Nuevos quijotes, en lucha contra viejos molinos...
Desde que apareció la lamentable noticia de El Arca de Zoé, que quiero abordar este tema, pero sinceramente no sé como hacerlo sin que parezca una frivolización, o un “arrimar el ascua a mi sardina”.
Cuando se juega de esta manera con la buena fe de la gente, me parece aberrante. Pero la cosa adquiere tintes de crueldad si las victimas son niños. Mercenar con la miseria humana es algo que se escapa a cualquier calificativo, por lo menos a mí, pero se agrava sobremanera si, además, pensamos en el insolidario favor que todo ello hace al resto de ONGs y asociaciones humanitarias que solo cuentan con la credibilidad y transparencia de sus gestiones por todo aval. Son nuevos quijotes, en lucha con viejos molinos...
Nadie; sólo los que estamos en la base, a pie de calle, sabemos el golpe bajo que esto significa para las horas y horas de:
Palabras; para convencer a las administraciones, de que nuestra labor es altruista, sin ánimo de lucro y necesaria. Si somos muy hábiles; creedme, casi con dotes de parlamentario, pero demostrando que es cierto lo que estamos diciendo, conseguiremos arañar una subvención. Que a la administración le colocará la “banderita” de solidaria y a nosotros, a penas sí nos llegará para pagar la cuota mínima de, agua, luz y teléfono. Siempre, claro está, que tengamos un local donde llevar a cabo nuestra labor. La asociación que lo consigue se puede considerar una privilegiada.
Más palabras: El resto de funciones para las que se funda esa asociación deberán salir de la caridad, en días de cuestación, o de la generosidad de socios altruistas. Aquí, es donde más fuerte pegan noticias como las de El Arca de Zoe. A la persona que nunca haría nada, le dan la excusa perfecta... Y al indeciso que le gustaría hacer algo por los demás, lo desanima y le hace recelar de todo.
Generalmente, estas asociaciones se nutren de voluntarios que no reciben, por su tiempo y sus servicios, más que (y no siempre) una sonrisa por parte del afectado. A la mayoría con eso ya nos basta, solemos trabajar por altruismo, o solidaridad, y no en busca de reconocimiento alguno.Pero claro, también desmoraliza bastante que las noticias que saltan a la palestra, y se mantenga la polémica durante semanas, sean estas, deleznables insisto, pero que eclipsan y dan al traste por completo con la buena labor que diariamente llevan a cabo, con buenos resultados personas admirables, que no desfallecen en su empeño y que hacen que este, nuestro mundo, sea un poco menos cruel. Pero estos no son noticia. Estos, con un poco de suerte; se hará una mención de pasada en los rotativos e informativos de televisión, en el día mundial del voluntariado (5 de diciembre) donde nos englobará a todos y... Para de contar.
Por eso; como miembro de varias asociaciones de este tipo, me atrevo a rivindicar que los medios de comunicación, de vez en cuando, se hagan eco de esta labor silenciosa, generosa y eficaz de los voluntarios. Aunque solo sea para compensar anímicamente a las personas que sí se toman en serio y militan con el concepto de solidaridad en su abanico más amplio de significados. Sé que los hay, me consta. Su número es mucho, infinitamente, mayor que los que defraudan, pero a menudo, triste e injustamente olvidados.









fenicia dijo
Lidia,claro que hay quien defrauda en esas cuestiones,pero yo creo que la sociedad sabe que son pocos y valora los servicios desinteresados de los otros muchos que haceis una magnifica lábor y no la apaga los errores de los otros.Gracias por este buen articulo y continua en tu onda.kiss
9 Noviembre 2007 | 03:51 PM