Felicidades, mi querido y admirado filósofo, Panikkar
Hoy cumple 90 años... Casi un siglo de buena persona...
Siempre he pensado que los grandes hombres, o mujeres, (entiéndase este concepto como una forma, muy personal, de referirme a indivíduos dignos de convertirse en líderes o ejemplos) no son aquellos que se desgañitan autodefiniéndose como tales, si no, los que por la trayectoria y forma de conducirse, a lo largo de su vida; son los demás los que llegan a esa conclusión y le siguen…
Existen algunos casos a lo largo de la historia; Gandhi, Luther King, Teresa de Calcuta, -Vicente Ferrer (el de la fundación de su mismo nombre, se entiende, no el otro), Monseñor Casaldáliga… Etc. Etc…Y en mi opinión, Raimon Panikkar, también lo es…
Web en honor de Raimon Panikkar...
Raimon Panikkar nació en Barcelona el 3 de noviembre de 1918. Hijo de madre catalana y de padre hindú, que llegó a España en 1916 como representante de una empresa alemana. Es hermano del también filósofo y escritor Salvador Pániker.
Su infancia transcurre en su ciudad natal donde realiza sus estudios de Bachillerato en el colegio de los jesuitas. Comienza sus estudios universitarios en la Universidad de Barcelona y consigue sortear la guerra civil española debido a su condición de hijo de extranjero, trasladándose a Alemania donde continuó su carrera en la Universidad de Bonn.
La II Guerra Mundial le hace regresar a España donde conoce a Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, institución de la que sería miembro hasta la década de los 60.
Fue ordenado sacerdote en 1946 en Roma. Permaneció en Europa hasta 1955 en que por primera vez viajó a la India, donde comienza la difusión de doctrinas espiritualistas ecuménicas. Allí también fue investigador en las universidades de Mysore y Benarés.
En 1966 fue nombrado profesor en la Universidad de Harvard y durante veinte años dividió su tiempo entre la India y Estados Unidos.
De 1971-1978 fue profesor de estudios religiosos de la Universidad de California, Santa Barbara. Sus estudios han estado enfocados a la especialización de la cultura india, de la historia y de la filosofía de las religiones.
Su vida ha estado constantemente marcada por múltiples polaridades: este y oeste; cristianismo, hinduismo y budismo; el mundo de la ciencia y el dominio de las letras; el ámbito de los estudios y de las vivencias religiosas y el de la perspectiva secular de las culturas.
Actualmente reside en Tavertet, una zona rural del Pre-Pirineo catalán, donde continua desarrollando su obra intercultural.
Su pensamiento es un punto de encuentro entre Oriente y Occidente. En su obra convergen múltiples realidades: la realidad humana con su múltiple origen hindú-cristiano, la realidad académica e intelectual interdisciplinar, pero también intercultural e interreligiosa. De ahí, la importancia que en su pensamiento tiene el diálogo.
Una de las exigencias fundamentales es la coincidencia en un mismo lenguaje.
Tiene un lenguaje rico, plural y abierto, en donde las palabras no son meros términos conceptuales, objetivos y unívocos, sino verdaderos símbolos. Entendiendo al símbolo como la expresión de la realidad, y así, la palabra (simbólica) expresa el arquetipo mismo de la realidad simbolizada. No es un vocablo objetivo e intemporal; sino temporal, comprometido y que expresa su propio significado.
Para Panikkar la realidad es siempre más rica que cualquier teorización o conceptualización de la misma. Todo concepto es una parcialización, y ésta es inevitable en la evolución de los múltiples universos culturales.
Filosofía y teología
La filosofía no es sólo "el amor a la sabiduría", sino también "la sabiduría del amor". En su pensamiento no existe una contraposición entre filosofía y teología, sino por el contrario hay que superar tal posibilidad, porque para él, pensamiento y religión están íntimamente unidos. Dentro de las diversas experiencias de las distintas religiones, lo que se pretende, es que cada parte tiene la exigencia de ayudar a descubrir el todo, es decir llevarnos a la salvación, la liberación, etc. No se trata de que todos vayan a ser cristianos o hindúes, o de cualquier otra religión. Se trata de buscar un diálogo realmente abierto que nos vaya llevando a una fecundación mutua: el uno aprende del otro.
Pluralismo
El problema del pluralismo surge cuando hay una incompatibilidad de visiones del mundo muy diversas y, al mismo tiempo, se ven forzadas por las diferentes formas de coexistir y velar por la mutua supervivencia.
Este pluralismo comienza con el reconocimiento de lo otro, lo que implica la propia identidad. El ser humano es un ser de relación; por lo tanto el auténtico pluralismo se manifiesta cuando es descubierto el otro. Es decir el otro, como fuente de comprensión y no solamente como término de inteligibilidad.
El pluralismo no necesita ser resuelto por el mantenimiento de una postura unitaria. Cada grupo humano tiene su propio sistema de coherencia, uniformidad y armonía. El pluralismo no significa que reconocemos muchos modos (pluralidad) sino que detectamos muchas formas que no podemos reconocer como los únicos modos de obtener un objetivo.
Diálogo
Es importante considerar que hay o puede haber otras entidades además de aquellas que tomamos en cuenta. El "yo" no puede agotar lo real, no es el centro. Es por ello que toda sociedad debe estar abierta y no cerrarse en su propia autointerpretación. Se debe ser capaz de aceptar un punto trascendente in-comprensible, para así poder superar el esquema hegemónico del "yo" como el poseedor de una razón unitaria. Cuando se presenta el conflicto pluralista la manera de solucionarlo no es a través de que alguna de las partes trate de convencer a la otra, sino a través del diálogo, es decir que el otro no es sólo uno, mero objeto de mi conocimiento, sino otro en sí mismo, que es una fuente de comprensión y no necesariamente comprensión reducible a la mía propia. Es tratar de encontrar un valor superior, que las dos partes reconozcan y que ninguna controle. Por tal razón la actitud pluralista no asume, de antemano, situaciones no negociables. En cada caso implica una nueva creación. No se puede olvidar que el otro puede ver las cosas bajo perspectivas diferentes y, por lo tanto, necesita tratarlo de manera distinta.
Filosofía comparativa
El término comparar se entiende como aquella actividad de la mente humana que toma una postura neutral con respecto a las cosas comparables. Por lo que toda filosofía se considera una filosofía comparativa en la medida en que ésta se compara a sí misma con otras visiones filosóficas. Es el estudio filosófico de uno o algunos problemas a la luz de más de una tradición. Es una especie de análisis formalizado de los modelos comunes presentes en los diversos sistemas filosóficos. Para comparar las filosofías es necesaria una comprensión de las mismas; es decir se requiere de una actividad hermenéutica propia. Esta hermenéutica es un método de interpretación para superar la comprensión no solamente de la distancia entre una cultura singular, sino también para el entendimiento entre dos culturas, que se han desarrollado independientemente, considerando sus propios métodos de filosofar y sus modos de alcanzar la inteligibilidad, junto con sus propias categorías.
¿Comprendeis ahora por qué le admiro?







padron-duenas dijo
Pones ante la mesa de la mente delicias y diversidad. Me encanta leer lo que compartes.
Un abrazo. Armando
3 Noviembre 2008 | 12:38 AM