Tener buen oído es algo muy útil... ¿Que no?... Seguir... Seguir leyendo y veréis como sí
Si, si...
Por ejemplo, para la música es imprescindible, ya sea tocar un instrumento o cantar.
A la hora de aprender un idioma, también va bien para pillar los acentos. En ocasiones, a mí, me ha servido para poner el acento en canciones cuyo idioma ni siquiera entiendo, por ejemplo alemán; en la coral donde estaba, la marcha nupcial la cantábamos en este idioma, o los Remeros del Volga que la interpretábamos en ruso y dicen quienes nos escuchaban, que con un buen resultado… (Hablo de oyentes rusos y alemanes ¿Eh? Que, no soy tonta del todo…)
Pero además me sirve para otra cosa, que a mi hija le encanta. Resulta que, como también me gusta silbar, se me da bien imitar el canto de algunos pájaros, copiando lo que oigo. Hasta el punto de que consigo que me contesten, incluso, que se acerquen donde yo estoy. Esta es la parte que más le gusta a ella. Pero claro a veces…
En una ocasión, antes de tenerla a ella, acompañé a mi marido a Madrid, donde estuvo una semana por motivos laborales.
Como siempre, en esos viajes, yo aprovechaba para hacer turismo mientras él estaba en la oficina y un día fui a visitar La Granja de San Ildefonso, que era uno de los lugares que tenía en mente desde hacía tiempo.
Me habían hablado muy bien de él y había visto imágenes espectaculares. Así que quise aprovechar que estaba cerca.
Bueno, todo lo que diga del lugar es poco. Una maravilla para cualquiera que disfrute con naturaleza. Me fascinaron sus cuidados jardines, así como su historia, de la que me iba enterando leyendo un librito muy documentado que me dieron al entrar.
Al poco de caminar por allí, me senté en uno de los múltiples bancos que hay esparcidos por todo el recorrido. Saqué unas cuantas fotos y seguí leyendo. Entonces oí el canto de una oropéndola (ave, que en Catalunya, conocemos por oriol). Siguiendo mi, extraña ya lo sé, costumbre empecé a imitar su sonido.
Por el mismo, me daba cuenta de que estaba algo lejos, pero a medida que fui repitiéndolo, su respuesta se percibía cada vez más cercana. Eso me animó y continué con mi peculiar juego.
Volvía a responderme, cada vez más próximo, por lo que me animé a descubrir donde estaba y así; si conseguía que se acercara bastante, le podría sacar un primer plano.
Me levanté, continuando con mi canto-reclamo. Por el oído me fui orientando para encontrar su ubicación.
Yo cantaba, ella me respondía. Yo cantaba, ella me respondía... Cada vez más cerca… Con la cámara preparada, me aproximé al enorme tronco del árbol donde parecía estar; como quien juega al escondite, seguí imitando su canto mientras con la mirada la buscaba… En esto que rodeo el árbol y…
Me topo de narices con otro imitador, cámara en ristre, al que casi le doy un beso en los morros…
Os podéis imaginar, la cara de idiotas que se nos quedó a los dos… Nos miramos unos instantes, que me parecieron horas. Para luego estallar en carcajadas:
-Así que tú eres mi oropéndola ¿No?...- dijo él.
-Ja ja ja Si… Y me temo que tú, la mía…
Seguimos riendo durante un buen rato. La verdad es que nos costó un gran esfuerzo parar.
Ramón, que así se llamaba "mi pájaro", me invitó a un café y estuvimos hablando de nuestro extraño pasatiempo… En mi caso esporádico. En el suyo, parece ser, que más habitual. Todo ello salpicado, de vez en cuando, con la risa que nos entraba cada vez que nos acordábamos del ornitológico incidente.
Y, bueno, esta anécdota me proporcionó un magnífico guía para el día siguiente en el Museo del Prado. Esa era su ocupación habitual, pero yo lo había pillado en el día libre.
Por supuesto la visita al museo, no pudo ser más completa, instructiva y bien aprovechada. Además de que no me costó un duro.
Todavía tengo contacto con él, vía e-mail. Ahora, ya jubilado, se dedica por completo a su pasatiempo, pero dice que nunca más ha conseguido atraer a un pájaro tan grande…
¿Se podría decir en este caso que maté dos pájaros de un tiro?... ¿?...
(Ya veis, otra de mis anécdotas... Que, "familiarmente", son conocidas como "lidiadas"... Término acuñado por mi querido padre, mucho antes de que existieran las "maragalladas" je je je... Si os gustan, puedo seguir contando, tengo muchas...)![]()

¡¡Ah, se me olvidaba!!... No conseguí ninguna foto de ninguna oropéndola ese día. Pero sí que hice este dibujo de una fotografía que me regaló Ramón... Algo es algo...














1971 dijo
fantastica, abrazos, saludos,.
9 Julio 2008 | 07:23 PM