Categoría: Relaciones humanas
22 Mayo 2012
-Uyyy... ¿Y esa cara?... ¿Ha pasado algo en clase?
-Si... no sé... Es que me siento diferente a mis compañeros
-Es que, eres diferente. Todos somos diferentes unos a otros, aunque nos parezcamos. Pero... ¿A qué te refieres concretamente?
-Vosotros no os enfadáis conmigo. Nunca me habéis castigado.
- Vaya hombre... ¿Por qué sobresaliente quieres que te castigue?... ¿Te reduzco la paga por tener la habitación ordenada?... Si lo prefieres, te dejo sin salir el fin de semana por ser puntual y llegar siempre a la hora a casa...
-Vale mamá, encima cachondéate de mi tu también
-¿Yo... también?...
-Siiiii... soy la única que no puedo contar entre los amigos vuestras broncas o vuestros castigos.
-Ayyy pobrecita... y eso te debe hacer sentir marginada ¿Verdad?
.¡O dejas de pitorrearte, o no te cuento nada más!... Me llaman niña mimada y empollona.
-¿Y qué podemos hacer para solucionar eso?
-Eso me lo tendrías que decir tú ¿No?... que para eso eres mayor que yo, y además mi madre
-...¿?... /-/.... ¡¿?!....
-Si, si, no me mires así. Es violento no tener nada que explicar. Me siento diferente. Algo así como el patito feo.
-Di mejor, como un potro entre tanto pollino...
-Bueno, vale... me da igual el bicho... pero me siento marginada.
-¿Sabes? ... Los potros crecen, se convierten en caballos y pueden hacer muchas cosas como animales de paseo, o de paseos terapéuticos, o buenos caballos de carreras que ganan torneos... Los pollinos por mucho que crezcan, siempre son burros. Y su destino es poco más allá que el de animales de carga... ¿Tú qué eliges?
-No, si yo eso lo tengo muy claro. Prefiero estudiar... Pero me molesta ser siempre diferente al resto... ¿Qué puedo hacer?
-Cambiar de cuadra... o darle la vuelta a lo que te dicen y que sus críticas sean tus victorias...
Conversación surrealista de hace media hora. Ayssss madre... estos adolescentes y su sentimiento de marginación. A veces por los motivos más extraños. Menos mal que esto, también se pasa. Y menos mal que me ha tocado una adolescente muy calmada y sensata. ¡¿Cómo me voy a enfadar con ella?!... Pero tengo sobrinos y sobrinas... y sé que puede ser mucho, pero mucho más heavy. (Sin entrar en los imposibles, que también los hay) Son etapas que todos hemos de pasar, pero a veces te sorprende que salgamos vivos de ellas...

servido por licemar
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17 Mayo 2012
Cosas que lees por ahí, pequeñas grandes perlas que a veces llegan al correo. Creo que no tiene desperdicio, os invito a leerlo con atención y a meditar luego... aunque, poco hay que meditar. Más claro, agua.
"¿Quiénes son los pobres? Los nietos de los ricos".
Aforismo castellano
Cuando analizas lo que ocurre en una empresa o una sociedad, debes buscar las causas que provocan su situación, porque sólo trabajando sobre las causas, puedes cambiar los efectos. Y no tengo ninguna duda de que una de las principales causas de la prosperidad que vivimos en
los años pasados fue la actitud de la generación de nuestros padres, y una de las principales causas de la crisis, es haber perdido esa actitud.
Recuerdo que hace años, un empresario brillante que viajó a China para hacer negocios, me comentaba: "China va a ser imparable. Cuando llegas allí el ambiente te recuerda la España de los años 70. Todo el mundo quiere trabajar mucho, ahorrar, comprarse su casa, su coche, que sus
hijos vayan a la universidad... Cuando una generación está así centrada, no hay quien la pare" Este pensamiento me hizo reflexionar entonces y me ha vuelto a la memoria al contemplar a las tres generaciones que convivimos.
Mis padres tienen en torno a 70 años, y siempre han sido un ejemplo de trabajo, honradez, austeridad, previsión y generosidad. Pertenecen a una generación que, como dice mi padre, les tocó el peor cambio: de jóvenes trabajaron para sus padres y de casados para sus hijos.
Son gente que veían el trabajo como una oportunidad de progresar, como algo que les abría a un futuro mejor, y se entregaron a ello en condiciones muy difíciles. Son una generación que compraba las cosas cuando podía y del nivel que se podía permitir, que no pedía prestado más que por estricta necesidad, que pagaban sus facturas con celo, y
ahorraban un poco "por si pasaba algo", que gastaban en ropa y lujos lo que la prudencia les dictaba y se bañaban en ríos cercanos, disfrutando de tortillas de patata y embutidos, en domingos veraniegos de familia y amigos.
Y tan sensatos, prudentes y trabajadores fueron, que constituyeron casi todas las empresas que hoy conocemos, y que dan trabajo a la mayoría de los españoles.
Sabían que el esfuerzo tenía recompensa y la honradez formaba parte del patrimonio de cada familia. Se podía ser pobre, pero nunca dejar de ser honrado.
La democracia significaba libertad y posibilidades y seguir viviendo en armonía y respeto.
Y cometieron los dos peores errores imputables a esa generación:
1) "Que mis hijos no trabajen tanto como trabajé yo". Nos cargamos la cultura del esfuerzo y del mérito de un plumazo, convirtiendo el trabajo en algo a evitar.
2) "Como tenemos unos ahorrillos, hijo, tu gasta, que para eso están tus padres". Con lo que mi generación empezó a pensar que el dinero nacía en las cuentas corrientes de sus padres, que daban la impresión de ser inagotables y que los bancos eran unas fuentes inagotables de hipotecas, rehipotecas y contrarehipotecas.
Y entonces, eclosionó nuestra generación (yo soy del 67). La
generación de los nuevos ricos, la generación de "los pelotazos", del gasto continuo, de la especulación, de la ingeniería financiera, de la exhibición del derroche, la de lo quiero todo y lo quiero ya, la de "papá dame".
Y todos nos volvimos ricos (en apariencia), todos nos convertimos en gastro-horteras. ¿Conocéis a alguien que se atreva a comer un bocata de chorizo? Le corren a gorrazos por paleto. Ahora hay que comer hamburguesas deconstruidas al aroma de los almendros al atardecer. ¿Y
qué decir del vino? Pasamos del Don Simón con Casera, al Vega Sicilia sin fase de descompresión. El vino ya no está "bueno", ahora tiene matices a fruta del bosque, con un retrogusto alcohólico, que adolece de un cierto punto astringente, con demasiada presencia de roble.
Esto, por supuesto, a golpe de docenas de euro, que para ser un "enterao" hay que pasar por taquilla. ¡Y es que pocas cosas cuestan tanto, como ocultar la ignorancia!
Somos la generación de "endeudarse para demostrar que eres rico". Increíble pero cierto.
- ¿Sólo debes 500.000 €? Es que eres un cutre. Mira, nosotros debemos ya 2.000.000 y nos están estudiando una operación por otros 2 más.
- Vosotros sí que sabéis sacar provecho al sistema... Ojalá yo algún día pueda deber esas cantidades. ¡Cuánto envidio tus préstamos!
En Alemania no daban abasto a fabricar Mercedes, Audis, BMW para los españoles.
Irrumpió Europa en nuestras vidas y llegó en forma de mega
infraestructuras que producían mega comisiones para todos los involucrados. ¡Viva el cazo! ¡Viva el yerno del Rey! ¡Que se besen los padrinos! Además llovían las subvenciones, nos daban una fortuna por plantar viñas y luego a los dos años otra fortuna por arrancarlas. Que llegaba un momento que no sabías si tenías que plantar o arrancar. A propósito, ¿Qué toca este año?
Si algún "tarao" dice que hay que parar esto, se le lapida y "que no pare la fiesta". Por supuesto que todos estamos de acuerdo que esto es imposible que se sostenga, pero hay que empezar a recortar por el vecino, que lo mío son todo derechos esculpidos en piedra en la sacrosanta constitución.
De la siguiente generación mejor no hablar (lo dejaré para otro post). Esa es la generación que dice el aforismo que será pobre, por ser nieta de ricos.
Si somos incapaces de volver a los valores con los que se construye una sociedad sostenible, nos hundiremos, eso sí, cargados de reivindicaciones.
En mi casa siempre he tenido un ejemplo vivo de cordura, honradez y esfuerzo. Y no han sido menos felices que nosotros. Los psiquiatras, de hecho, dicen que al revés, que han sido bastante más. Debe ser que la sencilla tortilla, el melón fresquito, comprar el sofá cuando se podía, poner las cortinas cosidas por nuestra madre, con ayuda de la abuela, trabajar y echarle huevos para emprender (aunque no lo
llamaban así) no debía ser mala receta.
Desde aquí quiero dar las gracias a mis padres y a toda esa generación que nos regalaron un país cojonudo, que nos hemos encargado de arruinar (entre todos, que todos hemos aplaudido la locura), y que sólo con que nos descuidemos un poquito más, le vamos a dejar a nuestros hijos un protectorado chino, donde serán unos esclavos
endeudados y tendrán unas historias legendarias sobre la prosperidad que crearon sus abuelos, empeñaron sus padres y son incapaces de imaginar los nietos.
Estamos a tiempo de cambiarlo, pero cada vez tenemos menos. Podemos encontrar maestros en casa.
(Fernando Sánchez Salinero en la Casa del Libro http://cort.as/1dWT)

No dice nada nuevo, estoy convencida que es lo que muchos pensamos, pero a veces es necesario verlo negro sobre blanco... bueno, en mi caso azul... para darnos cuenta y reflexionar.
servido por licemar
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8 Mayo 2012
Dicen que soy ingenua, quizá tengan razón... bueno, vale, sin quizá. Pero es que, lo mismo que tengo un sexto sentido para ver cuando hay doble juego hacia las personas que me importan, soy un completo topo sordo en lo que respecta a mí.
No sé; posiblemente sea porque creo que no represento ningún peligro para nadie y carece de sentido querer protegerme. Pero evidentemente estoy equivocada. Los reveses siempre me vienen de donde menos me espero.
Sé que soy polémica, utópica, cabezota, irritante, me gusta los temas controvertidos y espinosos. Y no dudo en dar mi opinión sobre las cosas. Opinión, que frecuentemente no coinciden con el resto. Por eso suelo estar alerta y preparada para discutir, rebatir, defenderme, combatir si es preciso. Siempre dentro del respeto y la cordialidad.
Procuro no ofender con mis palabras, simplemente porque respeto la opinión, el sentir, de los demás. Empatizo con la gente, tengo facilidad para ponerme en su lugar. Contemplo y aprendo de otros puntos de vista. Por eso, ya digo, suelo estar alerta de posibles "ataques", pero...¡¡Aay la leche!!...
Esos ataques me llegan siempre de donde, y por lo que, menos espero... dejándome inicialmente sin habla... Je, je, Tranquilos, he dicho inicialmente... Luego me vuelve, y hablo. Por supuesto que hablo. Pero confieso que el factor sorpresa me deja momentáneamente KO y fuera de juego.
Quizá debiera tener más mala leche... Es posible... pero es que no quiero tenerla. No me reconocería a mi misma elucubrando teorías cabalísticas o mal fiando de todo aquel que se acerca a mí... Joe, que lo de bruixa es un juego... No, no quiero ser así. No me gustaría volverme así... si estuviese obligada a elegir, prefiero seguir siendo ingenua... Chssst... chssst... INGENUA eeehh, que no tonta... ¿Valeeee?
Es inevitable hacerte una primera impresión de las personas que conoces; unas, sin saber por qué, te caen mejor y otras peor. Tengo un buen sexto sentido para eso, salvo... cuando se trata de mí. Nunca le niego a nadie una primera oportunidad, a pesar de que ese primer feeling no haya sido del todo positivo... Yo si lo soy, y como lo soy, pienso que también puedo estar equivocada... pero sigo alerta.
Los palos fuertes me los llevo de los otros... de los que esa primera, y segunda, y tercera impresión ha sido buena... Tan buena, que incluso llego considerarl@s amig@s ...
Vaale siiii, ya os oigo...
INGEEENUAAAA
Si es que, ya lo decía mi mamá; líbreme Dios de las aguas mansas... que de las bravas ya me libro yo. O lo que es lo mismo; cuídenme los hados, de los amigos, que de los enemigos ya me cuido yo solita.

Es lo que tienen los lobos, o lobas, con piel de cordero... que cuando te vienes a dar cuenta de su doble cara, ya te han mordido en el cu...... ¡¡Uuuchsss!!...
INGEEEENUAAAAA
Buenooo... vaaaleeeee... ¿Y qué?... ¿Acaso os gustaría más tener por amiga a una arpía traidora, que a una bruixa guasona pero inofensiva?... Pues eso.
INGEEENUAAAA
Grrrrrrr... Sssshhhhh... ¡¡A callar!! Joe.
servido por licemar
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6 Mayo 2012
Siendo hija se nace, pero a ser madre... a ser madre se aprende con el tiempo. Una carrera que nunca se acaba, en la que nunca dejas de aprender. Un poco a tientas, otro poco por intuición. A veces cometiendo errores. Pero siempre con la mejor intención.
Yo, día a día le pongo ganas, empeño. Si lo consigo, sólo el tiempo y tú lo diréis. Únicamente sé que, nunca he tomado otra tarea con más ilusión. Con más ganas, con más tesón; que la de tenerte a ti entre mis brazos y llevarte de mi mano por la vida. Consiguiendo así, que vivas tu propia vida. No dudes ni un momento, pisa firme. Siempre tendrás mi mano, para levantarte en los tropiezos y animándote para que vuelvas a caminar.
Juntas aprendemos día a día, yo a ser madre, tú a ser hija. Ambas nos equivocamos muchas veces, sí, Pero que poco nos cuesta decir lo siento, y volver a empezar. Tenemos lo más importante. Nos queremos, esa especie de lazo invisible que nos une sin darnos cuenta, pero que no nos ata. Que nos abraza, pero no ahoga. Ese lazo no se rompe, no se gasta. Sólo nos hace fuertes, lo demás... lo demás está de más.
Es el día de las madres, porque también es el día de los hijos. Sin ellos, nada de esto tendría sentido. Por eso, hoy quiero escribir para ti.
Contigo, hija, siento la necesidad de cada día ser mejor. No cejo en mi afán de superarme. De darte cuanto necesites para ser feliz. De enseñarte el camino de la vida. A conseguir que camines por ti misma, y si fallas... Si fallas no temas, porque aquí están mis brazos para reconfortarte y volver a levantarte. Cielo, eres lo mejor que me ha ocurrido. La vida, ha sido generosa conmigo, te tengo a ti y todo lo demás ha pasado a carecer de importancia, a ser relativo. He aprendido a quererme yo, para quererte a ti. Nada me hace más dichosa, que verte dichosa. He de ser feliz, para hacerte feliz.
Si, quizá no sea la mejor madre, pero para mi, tú eres la mejor de las hijas y gracias a eso me supero día a día. ¿Puede haber algo que motive más?
Gracias hija, por ser como eres y por hacerme como soy. Te quiero con todas mis fuerzas. Nunca he conocido un sentimiento más fuerte, ni más generoso.
Te quiero; dos palabras que no nos escatimamos ni una vez. Esas dos palabras que desde la mañana nos dan la fuerza para enfrentarnos al día. Y cuando su efecto empieza a flojear, nos aplicamos la siguiente dosis... Todo queda resuelto con un te quiero, un abrazo y mil besos.

Mi niña.... Te quiero.
servido por licemar
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29 Marzo 2012
Dieciséis preciosos años. Toda una vida que se ha ido desarrollando ante mis ojos... ummm eso, no hay cosa alguna que lo reemplace. Dieciséis años en los que ambas hemos aprendido, tú, a vivir y yo a ser madre... bueno, por lo menos a intentarlo. Hasta me has enseñado cosas de mí, que ni yo misma conocía. Sentimientos que sabía que existían, pero desconocía su magnitud.
Tanto tu asignatura, como la mía, son difíciles. Pero, yo creo que ambas lo estamos superando con nota. Me gusta tanto verte feliz.
Hija; eres lo mejor que me ha ocurrido en la vida, y eso, no lo cambio. No, no lo cambio por nada.

Feliz cumpleaños, preciosa... y que cumplamos muchos más, la una al lado de la otra.
TE QUIERO
servido por licemar
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14 Marzo 2012
Desde pequeñita me han enseñado que, la edad, las canas, las arrugas, de por sí solas son signos externos que nos deben inducir a respetar a las personas que son poseedoras de esos signos de veteranía, ya aparezcan por separado o todos juntos.
Yo, rebelde como siempre, discutía (con respeto claro) con mis mayores sobre que, el respeto lo merecemos todos, sin distinción de edad.
Para mi, el respeto no se gana por el tiempo que lleves habitando este mundo si no, por la forma en que tú te diriges y tratas al mundo. Otra cosa distinta es la educación, cada uno tiene la que tiene. Bien sea la que le han enseñado, o la que quiere tener. Lo que quiero decir es que; yo puedo tratar a todos con respeto y educación, aunque luego ese trato no sea recíproco y mi interlocutor no demuestre lo mismo hacia mí. Eso ya son elecciones personales. Pero no puedo exigir lo que no doy.
Recuerdo un episodio con un tío mío al que pillé una tarde de mala gaita. Le hice una pregunta sencilla, sin importancia, y me contestó con un gruñido acompañado de toda clase de improperios. No estábamos solos y me hizo sentir mal, humillada... vale, quizá la pregunta fue inoportuna o demasiado simple, o él estaba girado por otro tema y me la cargué yo. Pero eso no era culpa mía. Yo hice la pregunta con el mismo respeto y educación que suelo utilizar para todos. Bufff... No puedo decir lo mismo de su reacción. Fue con unas cajas destempladas que no me había merecido... Roja como un tomate, pero sin gritar, le dije que cuando se le pasaran los efectos del coñac, hablaríamos con más calma. Me giré con la intención de irme dejándole con la palabra en la boca. Él más airado aun, me cogió del brazo para detenerme, argumentando que a un mayor se le debe respeto, y que yo no tenía educación por darle la espalda y dejarle así... No levanté la voz, sólo le miré fijamente a los ojos y repliqué; "si es verdad, tienes toda la razón. Yo tengo menos educación que tú porque la utilizo a todas horas. Tú la tienes toda, intacta, debido a que no la utilizas... Je... la ostia creo que aun suena en mis oídos, pero... ¿Quién faltó al respeto a quién?... Si no le apetecía responderme en ese momento, bastaba con decírmelo de buenas maneras ¿No?
Que un individuo tenga menos de 60 años, no me da derecho a insultarle ni a contestarle con despotismo. Si lo hago y se rebota, luego no puedo exigirle que respete mi edad y mis canas (si las tuviere je je je) cuando yo he sido la primera que no lo he hecho.
En ocasiones, demasiadas, ponemos a los demás al borde de un ataque de nervios, y cuando nos contestan con dureza (conste que digo con dureza, no con ofensas) soltamos el consabido... eehh, respétame que soy mayor que tú... ¿Acaso no teníamos que haberlo pensado antes de, con nuestras impertinencias, hacer saltar los fusibles de su paciencia? Todos tenemos un límite.
Tanto respeto me merece el niño como el anciano, a ambos procuraré no dejarles nunca en evidencia, ni contestarles mal por el simple hecho de que yo no estoy de humor ese día (eso, en todo caso es problema mío, no suyo) nunca le ridiculizaré ni insultaré amparándome en edades. Eso no es justo y es jugar con ventaja. Sencillamente, aquí como en todo, no hagas lo que no te gusta que te hagan. El respeto se gana con la actitud del día a día, no con los años que pone el DNI.

servido por licemar
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22 Febrero 2012
Hoy, en esa hora tonta de sofá después de comer, cuando pareces estar... pero en realidad no estas demasiado. Han empezado a hablar en la tele sobre un tema que me inquieta... no se si a titulo personal, o simplemente por tener una hija que entra ya en la etapa peligrosa.
Se trataba del Dr. Augusto Cury y su libro "La dictadura de la belleza" Por el título es fácil imaginar su contenido.

En la entrevista, el experto decía que, tras encuestar a miles de personas (claro, sobre todo mujeres, pero que también habían los suficientes hombres como para que las cifras fuesen representativas...) sólo dos, de cada diez individuos, no tocarían ni cambiarían nada de su cuerpo... las otras ocho personas, el que menos, retocaría por lo menos un par de cosas de su anatomía para estar, más o menos, conforme con su aspecto. El estudio incluía también modelos a los que todo el mundo solemos admirar, incluso envidiar. Ello tampoco se libran (Quizá menos aun que el resto) de tener una visión distorsionada de si mismos y quisieran cambiar cosas. No solo mantenerse eternamente jóvenes si no que también cambiarían; pechos, glúteos, orejas, nariz, labios.... El espectro de recambios es tan amplio como la imaginación pueda alcanzar. Por lo visto, los hay para todo. Muchas veces hemos visto que el resultado no siempre es para mejor. También son presa facil para autoagresiones tales como, bulimias, anorexias, vigorexias, y demás malas jugadas que nos puede llegar a crear nuestra psique.
Pero lo que este hombre quería decir, que es lo mismo que yo me pregunto, es... ¿Por qué no nos queremos un poco más?
La mayor parte de veces, esos retoques, no son por auténtica necesidad. Si no,porque nos creamos tal necesidad, a consecuencia de no sentirnos aceptados.
Así que... ¿Qué tal si nos aceptáramos y les dieran morcilla a quienes no lo hace?... Pero es inútil. Somos criaturas gregarias y necesitamos formar parte del rebaño. Por lo menos, sentir que le importamos a una parte del rebaño...
No puedo juzgar ni criticar cuando yo misma caigo en la trampa. Las veces que he pensado en algo parecido, no ha sido porque yo no me aceptase, si no, porque no me he sentido, o no me han hecho sentir aceptada, (A veces de la forma más desagradable) personas que eran muy importantes e influyentes para mi. Con lo cual, sin darme cuenta, resulta que yo también había dejado de importarme.
Sin embargo, ahora que por fin he comprendido eso y me cuido por mi, para gustarme yo. Sin importarme lo más mínimo gustarle a nadie más... es cuando mayor éxito tengo. Incluso hay quien ha descubierto un cierto sexapil en mi. Cosa que ignoraba poseer... Vivir, para ver... si alguien entiende algo, que me lo explique.
Pero bueno, volviendo a lo que realmente me inquieta. Me preocupa lo que, en mentes más jóvenes, o en personas cuyo aspecto es su medio de vida, esta presión puede ser mucho más influyente, acarreando graves problemas de salud, debido a los disparates que se pueden llegar a hacer buscando ese cuerpo diez... que al final no es tan diez.
Y ahí lanzo mi pregunta... (Claro, por supuesto... si yo he vuelto, mis preguntas también... faltaría más)
Si nos esforzamos por hacer comprender a nuestros hijos, las matemáticas, las ciencias, las lenguas... ¿Por qué no nos esforzamos por cuidar, estimular y hacer fuerte su autoestima?... Que realmente se acepten y se quieran como son. Y si al final llegan a la conclusión de que quieren mejorar algo, que lo hagan... pero por ellos. Nunca por ser aceptado... ¿Quién merece tanto esfuerzo si no nos aceptan como somos?...
Querámonos nosotros un poco más... seguro que eso también nos mostrará ante los demás de otra manera... y si no... que les vayan dando...
He dicho...
servido por licemar
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21 Enero 2012
Es lógico y loable que, cuando escribimos un comentario en cualquier medio que permite expresar opiniones; ya sean blogs, prensa online, webs o foros de opinión diversa; lo hagamos queriendo preservar y mostrar, al máximo posible, nuestro carácter. Al fin y al cabo es nuestra esencia, lo que nos hace lo que somos y como somos. Nuestros amigos nos conocen y lo aceptan, así que, los lugares donde opinamos deberían hacer lo mismo... O lo toman o lo dejan.
Pero existe una diferencia sustancial; nuestros amigos nos conocen. Saben si somos sarcásticos, irónicos, irascibles o amigos de la broma. Pero cuidado... ¿Y los que no nos conocen, o los que nos conocen a medias?... estos sólo pueden guiarse por lo que ven, oyen, o leen.
No es lo mismo, conversar cara a cara con el interlocutor; donde nos asisten recursos tan efectivos como los gestuales, los faciales. O emisores de mensajes tan expresivos como la mirada, la sonrisa, un guiño, una mueca; muletillas que nos ayudan a dejar claro que lo que estamos diciendo lo hacemos en clave de humor, con la más absoluta seriedad, o simplemente somos unos cascarrabias que protestamos pero lo hacemos sin mala intención y sin ánimo de ofender.
La cosa cambia cuando, esa misma opinión, la expresamos de forma escrita. Entonces deberemos tener especial cuidado en dejar claro que, lo que decimos, y cómo lo decimos, forma parte de nuestra forma de ser y no tenemos intención ofender a nadie... O si... pero la segunda opción, también deberemos dejarla muy clara. Mas que nada para que se ofendan donde y como tiene que ser, y no en todas nuestras intervenciones... Porque, o nos da todo igual, o nos pasaremos la vida desfaciendo entuertos y malos entendidos.
Si no somos capaces de hacernos comprender; para reflejar, para diferenciar adecuadamente, cuando estamos siendo sarcásticos pero bromeamos, de cuando hablamos totalmente en serio y nos importa un comino si quién lo lee se ofende; será mejor que nos limitemos a opinar y dejar nuestros comentarios utilizando la forma más correcta y cortés de la que seamos capaces... por lo menos esa es mi humilde opinión.
Creo que así, se evitarían muchas de las discusiones sin fin en las que nos vemos enfrascados y que, en un principio, no era nuestra intención.

servido por licemar
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