Categoría: cotidianidades surelistas
8 Noviembre 2011
Los Mossos multan con 500 euros a un jinete bebido
Un vecino de Camprodon ha sido multado con 500 euros por montar a caballo cuando superaba el límite de alcoholemia que la ley prevé para los conductores de vehículos. En la sanción, que le impusieron los Mossos d'Esquadra, en el apartado correspondiente a la matrícula del vehículo los agentes escribieron "caballo", en el recuadro de la marca, apuntaron "Lluna", el nombre del animal, y en el modelo, "negro", aunque el caballo era marrón.

Sanción recurrida
El denunciado no entiende por qué debe pagar la multa y ha puesto el asunto en manos de abogados para que recurran la sanción de los Mossos. La clave para resolver la legitimidad de esta denuncia radica en si el caballo tiene o no categoría de vehículo. Diversos juristas citados por El Punt Avui apuntan que el reglamento de tráfico regula las infracciones cometidas por los conductores de todo tipo de vehículos, pero consideran que el caballo o cualquier otro animal no está incluido en la categoría de vehículos dado qeu la ley define los vehículos como aquellos aparatos de funcionamiento mecánico. Y si el caballo no es un vehículo, argumentan, su conductor no podría ser multado en virtud del reglamento de tráfico.
*¿Y si le hacen la prueba al caballo?...
Luego vemos algún gag parecido en cualquier programa de humor, y nos parece que exageran... Estamos todos pa que nos encierren...
servido por licemar
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15 Octubre 2011
¡¡Caramba!!... ¿Y esa cómo es?... ¿Como la del misionero, pero a mil metros bajor tierra y llevando un casco con luz de carburo?...

Se lo acabo de escuchar en uno de esos programas de zapping a la impar Belén Esteban... Esta chica, nunca deja de sorprendereme. Hay que ver la de cosas que se aprenden con ella.... 
servido por licemar
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16 Junio 2011
Que nos vendemos por un puñado de dólares... O por un plato de lentejas... Qué va, qué va, qué vaaaa... Estamos en crisis...
Lo hacemos por unos 20 ó 30 € de nada. Esa es cantidad suficiente para olvidarnos de, en manos de quién estamos poniendo nuestras vidas...
Y, no, no estoy hablando ahora de los matarifes de bata blanca que montan clínicas low-cost de cirugía estética, nooo... Eso lo dejaremos para otro día... Hablo de las compañías aéreas de bajo coste; esas que si algo falla, el envío que hacen a San Pedro, es al por mayor...
Bueno, en realidad, hablo de una compañía de bajo coste en concreto:
RYANAIR
A ver, soy sincera, hablo de esta porque es la que más conozco por haberla utilizado en varias ocasiones... también es cierto, que parece ser la que más se mueve... Como decía, es la que más conozco, y como la conozco, sé que hay motivos para que sea de la que más se habla.
Sin ir más lejos (valga la expresión, tratándose de compañías aéreas) hace unos días hablaba del tema con un amigo, de altos vuelos y cocteleros navegares; que si muchos de los usuarios tuviesen conocimiento de los intríngulis internos de esta compañía, no se subirían a uno de sus aparatos, ni hartos de vino...
Pero no sé, visto lo visto, tengo mis dudas. Por la sencilla razón de que estuve en esa conversación, lo sé... pero luego también estuve en el avión y oyes... poderoso caballero... y mientras pagas dos duros por ir al otro lado de la península, se te olvida el resto. Claro, luego, bien se nos podría decir que nos merecemos lo que nos ocurra, porque no he visto una compañía que trate peor a sus clientes. Para muestra, un par de botones:
-Las instrucciones de seguridad en vuelo, que ahora dicta una voz en of, son complementadas con los gestos aclaratorios de los auxiliares de vuelo, pero ofrecidas en el idioma madre de la compañía, o sea en inglés.
Luego, viene la explicación en español, pero ya sin la colaboración del auxiliar... o sea, que te las apañas con tu memoria, o con una serie de dibujitos que hay en la parte de atrás de los asientos... Ya sé que a estas indicaciones, no todo el mundo les prestaba atención, pero eran tranquilizadoras para quienes viajaban por primera vez.
-Si te mareas en el vuelo... te apañas como puedas, pues las típicas bolsas para tal menester, han desaparecido, las han suprimido... por lo visto, debían ser muy caras e incrementaban los gastos...
-Cuando el indicador del cinturón de seguridad se apaga, el avión se convierte en lo más parecido a un zoco de la Medina... Allá se vende de todo; desde la comida o la bebida a un precio abusivo, hasta "cigarrillos sin humo"... Sí, sí, habéis leído bien. Sin humo, para que no molesten... Ah, y también una especie de lotería que acciona la tripulación durante el vuelo... vaya que es un no parar.
Otro de los atractivos, además del precio, que ofrece esta singular compañía, es el check-inn, o lo que es lo mismo, llevar el billete impreso desde casa... vigilando bien pues te cargarán todo lo cargable si no andas al tanto... y la posibilidad de no facturar equipaje... siempre que no exceda de un peso y una medida, lo considerarán como equipaje de mano.
¿Y cómo realizan esa valoración de peso y medida?... je, je, je... pues se realiza por el riguroso, científico y totalmente imparcial método del
TE HA TOCADO...
Cuando el, o la, auxiliar de turno decide que tú, pobre mortal, eres el agraciado; tendrás el maravilloso placer de soltar 40 € del ala... o serás tú quién viaje en el ala del avión... Claro, como la escoba la había dejado descasando en casa ¿Adivináis qué tuve que hacer?...
Pues sí, pagarle el pasaje a la maleta, unas tres veces más caro que el mío... vamos que no sabía si cederle mi asiento a la dichosa maleta y ser yo la que viajase en la bodega. La verdad es que, si hubiese sido una bodega al uso como su nombre indica, quizá hubiese valido la pena para, entre copa y copa, olvidar tanta tomadura de pelo...
Nos tocó la "suerte" a 5 viajeros... o sea 5 pringaos a 40 € c/u... un dos tres, responda otra vez... 5 primos que pagamos lo del resto...
Así que, amig@s... si pensáis viajar en low-cost, os aconsejo que releáis bien la letra pequeña de vuestros billetes, y reviséis aun mejor las dimensiones permitidas del equipaje... para ahorraros, por lo menos, los malos ratos.
Aunque esto no siempre es seguro, porque os puedo asegurar que mi equipaje no excedía de lo permitido, lo medí y lo pesé en casa, pero... a ver cómo lo demuestras cuando todos te están metiendo prisas... ya sabemos cómo somos cuando alguien ralentiza una cola... ¿Verdad?

servido por licemar
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18 Noviembre 2010
Todos hemos sido jóvenes... y por mucho que queramos negarlo o disimularlo, también adolescentes y como tales ruidosos, sabelotodo, y bastante tontitos, si no es así... ¡¡Peligro!!... apañados vamos... Dicen los entendidos que es una enfermedad que hay que pasar antes o después. Hay trámites inevitables, como la declaración de hacienda de cada año, que si no lo cumples en su momento, lo harás más tarde y muy posiblemente con recargo... Sufrir la adolescencia de mayor, como la varicela, puede traer graves consecuencias.
Ya sabéis que soy benévola con las debilidades humanas, sobre todo con las debilidades de los cachorros humanos que están en vías de desarrollo, pero es que hay cosas que (no sé cómo decirlo para no pasarme de benévola ni de dura) son hilarantes de puro surrealista... por no decir de género giliwatios...
Me explico:
Vivo en un tercero, que con el entresuelo, en realidad es un cuarto; pues bien, si queréis os puedo reproducir la conversación completa, de principio a fin, de un par de adolescentes que estaban esta mañana en la esquina de mi bloque, concretamente en la calzada, en la intersección de la calle de delante, con la de al lado del bloque, o sea unos 10/12 metros hacia abajo y unos 20 hacia delante, como en forma de ele invertida ¿Os situais? Ejem... ejem... un pequeño y sutil inciso, mas que nada para que no tenga que morder a mis queridos lectores... no me estaba enterando del... ¿Diálogo?... por cotilla, si no, porque no había manera de librarse de él... ¿Entendido?
Y no había manera de librarse de él, por dos sencillas razones. La primera, por decibelios y la segunda, porque a pesar de los decibelios cada frase se veían obligados a repetírsela varias veces el uno al otro... Os pongo en situación... Ambos chavales iban en moto...la misma moto... De ahí que estuviesen en la calzada... Uno a los mandos y el otro de paquete (sí, ya, quizá sea una redundancia) Los dos con el casco puesto, cerrado a cal y canto, y el de delante dándole al gas... por qué... ¿Para arrancar?...Pues no, porque estaban parados y sin ánimo aparente de marcharse en un rato... como he podido comprobar... pero está claro que hacer ruido mola mucho y liga más... No sé si estar haciendo el canelo sube enteros en materia de ligues... claro que como yo ando algo perdida en el mundo del ligoteo actual, pues quizá es que me he quedado algo desfasada. Posiblemente, después del ruido, vengan los cascos con símbolos transgresores de neón o algo similar... De alguna manera has de hacer notar que estás ahí, digo yo... ¿No?
Lo que sí sé, es que me han entrado unas ganas de bajar y darles una colleja conjunta... si, si... así en carambola, como haciendo chocar dos cocos, sin "descascar" ni nada, y luego repetirles "fil per randa" la conversación que... no tenían... a ver si se enteraban de una vez... pero claro, encima me hubiesen llamado "maruja cotilla" y entonces sí que no respondo de mis actos... (¿Susceptible?... bueno, sí, quizá un pelín)
Y llegados a este punto, me asaltan unas preguntas... je, je, je... cómo no....
¿El exceso de ruido, afecta a las neuronas? ¿Las empeora? ¿Son fenómenos independientes? (el estruendo y las neuronas quiero decir. No las neuronas entre sí) Lo que es imprescindible para que ocurra esto, sin duda es.... Que existan... las neuronas, claro.

servido por licemar
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4 Febrero 2009
¿No te ha pasado nunca?...
Existen necesidades ineludibles. Imagínate la situación:
Entras en un lavabo público, a la vez que sale el autor del olorcillo que invade el recinto.
Estás solo, pero decides que ante semejante aroma, te aguantas y no vas a utilizarlo. Te limitas a lavarte las manos, lo más rápido posible; justo el tiempo que aguantas sin respirar, mientras piensas:
--¡Joder, pero este tío qué come!
Que es justo lo que piensa de ti, el nuevo usuario que acaba de entrar.
Ante la mirada que te dedica, sabes que no valen explicaciones. Porque piensas que pensará:
--Si. Ya, ya...
Que es justo lo que está pensando... ¿O tú no lo pensarías?...

Mas tarde, cuando por fin consigues olvidar semejante bochorno, tu; que dedicas una buena parte del presupuesto mensual en comprar, y por supuesto usar, gel de baño, colonias, perfumes y desodorantes, para mantener a raya el olor a tigre; decides coger el ascensor, para bajar los diez pisos que separan tu oficina de la calle . No paras en todo el día, por lo tanto esos momentos de ascensor son otra necesidad.
A la vez que tú, también sube el de la oficina de al lado; un individuo, cuyo presupuesto en higiene es cero.
¡¡El muy guarr...!! ¡Encima se baja en el noveno!... Esto, es un capricho… ¡Lo podía haber hecho andando y se mantendría en forma! ¡Que falta le hace!... Dos segundos han bastado para dejar en, tan reducido habitáculo, su aroma porcino…
A ti, sólo te queda soportar el olor y rezar...
Rezar; para que el limitado receptáculo tome la directa hasta la planta baja y así, poder salir a escape sin detenerte a mirar a nadie y que nadie pueda reconocerte...
También, claro está, para volver a respirar aire puro antes de desmayarte. Pero no... No señor...
Ese día, el espíritu de Murphy estaba por allí y el endemoniado trasto hace parada en todas las estaciones y apeaderos...Volviendo interminaaaable tu Vía Crucis hasta la calle…
A medida que van entrando; crees que para ellos, tu grado de culpabilidad es directamente proporcional a la intensidad del tono rojo que va adquiriendo tu rostro. No hay más que ver cómo te miran… ¿O no te miran?... ¿Te lo estás imaginando todo?...
Lo más probable es que a partir del séptimo piso ya no se note. Pero, el el punto de ebullidión que ha alcanzado tu propio bochorno, hace que ya no estés seguro de nada…
Quizás con esa forma de transpirar, ahora sí, que tu desodorante te ha abandonado...Te agobias… ¡Ya no aguantas más!...
Sales de estampida en la primera ocasión en que se vuelven a abrir las puertas y… Y… Y; bajas los cuatro pisos que aun quedaban, a pié...¡¡Con lo fácil que hubiera sido que el gorrino encorbatado bajase solo uno!!...
O, en su defecto, que su presupuesto y dedicación a las necesidades básicas, que él considera un capricho, fueran más generosos con la cuota destinada a la higiene… Por necesidad…

servido por licemar
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5 Noviembre 2007
A partir de una edad, en nosotras, los conceptos zonas íntimas e intimidad dejan de estar “íntimamente” ligados. Estoy segura de que más de una me entenderá. La cosa suele empezar con el primer embarazo, periodo en el que, si todo marcha a la perfección, las visitas al ginecólogo suelen ser mensuales. Luego ya, por cuestiones de salud, los profesionales aconsejan una visita anual. Las cosas en este terreno han cambiado mucho, somos más liberales, nos hacemos más fácilmente a la idea, pero claro; ello no quita que se siga asumiendo como, un trámite engorroso, aunque necesario que has de pasar. El tema se complica, cuando por el motivo que sea, el reconocimiento te lo han de practicar en un centro sanitario... Y si al nombre del lugar le añaden el vocablo “universitario”... ¡Ay, amiga! Entonces, ponte tus mejores galas. Me explico...
Llegué media hora antes de la convenida, con el fin de tener tiempo de pasar antes por el lavabo y volver a asearme para así, al menos, sentirme más segura. A pesar de todo, y de tener experiencia, no puedes guardar tu timidez en el bolso, aunque le pones la mejor cara de “no pasa nada” que puedes... Cuando por fin te llaman, intentas tranquilizarte y deseas que todo termine cuanto antes. ¿Por qué los conceptos sanidad pública y comprensión no suelen estar unidos?... Al entrar, el Dr. ni te mira, a penas si contesta a tus buenos días. Tú, ingenua piensas- Le debe dar tanto corte como a mí- Je, je, ¿Ingenuidad?... ¡Estupidez supina!... Lo que ocurre es que sufre un empacho de... Pero se olvida por completo de que, tú no... Sigue sin mirarte, y te dice que te vayas desnudando mientras te hace las preguntas de rigor para el historial. Tú, empiezas a mirar a un lado y otro buscando algo donde parapetarte... ¡Por lo menos un biombo!... Nada... Entonces, desconcertada, no sabes qué hacer. La falta de respuestas a sus preguntas unido a que no te oye moverte, hace que por fin desvié la vista de la pantalla del ordenador... -¡¡A qué espera, no tengo toda la mañana!!... -Pero... ¿Aquí?... ¿Así?... -¡Mujer no me venga con remilgos!... Si yo estoy acostumbrado... -Vale... Pero yo no... Y así sin música ni nada... (Solo te queda el sarcasmo como autodefensa) No sé si es eso lo que le hace recapacitar, o que realmente quiere acabar cuanto antes, pero te dice que vayas al lavabo que hay en la consulta y que te cambies allí. Señalándote una bata verdosa que hay encima del “potro de tortura”... Tú, con un cierto alivio en la expresión, obedeces. Has conseguido superar con éxito esa prueba a tu integridad, je, pero queda la siguiente... Esas malditas batas, con la abertura hacia delante, en cuanto te sales de las medidas estándar, no hay manera de mantenerlas cerradas. Casi te da más problemas ponértela, que dejarla donde estaba... Nada, qué se le va a hacer... ¡Valor y al toro!... Bueno potro... Llegas a la altura de la camilla, con la mayor dignidad de la que eres capaz con ese lukc, y entonces llega la siguiente prueba... Te sientes como en uno de esos concursos de la tele en los que; cuanto mayor sea el ridículo que haces, más posibilidades tienes de alzarte con un buen premio... Te has de subir a un taburete, y sentarte cuanto más al filo mejor, a ser posible sin caerte, claro... ¡¡Solo faltaría ya eso!!... Poner una pierna en cada estribo, y... Y, procurar no pensar, en ningún momento, en la pinta que debes tener. Si no quieres, entre tu rojez y el verde de la bata, convertirte en la bandera de Portugal. Vale, vale... Mentalización y pensemos en otra cosa. Cuando estás, con mucho esfuerzo, en pleno mantra mental, el considerado Dr. te devuelve a la realidad con sus gélidas manos. Seguirá trayéndote, una y otra vez, a la cruda realidad, con toda la artillería pesada de la que dispone, por supuesto, tan helada o más que sus manos... En esto estás cuando... Y ahora viene mi explicación a lo de universitario... Con los nervios del momento, no te habías dado cuenta... De pronto, se abre una puerta, que está en el lado opuesto a la que tú entraste... ¡¡Coño!!... ¡¡¿Pero cuantas puertas hay aquí?!!... Y entran seis personas con bata blanca... ¡¡¿?!!... Por si esto no fuera suficiente dejan la puerta, que da a un pasillo transitado por médicos, auxiliares y enfermeras, abierta de par en par. La posición de la camilla hace que desde el pasillo, el primer plano que se encuentran los que vienen es... Una buena panorámica de tu... Levantas lo que puedes la cabeza y miras con los ojos como platos al Dr... -¡Ah, si!... Disculpa, es que son mis estudiantes y les he mandado llamar para observar tu caso...- te suelta, con la mayor tranquilidad del mundo y con una expresión de- ¿No te importa verdad?... Tu a punto de explotar, por tanta desconsideración hacia tu persona, sueltas -¡Hombre!... Si hubiera sabido que me iban a exponer en la plaza pública, me hubiera maquillado con más esmero... ¿Podéis cerrar la puerta?... O si no, cobrar entrada... Claro, la salida no hace otra cosa que provocar las risas de todos... Menos la mía, que aprieto la mandíbula, cierro los ojos y rezo para que todo aquello acabe de una pu... vez. Para colmo de la experiencia, allí; mira, toca y opina todo dios... Ya no sé si estoy roja por la vergüenza o por la ira. Por fin el médico se digna a mirarme a la cara y parece darse cuenta por el mal rato que estoy pasando. Han sido los quince minutos más largos de mi vida. En un atisbo de piedad, me comunica que ya ha terminado y añade: -Tranquila mujer si es algo muy habitual. Nosotros no le damos importancia (es cierto en todo el rato, a parte de una falta total de consideración, no ha habido nada que indujera a sospecha) Tiene razón, podría habérselo dicho antes- Continuó- pero es algo tan rutinario y habitual que no nos damos cuenta, para nosotros es una más- Tú piensas,- Gracias Dr., sentirme como cabeza de ganado me tranquiliza- Pero en realidad lo que dije, mientras me incorporaba y me vestía fue: -Bueno espero que me dé, el día la hora y el lugar, de su próxima exploración prostática- El me miró sorprendido- No, nada es que tengo una despedida del soltera y quería hacer algo diferente. Me ha parecido una buena idea ver, con mis amigas, como le dan por... allí, al ginecólogo que luego nos va a Jo ... robar a nosotras... Los estudiantes estallaron en carcajadas y él, ahora tan rojo como yo, me espetó -¡Señora, hay que tener la mente más abierta! -¡¿La mente también?!... Déjeme preservar algo para mí... ¿Qué ocurre?..¿A caso su próstata merece más respeto que yo?... Las dos estudiantes, por lo menos se solidarizaron y les hicieron entender a los otros que; si bien ellos tenían costumbre, yo no, y estaba en todo mi derecho de reclamar un mínimo de intimidad y de respeto. Desde luego, no salí de allí sin formular la correspondiente protesta en el lugar adecuado. Pero bueno, no creo que ocurra nada... Eso si; tengo su nombre y el número de colegiado, por lo menos intentaré no volver a repetir...

servido por licemar
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