DETESTO LOS DÍAS DE… NO ME GUSTAN, LOS DÍAS DE
Porque "los días de" significa que; continúan las carencias sociales, deudas que la sociedad tiene con sus individuos. Los "días de", son un toque de atención sobre problemas de colectivos humanos que sin ese, subrayado fluorescente que significa “el día de”, caerían en el olvido pasando desapercibidos para todos. A nadie le preocuparía si se han solucionado o no.
Así y todo; a cada efeméride de estas, siempre hay voces que se levantan contrarias a lo que se reivindica ese día, bien porque la problemática que abordan les queda muy lejos, bien porque no lo acaba de entender o bien porque no le parece una causa importante. Ya sabemos que cuesta entender lo que no nos esté pasando en nuestras carnes, por eso hay que despertar el lado solidario de todos, y esta es una forma de hacerlo.
Mañana, coincidiendo con la jornada de reflexión ante unos comicios, nos encontramos con el “Día internacional de la mujer” A más de uno/a le iría bien reflexionar, además, sobre el significado de que, aun hoy, esté justificado que deba existir.
Siempre hay alguien que reclama el “día internacional del varón”, creyendo que esta efeméride es una jornada de celebración, como pudiera ser el día del padre, o el de la madre. Todavía hay que explicarles a estos, que no se celebra nada. Que el 8 de marzo, conmemora una jornada dolorosa ocurrida hace mucho tiempo. Y que, aún hoy, el mundo esta lleno de injusticias. Sí, para todos, pero muy especialmente hacia las mujeres por el solo hecho de serlo. Que aún hoy nuestro salario no está medido por lo que hacemos, si no, por lo que somos. Que todavía hoy, debemos demostrar hasta la saciedad nuestra capacitación para ocupar cualquier puesto de trabajo, que no sea el de servicio doméstico.
En un principio fue “Día internacional de la mujer trabajadora”, ahora se le ha tenido que retirar el término “trabajadora” para que lo consideráramos un día de todas.
Siempre me he considerado parte integrante de esta jornada, y aún hoy intentan decirme que no me pertenece porque yo no trabajo… Fuera de casa… ¿Y lo que hago en casa qué es? ¿Relax?
Cuidar enfermos durante años, que todo esté a punto, que todo funcione… ¿Eso no es trabajo?... ¿Entonces, por qué le pagamos a los que contratamos para hacer lo mismo?
El hecho de personalizarlo, es querer dar fe de que aun hoy ocurre. Me consta que no soy un caso único. Como también me consta la presión en la que se encuentran muchas mujeres, autoimponiéndose la perfección: Que en la faceta de ama de casa no falle nada, como si quisiera (o debiera) ganarse así el derecho a trabajar fuera del hogar sin que nadie le pueda echar en cara ninguna carencia. Que en el terreno laboral tampoco haya ningún error, si no quiere que se cuestione su capacidad para seguir en ese puesto… Achacándolo generalmente a que tiene la cabeza en otro sitio.
Lo que más me indigna es que esta forma de pensar la tengan otras mujeres. Ellas, las que trabajan fuera, y dentro de casa, son las más implacables a la hora de juzgar el trabajo doméstico. ¿No es eso tirar piedras contra nuestro tejado?
Yo, considero que no es justa la doble jornada laboral que padecemos la mayoría. Entonces, aunque solo fuera por corporativismo, que no lo es, porqué no se considera trabajo el mío. Cuando todas y todos, sabemos que, es una labor sin horas, sin fiestas, sin vacaciones…
Lo triste es que el próximo año, seguirá haciendo falta volver a tener el día de… No hay más que ver el número de mujeres que han perdido la vida a manos de quienes decían amarlas, en lo que va de 2008.
Este es otro capítulo en el que no he querido entrar ahora, pero que daría para otro extenso artículo, en el que en el trasfondo de todo, reside el mismo problema… El de ser mujer y no pedir permiso a ellos para pensar por nuestra cuenta.
Afortunadamente, los tiempos están cambiando. Cada vez son más los compañeros que comprenden la igualdad y luchan a nuestro lado por ella. El número de hombres que toman como propias nuestras reivindicaciones va en aumento. De ahí que no pierda la esperanza









Carlos dijo
Linda Lidia:
No digo más, lo suscribo totalmente, personas primero, hombres y mujeres después, que todos tenemos los pies en la tierra y los ojos en el cielo.
Un gran beso.
Carlos.
7 Marzo 2008 | 01:37 PM