EL/LA PERVERSO/A DESTRUYE CON SONRISAS

Marie France Hirigoyen:
Doctora en Medicina desde 1978, se especializa en Psiquiatría, psicoanálisis y psicoterapia familiar.
Inicia en 1985 seminarios y conferencias sobre gestión del stress. Se forma paralelamente en Victimología, (estudia en Estados Unidos, en la especialidad de Victimología, una rama de la Criminología que analiza las secuelas psíquicas en las personas que han sufrido atentados o agresiones diversas).
Posteriormente publica en 1995 en Francia una Memoria titulada "La destruction morale, les victimes des pervers narcissique"
Centra entonces su investigación en la violencia psicológica, y publica en 1998 un ensayo "Le harcèlement moral, la violence perverse au quotidien" (El acoso moral El maltrato psicológico en la vida cotidiana) del cual se venden en su País (Francia) 450.000 ejemplares, y posteriormente se traduce a 24 países.
Introducción al tema:
Muchos años de consulta viendo gente psicológicamente anulada le llevaron a percibir el error: “El psicoanálisis sólo considera lo que ocurre en la cabeza de un individuo y si éste se deja agredir mentalmente es un cómplice masoquista. Pero eso no es cierto, hay un agresor real que lo ha hecho pedazos”.
Y advierte: “Cuidado!; con el pretexto de la tolerancia nos volvemos indulgentes”. En estos tiempos en los que el más admirado es el que sabe disfrutar más y sufrir menos proliferan los perversos, gente sin escrúpulos que se engrandece destruyendo a otros. Individuos ávidos de aprobación y admiración, manipuladores natos que primero seducen y luego vampirizan. “Siga mi consejo: Apártelos de su vida. No tienen remedio”
Entrevista:
¿Se puede destruir a alguien sólo con palabras?
Si. Con burlas, sarcasmos, rumores, miradas e insinuaciones; es lo que se llama “acoso moral”, y se da en la familia, la empresa y la pareja.
¿Quiénes son los acosadores?
Los perversos son gente que quiere poder y que no tiene escrúpulos en utilizar a los otros, que para ellos no son más que objetos.
¿Y cómo son las víctimas?
Personas que sienten compasión por los otros y que son muy dinámicas. Poco a poco pierden su dinamismo y entran en la confusión y el desequilibrio al no entender el comportamiento del perverso.
¿Los perversos utilizan a los débiles?
No. Sus víctimas suelen tener una fuerte personalidad e inteligencia, por eso quedan atrapadas en las redes del juego del perverso. que disfruta con la destrucción moral.
¿A un acosador moral nace o se hace?
Suelen ser personas que en su infancia han sido tratadas como objetos: o bien mal tratados, o bien idolatrados por la madre.
¿Son enfermos?
No, mientras tienen una víctima en la que descargar su perversión ellos están perfectamente equilibrados.
¿Son felices?
Son crueles, no tienen emociones, sólo les interesa la apariencia y en el fondo nunca están contentos. Necesitan a los otros.
¿Como chupasangres?
Exacto, toman la vida, la fuerza y la alegría de los otros porque por ellos mismos no son felices, ni capaces de desenvolverse.
¿Cuál es el proceder de un perverso?
Destrucción sistemática de otra persona durante un largo periodo mediante sobreentendidos. alusiones. descalificación, desprecio, vacío. Una sutil estrategia para confundir al otro. Y si el otro se queja, el perverso lo acusa de susceptible. Siempre niegan el conflicto. Si no hay culpa, no hay sufrimiento.
¿Por qué se cae en sus redes?
Además de ser muy seductores, se muestran débiles, sensibles y necesitados, y nos volcamos para ayudarles. Utilizan hábilmente el lenguaje para confundir al otro.
¿Cómo?
Dan mensajes contradictorios; no terminan las frases y están llenos de insinuaciones, de manera que el otro nunca está seguro de lo que sienten. A menudo mienten.
¿Y son conscientes?
No, actúan así para sobrevivir, porque tienen la impresión de que están en peligro. Pero saben cuándo exceden los límites. Jamás usan un comportamiento violento si se saben observados.
¿Son envidiosos?
Mucho, ese sentimiento les hace avanzar: la sensación de que el otro posee lo que ellos no tienen. Pero su inteligencia es estratégica y destruyen con sonrisas.
¿Son pelotas?
Siempre se someten a la autoridad. Son sumisos con el poder aunque lo critiquen.
¿Tienen sentido del humor?
Son más bien sarcásticos y pueden ser muy ácidos. Y tienen fobia al compromiso, a todo lo que les puede vincular a otro: matrimonio, hijos... Temen ser invadidos.
Pobres... ¿Tienen cura?
No. Mientras tienen una víctima no se deprimen y no tienen problemas de conciencia, así que jamás acuden a un especialista.
¿Son tenaces con sus víctimas?
Muy tenaces, les interesa que la víctima permanezca junto a ellos porque la necesitan. Si les abandona se sienten mal, pero tienden a buscar rápidamente a otra.
¿Cuál es la visión del mundo del perverso?
Sólo le interesa el poder y el reconocimiento social, pero lo disimula, se queja a menudo de la vida y es muy negativo.
¿Si leen esta entrevista, se reconocerán?
No, verán a otros reflejados. Pero la gente de su entorno si los reconocerá.
¿Cómo sacárselos de encima?
Es muy difícil porque el agresor nunca abandona a su víctima, y cuando ésta intenta marcharse la culpabiliza.
¿Y si es un inevitable compañero de trabajo. ¿cómo convivir?
Entendiendo que su comportamiento es patológico y que no va a cambiar. Si no puede apartarse de él, utilice la política del pato.
¿Del pato?
Que todos los insultos y humillaciones te resbalen. Nunca hay que entrar en su juego: la escalada de violencia. El agresor pretende que la víctima se convierta también en agresor. Intenta invertir aparentemente la situación y demostrar que el otro es el violento.
¡Muy malos!
Otro placer de los perversos es hacer perder a la víctima su sentido moral.
¿Cómo curar a una víctima?
Normalmente hace falta que otra persona le haga ver qué tipo de relación tiene; que pierda el sentimiento de culpa y recupere la confianza en sí misma. El agresor se ha dedicado a hacerle sentir que no es nadie, que es un incompetente, y las personas quedan muy maltrechas en su amor propio. Así que si percibe actitudes perversas, denúncielas.
¿Hace falta un especialista?
Si, porque es muy importante mostrar a la víctima cuál es su punto débil, eso es lo que le ha hecho caer en manos del acosador.
"¿Y cuál suele ser el punto débil de la víctima?"
Una falta de confianza en uno mismo por una herida de la infancia. El perverso es muy hábil percibiendo la fragilidad del otro.
¿Cómo defenderse legalmente?
Lo más importante es educar en decir no y formar especialistas que puedan intervenir. En el mundo laboral hay que crear una ley contra el acoso moral y estamos en ello.
Una entrevista de: IMA SANCHIS
Más información AQUÍ
*No sé, pero algo me dice que vamos a ser muchos/as los que nos sintamos identificados ¿Verdad?... Con las víctimas claro. La doctora ya advierte que el/la perverso/a no es capaz de auto identificarse...








bruxana dijo
Hola Lidia:))
Alguno de esos he conocido, sí... Y son mucho más peligrosos de lo que se pueda deducir leyendo esta entrevista...
Lo malo es que tampoco creo que la posible visita, el tratamiento con un "especialista" sea la solución. Bueno, salvo que el especialista haya pasado por una situación similar... Es que hay cosas que no se aprenden en los libros.
Los "vampiros morales" enganchan. La víctima, a toro pasado, puede bien tener claro qué le pasó, qué fue capaz de hacer, cómo el otro (la otra) no hacía sino aprovecharse de ella, como esa persona no era ni la mitad de lo estupenda que se creía (y que la hizo creer que era). Pero el riesgo de recaida existirá siempre. Con esa misma persona... y, lo que es peor, con cualquier otra.
Hay personas (mujeres, sobre todo: somos más empáticas y hemos estado menos protegidas en general) que fueron hijas de maltratadas y maltratadores, que fueron maltratadas de niña, que se casaron con el supuesto "hombre que me salvará" y que al poco fue otro maltratador. Es más, que puede separarse de esa persona y caer en manos de otra similar. ¿Es que tienen mala suerte, se fijan siempre en el mismo tipo de hombre? No sé, igual influye... Pero pienso que hay otro detalle más importante: no se debe contar a un hombre (menos cuando es apenas un desconocido) que vienes de un ambiente de maltrato. No puedes decirle que te hacían tal cosa y tú aguantabas, que a tu madre le hacían tal otra, y todos aguantábais... Puede sonar raro, incluso cruel: pero le estarás dando pistas.
Todos podemos perder la paciencia, los modales, en un momento dado. Podemos decirle una barbaridad a quien realmente no lo merece y con quien vivimos. Luego para eso están las disculpas, está el valorar si es más importante lo que tenemos que lo que podríamos tener... Pero si quien recibe el insulto, el golpe, el chiste sin gracia... procede ya de un ambiente donde se le trataba así, probablemente lo asimilará como normal. Y, peor, quien lo ha formulado... puede perfectamente convertirlo en "habitual": total, ella seguro que se lo merece. Se lo merecía desde siempre...
Por eso hay maltratadas en todos los ámbitos sociales y laborales, y maltratadores en los mismos. Y, aunque claro que no tiene porqué ser así, que hay personas estupendas... es más probable que alguien que, en el fondo, sea un vampiro energético, un maltratador potencial, lo sea con quien le cuenta que ya ha sido maltratada.
No, no estoy hablando de callar: todo lo contrario. Estoy hablando de precaución. Como digo, el trato con uno de esos vampiros daña más allá de lo que podamos intuir. Son heridas que jamás curan del todo. A alguien a quien se le ha repetido mil veces que no sirve para nada, por mucho que tenga un excelente trabajo, que funde una familia estupenda... si alguien, de pronto, le da a entender que "ni sirve"... es más que probable que se lo tome al pie de la letra. Y puede ser el comienzo de una nueva relación de dependencia: demostrar a esa persona que ha dudado de sus capacidadess que está equivocada, hacer méritos...
De eso a la semi-esclavitud, de verdad, hay solo un paso.
(Creo que está claro que me enrollo en según qué temas. Igual el tener, desde hace años, el proyecto de una novela con este asunto como hilo conductor influye...)
Un beso grande, guapísima:))
7 Febrero 2008 | 12:54 PM