Los más importantes y los que más nos aman... (cuento infantil)
("Elpatiodemicasa": Mamá de Rn, hace mucho que no sé nada de ti. Te echo de menos. ¿Como estás? ¿Va todo bien?)
Dejadme que os lo presente:
Rn, no es un niño como los demás. No, no señor.
A Rn, le gusta usar la cabeza; además de, para marcar goles en el patio de la escuela, para pensar. Y vaya si piensa... Veréis:
Hubo cierta ocasión, en que Rn, se propuso buscar las personas más importantes de su vida; a quién admirar y las que más le quisieran; para corresponder amándolos.
Resuelto a encontrarlas emprendió camino, prometiéndose no regresar hasta que diera con las respuestas.
Preguntó al viejo búho de aquel bosque cercano, que a esas horas, dormitaba en espera de la penumbra.
Estaba seguro que él, con sus enormes ojos siempre abiertos, lo veía todo y lo sabría todo... Pues de todos es conocido que los búhos son los personajes más sabios de los cuentos...
-¡Dime, criatura!... ¿Qué se te ha perdido por aquí?... ¿O eres tu el que se ha perdido?...Indagó el ave, rotando su majestuosa cabeza y enfocándolo directamente con aquellos colosales ojos ámbar...
-No... No me he perdido... ¿Acaso piensas que soy un crío?- señaló Rn, levantando orgulloso la naricilla – Solo quiero preguntarte si tú sabes quién debería ser, la persona mas importante para mí.
-¿No lo sabes tú?- Inquirió extrañado el viejo búho.
-No estoy seguro... ¿Qué debería buscar?
-Sería juicioso, por tu parte, que centraras la búsqueda en los que te enseñan todo...
Rascándose pensativamente la cabeza, el niño añadió.
-¿Y la que más me quiere?
-Pues; las que siempre y en todo momento te demuestran su amor... Ahora, piensa en lo que te he dicho, y ve a encontrar lo que buscas... ¡Y de paso déjame seguir con mi siesta!... Que después llega la noche y me duermo en el puesto de vigía...

-Gracias, señor búho...- Dijo, reflexivo, mientras se alejaba.
Tras un buen rato caminando; llegó hasta la orilla de un hermoso y cristalino lago. Los reflejos del sol en aquel húmedo y titilante espejo le obligaban a guiñar un ojo, impidiéndole apreciar del todo la transparencia de sus aguas.
Decidido a descansar un rato, sentóse en unas rocas que había en la orilla.
Con semblante ausente, lanzaba pequeños guijarros al agua meditando sobre la conversación que acababa de tener con su emplumado amigo.
De pronto alguien, muy enojado y con voz chillona, llamó su atención...
-¡Eeeeh, niño!... ¿Por qué no te estás quietecito, con las dichosas piedrecitas?...
Rn, no salía de su asombro:
-¡¡Pero si hablas!!... Dijo divertido, a una ranita que emergía del lago con un considerable chichón en su verdosa cabecita.
-Si... ¿Qué pasa?... Tú también hablas...
- Si, claro. Pero es que los niños siempre hablamos; las ranas no... Y perdona por el chichón. No me di cuenta de que estabas ahí. Pensaba en mi conversación con el señor búho.
-Quizás porque siempre habláis, no os habéis parado a escucharnos... Nada, nada, no te preocupes- Dijo la rana, posándose de un salto en el nenúfar que había cerca del muchacho.- Pero ten más cuidado; debajo del agua también hay vida. ¿De qué hablaste con el viejo dormilón?...

-Quero encontrar a la persona más importante para mí y a la que más me ame.
-¿Y qué te contestó?...
-Me dijo que pensara en la que me lo enseñaba todo y en la que me demostrara, siempre, que me quería...
-¿Y ya sabes quienes son?...
-He pensado que, el que me lo enseña todo, es mi maestro de la escuela. Y los que más amor me demuestran, son mis abuelos. Siempre quieren besarme, achucharme, y me lo consienten todo.
-¡Chico listo!... ¡Buena elección!
-¡¡Por favor, Batrícia!! ¡¡Tú siempre tan materialista y conformista!!- dijo Esquirola, la ardilla entrometida.

Rn, cada vez más sorprendido, miraba divertido a la recién llegada.
-Los maestros enseñan mucho y los abuelos, también aman mucho- Insistió Batrícia.
-Eso pienso yo...- ratificó Rn- Pero tú ¿Qué sugieres?
-Enseñar en esta vida, no solo es sumar, restar, y ese tipo de cosas. También, y más importante, es aprender a caminar, a hablar, saber que hay que abrigarse cuando hace frío o guarecerse de la lluvia cuando hay mal tiempo. Esas son las primeras lecciones que se deben aprender y no te las enseñan en la escuela.
-¿Y los que me demuestran mayor amor?- dijo el niño.
-Los abuelos, nos aman, no cabe duda. Pero, consentírtelo todo, no es quererte más. Amarte es, enseñarte a decir no a lo que te puede hacer daño. Es ayudarte a caminar por la vida, siendo una buena persona. Es estar a tu lado con los brazos abiertos, para que te refugies en ellos, cuando van mal dadas, apoyándote en todo momento.
El que te ama está dispuesto a hacer cualquier cosa por ti. Te cuidará noche y día si enfermas, te consolará cuando estés triste y reirá, simplemente por que te ve reír...
Con las explicaciones de la ardilla, a Rn le iba cambiando la cara. Una dulce sonrisa iba apareciendo poco a poco en su rostro...
-¡Mira Esquirola, parece que ya ha encontrado la respuesta!
-Ya lo veo Batrícia, se le está iluminando la mirada. ¿Ya sabes quienes son las personas más importantes y las que más te quieren?...
-¡Si! ¡Si, lo encontré!...- Dijo Rn, al tiempo que...
-¡Rn! ¡Rn!... ¡Despierta dormilón!... ¡Que hay que ir a la escuela!- le apremió el padre mientras le alborotaba el pelo.
-¡Si venga hijo!... Si os apetece, esta tarde podríamos ir a visitar a los abuelos.
Rn, abrió los ojos y de un salto se abrazó a los dos con mucha fuerza diciendo.
-¡Ya he encontrado a las personas que más me quieren y las más importantes de mi vida!... Pero a los abuelos y al profe también los quiero mucho ¿Eh?...
Los padres, todavía aprisionados por aquel repentino abrazo, se miraron asombrados, sin entender, de qué diablos hablaba su hijo... ¡Pero es igual!... Se estaba tan bien así...








www-lacoctelera-com-inaki dijo
Qué bonito, Lidia, por unos instantes me has convertido en niño. Me ha encantado, de verdad, deberías prodigarte más en esto de los cuentos. Lo has bordado y es un género super difícil. Besos,
Iñakito.
29 Abril 2008 | 08:49 PM