariner de terra endins (marinero de tierra adentro)
Y mientras vamos cantando y escuchando, se va preparando la bebida estrella de la noche:
El cremat
ingredientes:
-Ron negro (1 L.)
-Limón (1 Und.)
-Canela en rama (1 Und.)
-Granos de cafe (5 Und.)
-Azúcar (150 gr.)
-Cafe (1 Taza)
Elaboración:
En una cazuela de barro vertemos el litro entero de ron negro, la cáscara del limón, la canela en rama, los granos de café y el azúcar y removemos muy bien con una cuchara de madera.
A continuación prendemos fuego con ayuda de una cerilla larga para no quemarnos. Vamos removiendo y lo dejamos que se queme entre 5 y 10 minutos.
Para apagarlo echamos la taza de café y tapamos con una tapadera.
El hecho de quemarlo hace que pierda buena parte del alcohol, así que no es una bebida muy fuerte.
Ideal para degustarlo en una noche de verano, a ser posible en la playa...
Si se quiere, y dado que soy yo, se puede hacer algún conjuro de meiga mientras se prepara, por aquello de la multiculturalidad... pero no tiene nada que ver con la queimada...
Seguimos cantando. Este es otro grupo, Alta Mar, y esta una de mis habaneras favoritas:
Mare vull ser pescador (madre quiero ser pescador)
Y, como manda la tradición, una cantada d'havaneres, no termina hasta que no se canta esta:
Vuelven a ser Barca de Mitjana, y el tema "El meu avi"... Es algo así como la marcha Radetzky en el concierto de año nuevo de Viena, pero con el ritmo cadencioso de las olas del mar:
Y, eso es todo. Ya sabeis cual es mi ritual, cada primer sábado del mes de julio desde hace un montón de años.
Bueno, lo mejor es poder vivirlo in situ, pero... a falta de oportunidad, ya sabeis... Hawai, Bombay...
Espero que lo hayais disfrutado, tanto como lo disfruto yo cada año.
Otro de mis puntos de referencia que nos ha dejado. Otro de los que, leyéndolo, me hicieron enamorarme de la literatura; como consumidora, pero también como aventurera en pequeños escarceos.
Cuanto aprendí de tí. Cuanto aun por aprender.
Fins sempre benvolgut Porcel.
Et deixo com a tribut, les notes que el Nano va dedicar al teu, al nostre, estimat Maditerrani. De ben segur que tu; ja ets en aquesta barca. Fent el que et roti, com sempre. Aixó era el que mes m'agadaba de tu.
Cuando bajó del autobús, en su parada, el sector de la ciudad por donde debía caminar para volver a casa se hallaba inmerso en un apagón. No se sorprendió, era lo habitual. Cada vez que caían cuatro gotas, y a juzgar por los destellos que los faros de los pocos coches que transitaban a esas horas arrancaban del pavimento y el leve chapoteo de sus zapatos, ello no hacía mucho que había ocurrido.
No se tenía por una muchacha especialmente miedosa; pero la hora y las circunstancias hacían que un cierto hormigueo de intranquilidad recorriera su estomago. Se oían tantas historias truculentas todos los días que...
No quería sugestionarse por esos pensamientos, pero si sus sentidos hubieran sido antenas, estas se hallarían extendidas en toda su longitud, como las de un satélite artificial a la caza de cualquier indicio.
Fugazmente sonrió por lo estupida que se sentía al estar haciendo tiempo para que el semáforo le permitiera cruzar la calle... ¡¿Se puede saber qué estas esperando?!... Se reprochó moviendo la cabeza por tan tonta situación. Con precaución se aventuró a cruzar. Paró en la esquina de enfrente tomando aire para infundirse valor. Apretujó el cuello del abrigo y con decisión guió sus pasos hacia la estrecha y larga calle que la llevaría a su domicilio.
Había caminado unos cuantos pasos cuando le pareció oír un extraño tintineo. Solo se oía de vez en cuando, pero lo curioso es que lo escuchaba incómodamente cerca. La chica apretaba con más fuerza el cuello del abrigo y la brida del bolso de bandolera que colgaba de su hombro diciéndose a si misma que se estaba dejando influenciar por las circunstancias. Aceleró el paso sin siquiera girar la cabeza, no atreviéndose a mirar más que de reojo hacia atrás.
El ruidito seguía pero ahora era más frecuente, aunque no continuo. Le empezaron a sudar las manos y en la boca tenía el sabor metálico característico que provoca el miedo. Las sombras de las inútiles farolas, el crepitar de las copas de los árboles, la oscuridad de los portales de entrada de los edificios como bocas de lobos acechantes, todo adquiría un aspecto tétrico producto de la oscuridad.
Miró al cielo como implorando clemencia y allí estaba la luna, su única aliada esa noche, gracias a ella y a haber pasado mil veces por aquella calle podía caminar tan deprisa, pero aun así, temía perder el equilibrio a causa de los nervios. El repiqueteo metálico sonaba con más frecuencia haciendo que la ansiedad de la chica fuera cada vez mayor. Empezaba a respirar con dificultad. Caminaba tan rápido que un leve tropezón la hizo trastabillar de forma peligrosa. Esto no podía seguir así.
Se detuvo determinada a plantar cara a quien quiera que fuese; más valía eso que ir a dar con sus huesos contra el brillante pavimento, ofreciéndose aun mas indefensa a un posible asaltante. Con los ojos de par en par oteó a su espalda todo lo que la intensa oscuridad le permitía, despacio, giró sobre si misma... Nada, no había nadie... No sabía si tranquilizarse o inquietarse aun más. El sonido era real y estaba ahí. Aunque ahora se había detenido. Que extraño...
Sacudió la cabeza, más por querer apartar aquellos turbulentos pensamientos que por despejar del rostro unos molestos mechones de pelo.
Volvió a respirar hondo. Se aferró al bolso y al cuello del abrigo, como si ello le proporcionara algún tipo de protección, reemprendiendo la marcha anhelando cubrir lo antes posible la corta distancia que le separaba ya de su destino.
Otra vez... Ahí estaba el sonido...
¡Dios, que largo se le estaba haciendo!..
Ya había recorrido más de la mitad, quedaba poco. Aceleró el paso más aun, deseosa de acabar cuanto antes con aquel tormento.
De pronto, sin saber de donde ni por qué, un extraño y desgarrador grito la paralizó por completo. Se detuvo en el momento justo que un gato, maullando con todas sus fuerzas, trepaba como alma que lleva el diablo por el tronco de uno de los robles que flanqueaban la acera. Resultaba difícil valorar quién de los dos estaba más asustado.
Tuvo que apoyarse brevemente en la pared para no caer. Totalmente pálida, no sabía si reír o llorar... ¡¿Qué más iba a ocurrir aquella espantosa noche?!
Cuando su respiración volvió a tener el ritmo normal, un relámpago iluminó la oscura calle sobrecogiéndola. A este le siguió un estentóreo trueno, preludio del torrencial chaparrón que se precipitaba en esos momentos sobre la ciudad y sobre ella.
Desesperada se dispuso a recorrer los escasos veinte metros que la separaban del portal del edificio de apartamentos donde se encontraba el suyo. Cubrió la distancia como una exhalación, perseguida en todo momento por aquel angustioso tintineo...
A resguardo de la marquesina de la entrada, empapada y respirando aun agitada por la carrera, buscaba con manos temblorosas el bolsillito exterior de su bolso donde acostumbraba a guardar la llave, sin dejar de lanzar rápidos vistazos a su espalda. ¡Usssh... ahora la cremallera se resistía!... ¿O era ella?... Por fin logró acceder al interior del dichoso bolsillo... ¡Dios, no está!... Siguió buscando frenéticamente por todos los compartimentos... ¡No está, no está!... ¡Dios mío!... Giró y rebuscó una y otra vez en el bolso... Pero... ¡No es posible!... ¡¿Dónde está?!...
De pronto, una luz como la del relámpago anterior iluminó su mente. Cerró los ojos y aferrándose a los barrotes metálicos de la puerta estalló en carcajadas. Unas carcajadas mezcla de risa, sollozo e incredulidad. Cualquiera que la hubiera visto pensaría que el pánico había hecho saltar algún resorte dentro de su cabeza y la había llevado a perder la razón...
Con resignación metió la mano en el bolsillo del abrigo sacando un pequeño llavero de donde pendían tres llavines. Los miró y volvió a reír... ¡Ellos eran los que habían estado sonando a cada uno de sus pasos!... Ahí, colgando de su mano, estaban los causantes del misterioso tintineo aterrador... No podía creerlo... No lo podía creer.Acababa de recordar que la última vez que utilizó las puñeteras llaves no tenía el bolso a mano y, provisionalmente, las guardó allí, con la intención de ponerlas en su lugar a laprimera oportunidad... Por desgracia, para su maldita desgracia, evidentemente no lo hizo... Lo había olvidado por completo.
Una experiencia que ha sorprendido a porpios y extraños.
Al principio, mas de uno nos lo mirábamos con escepticismo; no por que ellos no fuesen capaces de hacerlo, si no por temor a que intentasen tomar el pelo a nuestros abuelos. Pero no, los más de tres meses de ensayos, han estado tratados con el máximo de respeto, tanto por el equipo de producción del programa, como por el propio director de esta singular coral de rock, Marc Parrot, más conocido como "El chaval de la peca".
Era conmovedor ver como se emocionaba, el día que esta aventura terminaba. Y más conmovedor aun asistir a la conexión entre chavales de instituto y estos abuelos rockeros.
Sinceramente, ha sido una experiencia maravillosa. Mas de uno, por no decir todos, los protagonistas de la coral han dicho sentir como se le quitaban años de encima durante el tiempo que ha durado el programa. Incluso, olvidarse de las distintas dolencias que a cada uno les aqueja.
Por eso digo: Yo quiero ser como ellos.
Escucharlos, escucharlos, pero sobre todo observarlos. Y a vereis.
"Highway to Hell" de AC/DC (anda, anda... hacedlo vosotros)
"Jo vull rock'n'roll"
Clip del concierto final de programa.
Realmente, querer es poder... Enhora bona nois!! Tota una lliçò de viure.
Eso es lo que a mí me parece que ha sido la vida de este... personaje... ( es que me cuesta llamarlo hombre, me es dificil verlo como tal ).
Musicalmente hablando, me quedo con casi todo lo que ha hecho en solitario, pero mi debilidad, mi favorita desde siempre es esta de la última etapa con sus hermanos... En la cuestión física también...
Hasta siempre Michael, espero que al fin encuentres lo que andabas buscando.
(Yo, estoy mejor, gracias a tod@s chic@s por estar siempre ahí. Un millón de besos)
No soy lo que buscas, soy lo que encuentras... En definitiva, soy; con eso tengo bastante...
Mas vieja de lo que me gustaría, pero bastante más joven de lo que les gustaría a mis "amigas"...
¿Mis aficiones?... Pues depende:
Unas son más caras de lo que me puedo permitir.
Para otras, (la mayoría) dependo sola y exclusivamente de mi misma:
mi garganta, mi imaginación, mis manos, mi esfuerzo...
Einstein y yo estamos estrecha, íntimamente ligados; por la ley de la relatividad:
Soy relativamente alta, relativamente guapa, relativamente delgada (aplíquese aquí el mismo varemo que con lo de la juventud...) relativamente feliz... Y no me quejo...
Relativamente.......