DOS BREVES...
ALGO A LO QUE PERTENECER
Para aliviar mis males de soledad, busqué a la demás gente:
Quise pertenecer a la familia cristiana; esa que se jacta de ser misericordiosa, de hacer el bien y albergar el amor y el perdón en sus corazones.
Pero me rechazaron por mi condición homosexual. No obstante, grité que eso también era amar.
Busqué compañía en la comunidad islámica; esa que dice que Allah es grande y el resto, solo sus criaturas, a las que ama con amor infinito. A todas por igual.
Pero me relegaron, al triste papel de insignificante sierva; por ser mujer.
En mi incesante búsqueda, quise cobijarme entre los que sentí mis semejantes; pero, era demasiado negra.
Y entre los negros; demasiado blanca. Entre los ricos; demasiado pobre. Y los pobres, creen que poseo demasiado, no me quieren entre ellos.
Para los maestros, muy necia y... Sabía en exceso, según los iletrados.
¿Quién me dará hospedaje? ¡Dónde diantre pertenezco!...
Los de aquí, dicen que soy de allí, y los de allí... Que aquí es, donde está mi sitio.
Los que mandan señalan que causo conflicto, por pretender mis derechos, en cambio los oprimidos, dicen que no me rebelo.
¡Qué estúpida!... Empeñada en no ver lo que se muestra diáfano, claro que tengo tribu. Más numerosa de lo que pensamos, porque callan, porque no se ven o mejor; no queremos verlos. Y para colmo de males, se ignoran entre ellos.
Por fin sé quien soy, ya sé donde hallar cobijo. Desde el principio de mis días solo a ellos pertenezco.
¿Qué cual es su identidad?... Ay, amigos. ¿Cual va a ser?... Los marginados.

¡AMIGO!...
-¡¡Hey, amigo!!- No falla, muchos se vuelven ante este grito; pero solo él se abre camino hacia mí.
Quiero presentároslo.
Sin lugar a dudas es el mejor amigo que tengo. Cuando lo necesito, no vacila. En los días que estuve enferma, no consiguieron apartarle de mi lado. Por más que lo intentaron. No sé como lo conseguía, pero cuando volvía a abrir los ojos ahí estaba, mirándome fijamente. Solo con la mirada sabía transmitirme su preocupación por mí.
Me encanta salir con él, es divertidísimo. ¡Tiene cada ocurrencia!... Para eso cuando le da por perseguir chicas... Es un descarado, cuando le gusta de verdad una, no tiene freno... El otro día... Pues ¡¿No quería...?!... ¡¡Si, si, allí mismo!!... ¡Me hace pasar cada una!... Y él como si nada, vaya, lo más natural del mundo.
Sin embargo, después, he de reconocer que me ha proporcionado más de un ligue. Es muy fácil entablar conversaciones con desconocidos cuando él está de por medio. Es tan zalamero. Le encanta ser el centro de atención y que lo acaricien, no duda en ponerse panza arriba para que lo soben... ¿Por qué me miráis así?... ¡Ah! ¿Que todavía no os lo he dicho?...
Mi mejor amigo; es un precioso Teckel de suave pelo largo en tono rojizo y ojos vivarachos. Se llama así, “Amigo”. Nadie se merece este nombre, con todo lo que significa, como él.








www-lacoctelera-com-inaki dijo
Es tremendo Lidia, dos buenos textos que resumen muy bien la situación. A veces, en ocasines, la religión y la política son enemigos del ser humano, aunque esto parezca una contradicción. Por eso, en mi caso particular, no suelo hacerles demasiado, o ningún caso. Besos, estupendo post.
El negro Iñakito.
18 Junio 2008 | 07:06 PM