Categoría: Pensamiento
26 Mayo 2012

Ya atrajo mi atención desde sus inicios en "La Masía", no sé; su forma de comportarse, de vivir los colores y el deporte, era diferente. El tiempo me dio la razón.
En su etapa de jugador, cuando le hacían entrevistas, manifestaba una forma de hacer y de pensar muy acorde con la mía (lo que no significa que, por ello, sea merecedora de los laureles que él se ha ganado. Solo explica el porqué de fijarme en él desde el principio)
Para el Pep, los otros no son enemigos a los que hay que combatir o eliminar, sino, rivales con los que hay que medirse. Si están donde están, es porque lo han ganado y lo merecen, por lo tanto, deben ser tenidos en cuenta, mostrándoles el debido respeto y consideración.
Nunca he visto otro entrenador que conozca con tanto detalle al equipo con el que se han de enfrentar en cada jornada. No hablo sólo de forma y sistema de juego, sino, defectos y virtudes de cada uno de los componentes. Para mí eso, no solamente es estrategia, también es sin lugar a dudas una muestra más de respeto al rival.
Guardiola ha demostrado con nota alta que, futbol y cultura, pueden ir de la mano y habitar perfectamente en un mismo ser, sin que el uno vaya en detrimento de la otra. Por ello sus ruedas de prensa han marcado la diferencia, manejándose con soltura entre cuatro idiomas, cada uno a su tiempo y en su momento. Respondiendo cortésmente en la lengua que se le interrogase.
Su salida como director de orquesta del vestidor, ha sido cuando sentía que sus ánimos no iban a estar a la altura que exige ese banquillo para seguir funcionando como hasta ahora. Por eso su renovación año a año, no para hacerse notar, como pretenden hacer creer sus detractores. Sino, porque sabía que ese momento, el momento del agotamiento, llegaría y no quería perjudicar al equipo que lleva en el alma, gravándolo con indemnizaciones cuantiosas de última hora al tener que sustituirle. Si vivir el amargo momento para un culé como él de tener que ser sustituido.
Si, catalán en todo menos en eso que se supone es el mal que nos aqueja a todos los catalanes... Hablo de la cartera... Pudo pedir la "lluna en un cove"... Se la hubieran dado. Pero no era la luna lo que buscaba, sino una estrella que le indicara lo mejor para el equipo.
Quiere lo mejor para sus chicos y él, conocedor como nadie de las dificultades, ha preferido hacerse a un lado y dejar paso a quien pueda seguir el camino trazado.
Si, soy culé; pero confieso que durante cuatro años el efecto Guardiola ha pesado más en mi balanza personal. Sin duda le echaré... le echaremos... de menos. Echaremos de menos sus formas, su deportividad, su respeto a los demás. Su fair-play.
Pero, hace mucho que le conozco y sé que no tardará en volver al club; hay demasiado sentimiento blau-grana en ese corazón para que todo quede así... ¿Bajo qué cargo?... pues no sé... Alguien como él, puede llegar a donde se proponga.
Fins sempre Pep... gracies per tot.
servido por licemar
sin comentarios
compártelo
2 Noviembre 2011
Un elefante que tiene un camino trazado. Una meta a donde debe llegar. Sin que nadie me haya marcado la meta ni trazado el camino.
Ando a paso lento, pero seguro. Sorteo obstáculos, quizá alguno me distraiga, me haga dudar. Tal vez, sin querer, de vueltas en torno a ese tropiezo, pero en el momento en que percibo que no es más que eso, un tropiezo, un entretenimiento que no lleva a ninguna parte; no retrocedo, pero vuelvo al camino principal. Ese al que quizá mi forma de ser, de pensar o de sentir, me ha predispuesto desde un principio.
Siempre procuro hacer lo que creo que es mejor, no sólo para mí. Por eso, en mi caminar, tiendo la mano a quien quiera acompañarme en ese camino. Procurando no dejar a nadie de los que confían en mí en la estacada; pero sin desviar el objetivo, aunque para ello deba desviar algo el rumbo. Sobre todo si han sabido convencerme de que yendo por otro lado, el camino hacia la meta será mucho mejor. Pero, ojo. Sólo me convencerán, si no traiciono ninguno de los principios que me hicieron tomar la senda inicial.
Esos principios no son otros que; ser un buen compañero de viaje. No pisar a nadie en mi camino. No caminar únicamente en beneficio propio. Hacer agradable el tiempo que alguien camine a mi lado... (Son cosas que no siempre consigo, lo sé)... No faltar a una palabra dada. Para mí, esa palabra, es lo único de valor que tengo. Si la pierdo... ¿Qué me queda?...
A veces, es como si mi mente pudiese separarse de mí y contemplarme desde otro plano. Y esa es la visión que obtengo... La de un elefante lento, parsimonioso, sin prisa pero sin pausa, que conoce su camino y no se detiene. Que, por el momento conserva la memoria y no olvida la senda... En ella sigo.
Si me acompañan, será más entretenido. Si no, recibirán mi saludo, una sonrisa y un, hasta luego... no me gustan las despedidas, por eso... sólo un hasta luego.
No os preocupéis amig@s, esta elefanta, cuando llega el otoño se pone un pelín trascendental... pero no olvida el camino. Sigo en él... ¿Me acompañáis?

servido por licemar
8 comentarios
compártelo
28 Octubre 2011
Había una vez, un pequeño rincón; que era la ventana por donde se veía todo. Un ágora en la que se hablaba de todo... incluso, de cómo se debía gobernar un gran país.
Cómo hacer para que todo funcionase a la perfección. A gusto de, por lo menos, la mayoría.
No atinaban a explicarse cómo, algo tan sencillo y tan claro, nadie era lo suficientemente capaz de llevarlo a la práctica.Ninguno de los que gobernaron, gobernaban, o gobernarían ese gran país... Los del pequeño rincón pensaban, pensaban... pensaban. Hablaban, hablaban... y hablaban.
Mientras tanto, en su rincón las cosas no funcionaban, el pequeño lugar, languidecía, moría sin que nadie hiciera nada para evitarlo. No había manera de ponerse de acuerdo en la forma de detener la caida.
Unos, pensaban que ya lo haría otro. Otros, que tampoco era para tanto. No pasaba nada si se perdía... Los más, que como no les ocurría a ellos, tampoco iban a mover un dedo.
Mientras tanto; pensaban, pensaban... pensaban... y seguían pensando:
¿Por qué nadie hace nada? ¿Por qué nadie se esfuerza por gobernar como es debido el gran país?... Es tan fácil...

servido por licemar
9 comentarios
compártelo
25 Octubre 2011
La noche es el momento perfecto. Es entonces cuando mi mente da rienda suelta a los duendes que tejen historias.
Sentada cómodamente en el sofá, ligeramente tapada por la pequeña manta, mis dedos vuelan por el teclado. Afuera, la lluvia cae incesantemente, es el clima perfecto para que las musas acudan a la cita.
En la casa en penumbra reina el silencio, roto únicamente por las notas siempre cargadas de sensualidad de Andy G. A mi lado, una copa de bourbon por toda compañía. No obstante, algo me inquita. La lluvia arrecia y su sonido ya no es relajante. La luz se ausenta momentáneamente, arrastrada por el estruendo de un trueno. Me sobresalta. Aunque conozco perfectamente los motivos por los que se producen, siempre me inquietan. Quizá sean los vestigios que aún quedan en mí, de aquella niña impresionable que fuy.
Si en algún momento, pareciera que las musas acudían, ese trueno las ahuyentó definitivamente. Mis ganas de disfrutar de la velada y el bourbon se fueron con ellas.
Decido que lo mejor que puedo hacer es ir a dormir. Camino por el pasillo y un ligero temblor acompaña mis pasos. La temperatura ha bajado y solo el camisón cubre mi piel, me digo buscando una excusa. No quiero reconocer que la tormenta es realmente la causante.
Al llegar a la habitación, la luz de la luna ilumina tu rostro. Estás tan bello. Duermes tan plácidamente, que no puedo evitar envidiarte. Casi me molesta tanta placidez. Necesitaba tu abrazo.
Acto seguido me reprendo por mi egoísmo. Entro en el lecho y me acerco a tu espalda. La beso, beso tu cuello, tu oreja, tu hombro. Un breve gemido brota de tus labios, antes de decir entre sueños:
-¿Ya estás aquí cariño?...
-Si, hoy no estaba inspirada. Hay tormenta y ya sabes cómo me afecta.
-Ven aquí conmigo, mi niña- dices girándote y cobijándome entre tus brazos- y duerme tranquila. Mañana todo estará bien otra vez.
Hablas medio entre sueños, pero tus palabras y tus brazos rodeándome estrechamente me dan seguridad. No deseo estar en ningún otro lugar. Me acurruco entre tus brazos, sintiendo el calor de la piel de tu pecho en mi mejilla. Bajo mi mano, los latidos de tu corazón son la mejor canción de cuna que pudiera escuchar. Y así, entre tus brazos y al ritmo de tu corazón, vuelve a mí la paz, y me voy quedando dormida.
Ummmm... Buenas noches mi amor. Sé que aquí, nada malo me puede pasar.
Buenas noches tesoro...- es tu, casi ininteligible respuesta. Lo último que recuerdo antes de quedar profundamente dormida.

servido por licemar
2 comentarios
compártelo
16 Octubre 2011
Distraida miro el paisaje, permanezco de pie. Empapando mis recuerdos de todo lo que perciben mis sentidos. No quiero perderme un sólo detalle de cuanto me rodea. De cuanto vivo.
Una mariposa juguetea conmigo. Viene, va, se detiene. Revolotea a mi alrededor. Su vuelo nervioso e inconstante me desconcierta; ahora está, ahora no está. Ahora viene, ahora se va. Me envuelve en su espiral. Unas veces se posa en mi hombro. Otras prefiere mi mano extendida. En ocasiones se va lejos, pero siempre vuelve.
Sonrío, permanezco aparentemente estática, más no es cierto, me muevo. Sigo viviendo mi presente, arrastrada por la inercia. También gozo de todo lo que la vida me ofrece al pasar. Pero, aunque no lo parezca, estoy. Siempre estoy para quién me quiere encontrar.
La mariposa; de nuevo se posa en mi pelo, luego en mi oreja, como si quisiera contarme algún secreto. Ahora tras una volutas juguetonas, vuelve a posarse en mi mano extendida. Haciendo equilibrios en un dedo. Parece que le gusto, quizá le atrae mi calidez, pero sé que no es verdad. Su naturaleza inquieta la lleva a explorar otros lugares. Paisajes hermosos que le agradan más... De todas maneras, siempre vuelve. Siempre que necesita ternura, calidez y sosiego. Sabe que aquí los va a encontrar

No importa, me hago cargo. No pretendo cambiarla, me gusta así tal como es. De lo contrario, sería otra mariposa. Intento entenderla, comprenderla... a veces es difícil, probablemente ni ella misma se entienda.
No pasa nada querida mariposa, tranquila. Nada me debes. Sabes que yo siempre estaré aquí; para ofrecerte mi hombro, mi mano, mi dedo... mi oído...
Vuela. Vuela feliz y no te detengas. Sé que debes aprovechar tu tiempo. Vive exprimiendo lo que te hace dichosa. Yo seguiré atenta observando tus cabriolas, tu deambular, y dándote cobijo. Cuando lo precises o lo desees... Cuenta conmigo.
Cuando brindo mi amistad, es para siempre.

servido por licemar
4 comentarios
compártelo
4 Septiembre 2011
Despuntó lentamente, con las luces del alba, que lo llevaron al mediodía. Jugando con luces y sombras llegó al ocaso, hasta que la negrura de la noche puso fin a su vida...
He aquí el breve relato de un día. Uno cualquiera. Capaz, en su presencia fugaz y caprichosa, de transformar y volver del revés nuestra propia historia.

(Hemerocallis, comúnmente llamado "lirio de un día")
servido por licemar
3 comentarios
compártelo
8 Julio 2011
¿No os ha pasado nunca?
Todos en algún momento hemos vivido una etapa en la que nos hemos sentido dichosos, o hemos morado en algún lugar donde hemos sido felices, o hemos conocido a alguna persona; con la que nos hemos sentido bien, que nos ha hecho sentir especiales...
Pero la vida da vueltas, las cosas cambian de rumbo o nosotros de parecer y todo eso ya no está. Entonces nuestra mente, nuestros sentimientos se obstinan en volver una y otra vez a esa etapa. Estoy segura que asoma una sonrisa cada vez que lo hacemos pero...
Pero debemos ser capaces de pasar página, de quedarnos con todo lo bueno de esa experiencia y darnos la oportunidad de volver a ilusionarnos con las cosas del presente. De nuestro presente.
Si fuimos felices cuando de jóvenes íbamos en grupo de fiesta, no significa que si lo hiciéramos ahora fuésemos igual de felices. Lo más probable es que nuestros gustos y/o nuestras ganas hayan cambiado. Cada vez que volvamos a ellos, aquellos, seguirán siendo recuerdos igual de maravillosos, más nuestras preferencias actuales ya serán otras. Ni mejores, ni peores... Simplemente otras.
Si fuimos dichosos viviendo en algún lugar a la orilla del mar, pero las circunstancias nos obligan a trasladarnos a las montañas... aceptemos que no podremos ver el mar, ni podremos pescar sardinas. Pero podremos conocer las virtudes del senderismo e intentar pescar truchas... Ya lo sé, no es lo mismo, pero se merece una oportunidad. Aprendamos a ser capaces de apreciar la diferencia... recordar constantemente el mar, es no permitirnos disfrutar de todo lo positivo del nuevo presente.
No añoremos las flores de primavera en invierno, abramos la mente y veamos las virtudes de lo que tenemos, cuando lo tenemos. Sí. Los helados son deliciosos en verano, pero difíciles de encontrar en invierno. Qué pasa ¿Acaso son menos deliciosos, la compota de membrillo, o las castañas asadas? ¿O los valoraremos mejor cuando llegue julio?... En fin, no sé si consigo explicar lo que realmente quiero explicar.
Alguien dijo que, vivir, significa adaptarse al momento. Y sobrevivir, adaptarse al medio... Je, je, je... creo que fui yo... Pues... ¿Por qué no somos supervivientes y nos adaptamos a los tiempos? Pienso que, hemos de ser algo más benévolos con nosotros mismos y darnos una oportunidad.
¡¿Por qué una?! He dicho benévolos, debemos darnos todas las oportunidades que hagan falta. Estuvieron bien aquellos tiempos felices. Mejor aun si los guardamos como patrimonio entrañable de nuestra memoria. Pero que estén bien o mejor los presentes, sólo depende de nosotros, de dar esa oportunidad que nos merecemos... No serán igual de felices. O sí. Pero pueden ser diferentemente felices... Vaale, o felices con moderación... para los que creen que la felicidad absoluta no existe.. Algo es algo ¿No?

servido por licemar
5 comentarios
compártelo
7 Julio 2011
Somos seres humanos, y eso significa que en nuestra condición como tales, va implícita una serie de defectos y alguna que otra virtud. Es intrínseco a algunos de esos seres humanos el deseo de evolucionar, la necesidad de corregir esos defectos, procurando por el camino no perder ninguna de las virtudes. Incluso hacer que se sume alguna más si es posible.
Para ello, además del criterio propio, es lógico que nos valgamos de la opinión y/o consejos que nos puedan dar las personas que nos rodean. Sobre todo los buenos amig@s que no dudarán en decir la verdad, y nada más que la verdad, cada vez que lo estiman necesario.
Es cierto; corregir defectos no es fácil. Pero tampoco imposible. Sobre todo si cuentas con la opinión y la ayuda de tan buenos asesores.
La cosa empieza a tomar tintes de complicación, y a ser problemática, cuando por más que uno se esfuerce, nunca se le reconocen los avances. Bien al contrario, única y exclusivamente, se le señalan los fallos una vez tras otra. Dando lugar a que, el individuo que quiere evolucionar, no sepa si realmente avanza o retrocede, provocando así un cierto estado de inseguridad.
No importa, cada defecto que consiga corregir, por pequeño que sea, será un avance e irá erradicando esa inseguridad. Siempre, claro está, que sea capaz de auto valorarse.
Pero, llega un momento, que cuando una sola persona se obstina en no ver más que los defectos en todo lo que piensas, haces o dices... quizá es la hora de parar, analizar, pensar y sopesar si... una de dos, o esa persona nunca verá una virtud en ti, por más que te esfuerces y por muy amig@ que sea... o es que realmente no es a ti a quién quiere ver en ti... y está buscando a otra persona que no eres tú... Ahí sí que no hay evolución posible, pues, difícilmente podrás ser quién no eres... a menos que seas el rey de la simulación y la hipocresía. Entonces ya, si ha de ser de esta manera... ¿Seguro que eso es evolucionar como ser humano?... Quizá no merezca tanto esfuerzo buscar la aprobación de una sola persona...
No obstante, por uno mismo, nunca se debe cejar en el empeño de poseer un defecto menos y adquirir alguna cualidad más. Simple y llanamente para sentirte tú mejor... pero así, tranquilamente. Sin llegar a obsesionarnos.

servido por licemar
15 comentarios
compártelo