A LA VEJEZ... TODO
Nos espanta tanto la vejez, que le damos de lado como si, con ello, consiguiéramos esquivar el paso implacable. Impasible. Impávido, del tiempo.
Qué equivocados estamos creyendo que la ciencia ha venido en nuestro socorro. Solo es un espejismo con el que creemos haber conseguido ganar la carrera contrarreloj, cuando en realidad, lo único que logramos es desestabilizar, aún más, la aceptación de nuestra imagen. No somos capaces de asumir con naturalidad lo que solo es una realidad.
Estamos convencidos de que, por un puñado de euros podemos, como Fausto, pactar con un diablo de bata verde, que conseguirá detener nuestro crono biológico, y el que no los tenga, será sólo un pobre diablo condenado a arrugarse y envejecer. Cómo no, aquí también poderoso caballero...
¿De veras creemos que por que nuestra piel se mantenga, a veces grotescamente, tersa nuestro contador personal se va a detener?... Sólo hay una forma de pararlo... Y todos estamos de acuerdo en que, cuanto mas viejo y arrugado estés, por el número de años, cuando esto ocurra mejor...
Hemos pasado de considerar a nuestros mayores un pozo de sabiduría, a convertirlos en la fuente de todos nuestros problemas. De querer parecernos a ellos, a detestar la sola idea de que nuestra piel, nuestro cuerpo y nuestra mente pueda llegar a guardar algún día alguna semejanza.
Ya no nos sentimos honrados porque nuestros abuelos estén con nosotros hasta sus últimos días, aprendiendo de su experiencia. Ahora somos más civilizados y preferimos buscar un lugar donde recluirlos para que no estorben y así no tener que ser testigos de su progresiva decrepitud, no sea que se contagie...
A determinadas edades, todos nos cuestionamos la capacidad para todo, dependiendo de en qué franja te encuentres... Para los de quince, los de veinte son imbéciles y el resto carrozas. Para los de veinte, los de quince niñatos y los demás puretas. Para los de cuarenta, los de treinta son inmaduros, ellos la flor de la vida, el resto vejestorios. Y así seguimos subiendo. Cuando alcanzamos la década siguiente, entonces nos parece que los viejos eran los de antes, nosotros estamos hechos unos chavales, hasta que te encuentras con los insolentes de la decena inferior y te bajan de la nube con un:
-¿Quieres decir que tu todavía puedes?...
Y es que, ni la juventud garantiza poder hacerlo todo (estoy segura de que todos conocemos adolescentes y jóvenes a los que les cuesta mover un dedo) ni la vejez es la parada término para nada (todos conocemos abuelos que no paran quietos en todo el día). Cuántos jóvenes hay que creen que los saben todo y en cambio, cuántos viejos conocemos dispuestos a aprender cada día un poco más (mi padre tiene 86 años y está aprendiendo informática, desde hace unos meses nos comunicamos por e-mail)...
Todo esto, ha venido a consecuencia de una situación que me ha dejado reflexionando largo rato:
Conozco a un grupo de niñas, que están durante todo el curso ensayando unas coreografías.
Todos tendremos, como cada año, oportunidad de verlas pronto en el escenario con motivo del festival de Navidad.
Ayer les dijeron que, este año tendrán ocasión de volver a actuar, para una residencia de ancianos.
Cuando se lo notificaron, todas torcieron el gesto con una notabilísima expresión de disgusto, Incluso se oyó algún que otro:
--¡¡Buahh!!...¡¡Actuar para viejos!!...
Lo más triste es que ahí he visto reflejada la actitud de su entorno. Ellas al fin y al cabo, lo único que han hecho ha sido ser sinceras y espontáneas; pero ha quedado claro que nadie les ha hablado de la vejez como una etapa más de la vida por la que todos tenemos que pasar.
Ninguna se ha planteado que era una segunda oportunidad, para el baile que normalmente, una vez representado, cae en el saco del olvido cada año, tras el festival.
Ninguna ha sido capaz de pensar que iban a hacer pasar un rato agradable a un grupo de personas, para los que, con frecuencia, los días transcurren con insufrible tediosidad.
Lo único que han visto es que iban a estar cerca de un grupo de viejos...
Como no empecemos a mirar, y a enseñar a mirar, el futuro de otra manera lo vamos a pasar muy mal. Nos lo van a hacer pasar muy mal...
Que yo sepa, por el momento, nadie descumple años...











POESIA ES SENTIMIENTO dijo
Es verdad, pero ¿Por donde empezar? esta sociedad es muy injusta e insolidaria me gustaría tener la fórmula para cambiar las cosas. Pero como entras en las familias actuales y les explicas a los padres este tipo de cuestiones. Ellos te dirán que quien te crees que eres. Que educan a sus hijos/as lo mejor que pueden y saben. Lo único que puedes hacer por ti mismo es predicar con el ejemplo, otra cosa no se me ocurre.
22 Noviembre 2007 | 02:23 PM