EL BAILE DEL PAÑUELO...

Podría haberse quedado en un asunto menor, que por el bien de su tierna e inocente protagonista, pienso que hubiera sido lo mejor. Pero… Se han reunido en esta cuestión todos lo integrismos posibles; dando así lugar a que se convirtiera en un hecho trascendental y de primer orden, ampliamente difundido. Y a todos, como siempre, se nos ha olvidado algo… Una niña…
El integrismo occidental dice que, para ser de los nuestros, nada de pañuelos en las aulas. El integrismo islámico; que pañuelo a todas horas. El integrismo feminista, que es un elemento machista discriminatorio; pañuelos fuera… Dos a uno.
El integrismo cristiano, aprovecha y saca partido, como siempre, de a río revuelto; otra vez pañuelos fuera y de paso eliminamos la competencia… Ya son tres a uno.
Y nos queda el integrismo más numeroso, pero a la vez más astuto, solapado y rastrero. Es el integrismo formado por; racistas, clasistas, intolerantes, fanáticos y xenófobos que, por supuesto, proclaman el ¡Pañuelos fuera!...Y… A ser posible, también lo que hay debajo de ese pañuelo y si se pudiera hacer extensivo a toda la familia… mejor que mejor…
Mi poder de empatía, (para bien o para mal, como ya apunté en mi “meme”) hace que me ponga del lado del más débil. Pero en este caso no, no es la comunidad musulmana, aunque hayan quedado uno a tres.
En todo este tedioso tema, la parte más débil es una niñita denueve años, que de la noche a la mañana pasó; de jugar tranquila en el parque y de ir gustosa al colegio para dibujar que, según le oí decir a ella misma, es lo que más le gusta del cole, a ser turbio objeto del deseo de; cámaras (de tv. y parlamentarias) periodistas, fundamentalistas, feministas… Y algún “ista” más que ahora mismo se me escapa. Todos, arrimando el ascua a su sardina... Para no variar.
Aquí viene el motivo de toda esta “conferencia”…
¿Alguien se ha parado a pensar, solo un poquito, en esta niña? ¿Y sus derechos? Ese tira y afloja entre la escuela y la familia, con ella como monigote central… ¿Estamos seguro de que se hace por el bien de ella? En qué la beneficia; que en un arrebato de obstinación paterna (y por tradición o represión, creyente a la fuerza, también materna) deje de asistir a la escuela y, posiblemente, sea escolarizada en su comunidad de origen. Con lo que, (oído, feministas) otra mujer, libre-pensante en potencia, quizá futura postulante, que se nos escapa…
No habíamos quedado en que el acceso a la educación es, además de un deber, un derecho constitucional. Por qué no ponemos todo nuestro empeño en eso, en que su educación sea tanta y tan buena, que dentro de unos años, pueda ser capaz de pensar por sí misma, eligiendo en su momento hacia donde inclina la balanza.
Como le oí decir a la abogada, y activista pro derechos humanos iraní, Shirin Ebadi, premiada en el 2003 con el Nobel de la Paz, convirtiéndose a la vez en el primer iraní y la primera mujer musulmana que lo ostenta:
S.E.: -Unos, nos obligan, a llevar el pañuelo por ser musulmanas. Los otros, nos obligan a quitárnoslo, si queremos pertenecer a occidente… ¿Cuando nos preguntarán a nosotras directamente por la opción que queremos? ¿Cuándo podremos ser libres, sin temor a represalias de ningún tipo, para tomar nuestra propia decisión?...
Evidentemente. Si quieren lucir pañuelo que sea solo y únicamente, por que ellas así lo han decidido. Negarlo empecinadamente, solo contribuirá a sumar la intolerancia, al resto de argumentos negativos, esgrimidos por el integrismo dominante en su entorno familiar. Ya sabemos como espolea, el que no te dejen hacer uso libremente de tus signos identitarios… Veritat?...
Una última observación: En las escuelas concertadas, supuestamente laicas, pero que todos sabemos quién está detrás, no nos engañemos… ¿Con qué derecho, o autoridad, alguien ataviado con hábito o sotana, le puede vetar la entrada a una niña, tan solo por lucir un signo de identidad… de la competencia?... ¿O, será por eso?...
Concluyo, pidiendo un poco más de sentido común y un poco menos de demagogia sibilina en todo esto, aunque solo sea por el bien de niñas inocentes. Que por, hipócritamente, quererles dar un derecho; les negamos, entre unos y otros, un número aun mayor de derechos primordiales, como son el acceso a la educación y la cultura… El resto, ya vendrá por sí solo, cuando tengan todos los elementos necesarios para pensar por su cuenta… Seamos prácticos











ronconpasas dijo
Muy bien dicho, Lidia, somos diferentes y somos iguales, da asco ver hasta donde se meten todos los "istas".
4 Octubre 2007 | 02:01 PM