UN HADA EN MI CAMINO...
Hace mucho tiempo, en un nada lejano:
Existía una dama a la que gustaba disfrutar de los placeres que la naturaleza nos ofrece. Siempre que podía daba largos paseos por el campo observando todas las maravillas que la rodeaban. Fruto de estos paseos fue el hallazgo de un paraje cuya sola visualización ya era un bálsamo para los sentidos. A la dama le encantaba yacer, en el suelo tapizado por la mas variopinta gama de flores que uno pueda imaginar. Todos los olores, todos los colores, todas las especies se concentraban allí.
Siempre que los días grises amenazaban su ánimo, inconscientemente sus pies la guiaban hacia aquel remanso de paz. Una vez allí se tumbaba dejando que las flores la envolvieran con sus suaves fragancias.
En esas circunstancias, poco le costaba al Dios Morfeo, tomarla en sus brazos y llevarla al país de la calma. Esos breves instantes de sopor, eran suficientes para reparar su alma dejando en, no se sabe qué lugar, las nubes negras que antes la perturbaban.
La dama; sensible y generosa, sabía que las flores eran las causantes de aquella sensación de bienestar y quería compartir sus, beneficiosos, efectos con todo aquel que lo necesitara.
Un día, mientras meditaba en como hacer llegar a los demás aquel descubrimiento, alguien, de una manera racionalmente inexplicable, hizo llegar hasta ella la inspiración concediéndole, a modo de barita mágica,un don especial. Sin saber como, intuyó que extrayendo de las flores aquel néctar de dioses y administrándolo debidamente, podría repartir bienestar y felicidad a cuantos la rodeaban.
Animosa; puso en practica aquella inspiración y repartió sabiamente lo que, de sus buenas amigas las flores, había aprendido. Desde aquel día se convirtió en el hada buena, capaz de devolver la felicidad y el bienestar a todo aquel que tenía la dicha de cruzarse en su camino dejando tras de sí una estela de personas agradecidas, capaces de vivir en paz y armonía con sus semejantes, y lo que es mas difícil; “consigo mismos”.
Esto que acabo de relatar, os juro que es bien cierto y me consta que el “Hada Buena” aun está entre nosotros, repartiendo y administrando su reconfortante ciencia a todo aquel que lo solicita.
Ojala que os encontréis con ella.









supernova dijo
Que bonito....
adoro a las hadas, tengo una colección y justo este finde semana he regalado una a alguien especial...Que cosas estas....
todos tenemos una ;-) shhh pero siempre andan en silencio, nos cuidan, nos miman, su aleteo es tan puro y bello que nos deslumbran y por eso casi podemos apreciarlas.....pero.....haberlas...haylas ;-)
un beso.
16 Febrero 2009 | 05:53 PM