¿VIOLENCIA DOMÉSTICA?...¿DEFENSA PROPIA?...¡¿?!...¿exceso de cariño?...
E n una ocasión, llegaron a los servicios de urgencias de un hospital, una pareja con un extraño cuadro clínico:
Ella presentaba fractura craneal, por contusión y quemadura de tercer grado en la espalda, con una curiosa forma de luna llena...
El varón mostraba laceración en el pene, claramente producida por una mordedura. Ambos yacían inconscientes en sendas camillas ubicadas en la sala de urgencias en dos boxes contiguos. Ante la perplejidad del cuadro facultativo y la imposibilidad de obtener información de los pacientes, de momento, optaron por esperar a que volvieran en si.
Cuando los pacientes empezaron a dar muestras de conciencia, dos médicos interrogaron por separado a la pareja:
-A ver señora; ¿Sabe donde está?
- Si señor doctor. Estoy en un hospital, creo...
-Muy bien. ¿Y sabe que día es hoy?
-Claro, viernes.
-¿Cuántos dedos ve aquí?
-Tres
-Perfecto. Entonces parece que está en condiciones de contestarme a unas preguntas:
¿Suele maltratarla su marido?
-¡No! ¡Que va! Pero si él me adora.
-¡¿Entonces?!...
La mujer se sonrojó sobremanera y bajo la vista y yá no hubo manera de sacarle nada más. Entonces el doctor salió del box y relató a sus compañeros la conversación que había tenido con la mujer. Al tiempo otro colega salía del box del varón con la cara compungida por el esfuerzo de aguantar la risa. Perplejos los compañeros instaron al doctor para que se moderara y les explicara lo sucedido. El médico tomo aire durante un prolongado espacio de tiempo y cuando creyó que podría controlarse comenzó su relato:
-Veréis. Dice que su mujer trabaja todos los días hasta muy tarde y hoy al mediodía le llamó al móvil para decirle que vendría pronto.
Para agasajar a su esposa y como era viernes noche, pensó en preparar él la cena.
Entre las compras unas cosa y otras se le echo, un poco, el tiempo encima. Así que se duchó y se dispuso a preparar unas tortillas. Para no mancharse ni atufar la ropa de esa noche optó por ponerse solo el delantal en la cocina. Así estaba metido en faena cuando llego su querida esposa. Ella al encontrarlo con tan erótico aspecto y conmovida por el gesto de preparar la cena, le beso por todas partes hasta que se agacho ante él poniéndose entre su esposo y la encimera. En el momento mas efusivo en respuesta a la sabia labor de ella, él se vio obligado a voltear la tortilla, o se iría al traste tan suculenta cena. Pero quiso la mala suerte que el arrebato de su sexualidad hiciera caer la tortilla en la espalda de ella.
Producto de tan espantoso dolor y dado el delicado cometido que tenía ella en ese momento, quiso la fatalidad que cerrara la boca como si de un perro de presa se tratara. Motivo por el cual él se vio obligado a atizarle con la sartén para que lo soltara....Dijo el medico a punto de estallar...









ultreia dijo
jajajajaja... por qué será que me esperaba algo así?
Besotes.
20 Septiembre 2007 | 10:23 AM