El extremismo es la única postura que unifica allá donde aparece.
La postura extremista es la única que tiene el poder de hacernos a todos iguales, porque…
-¿Alguien me puede decir cual es la diferencia entre un cristiano, un musulmán, un budista, un sionista o cualquier otra doctrina, que es capaz de matar a todo aquel que no piensa como él?
-¿Donde está la diferencia entre, un xenófobo y otro que dice que no lo es, si los dos defienden su pensamiento a golpes?
-¿Qué diferencia al defensor de los animales del que los maltrata, si el argumento que esgrimen los primeros es… Al que hace algo así yo le haría lo mismo a él o lo mataría?…
-Cual es la diferencia entre la ultraderecha, y la ultraizquierda, si ambas se dedican a desestabilizar manifestaciones y a enzarzarse en peleas destrozándolo todo a la menor ocasión….
-¿Cual es la diferencia entre una dictadura comunista o una fascista? ¿Cual de las dos premite la libertad de expresión y respeta los derechos de sus ciudadanos?
Sinceramente, para mí no hay diferencias. Y si alguno pudiera contar con mi simpatía, estos actos solo consiguen que me aleje. Ninguno de estos extremos me encontrará entre sus filas, ni contará jamás con mi apoyo.
Volvamos por un momento a la polémica de moda estos días. Para mí, entre las frases:
-Probablemente Dios no existe, deja de preocuparte y disfruta de la vida.
Y
-Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo.
Sólo veo una oportunidad para el dialogo una vía para sentarse a la mesa, a la hora del café y hablar… Ninguna de las dos ataca directamente a quienes opinan diferente. Sólo exponen dos formas de ver un pensamiento.
Probablemente en esa hipotética reunión no todos se inclinarán por tomar café; habrá quienes prefieran o les siente mejor una infusión. Los habrá también que se inclinen por una copa, algunos quizá pidan un refresco, ya sabéis contra gustos… Entonces…
¿Por qué no puede ocurrir lo mismo con respecto a la conversación?…
Quizá a alguno no le guste el café porque no lo ha probado nunca, otros lo han probado y no les convence y exponen sus argumentos. Bueno, no pasa nada. Se toma su consumición favorita y en paz…
¿Por qué no puede suceder lo mismo con la cuestión que les ha reunido después de escuchar lo que tienen que decir los demás?
Estoy convencida de que los habrá que no cambiarán su café por nada del mundo, por gusto personal o por costumbre, pero seguirán con lo mismo. Dudo mucho (vamos, quiero dudar…) que esta decisión haga que les estampen en la cabeza sus respectivas bebidas a los que no toman lo mismo… ¿Por qué con lo otro sí? ….
¿Por qué nos empeñamos en creer que unas ideas ponen en peligro las otras? ¿Por qué vencer en lugar de convencer?...
Y si no me convences ¿A caso eso pone en peligro tu convicción?... ¿Estás seguro de que era una convicción?…
Como decía al principio, dejemos de llevarlo todo a los extremos, porque así, en definitiva, las diferencias que lo puedan hacer más o menos interesante, acaban desapareciendo para acabar siendo todo una inmensa masa gris, impersonal y deforme, de intolerancia universal.







www-lacoctelera-com-inaki dijo
La clave está en el respeto. Vive y deja vivir. Mi libertad termina donde empieza la libertad de los demás. En fin, es algo tan obvio que siempre me asombra ver gente que no lo entiende...Un besito.
12 Enero 2009 | 06:31 PM