Y, de pronto, se hizo el silencio... (Lidiada nº17)...
Je, je, ej... Hacía bastante que no os contaba ninguna.
No soy nada mitómana. Tengo mis favoritos en todo, algunos más que favoritos, sí; pero no sé si llegarlos a llamar ídolos.
No sé, me parece, siempre me ha parecido, otorgarle demasiado poder a otro mortal sobre mí. Quizás por eso, a pesar de haber tratado con bastante gente conocida del mundo del arte (no sé si recordareis que trabajaba haciendo diseños de ropa bisutería y complementos, para revista y espectáculo) como decía, a pesar de haber hecho cosas para gente conocida, no tengo autógrafos de nadie. Nunca los he pedido, tener la firma de alguien, que a lo mejor ni siquiera has visto actuar o trabajar, no me dice nada. Pero...
Tengo uno...Sólo uno... En un LP... Que llegó a mi poder de una forma un tanto rocambolesca... Bueeeno... patosa, de ahí que lo haya incluido en el apartado lidiadas...
Resulta que hace unos años, concretamente en el 92, por motivos laborales de la firma de bisutería, tenía que utilizar el puente aéreo "Barcelona-Madrid" y viceversa, varias veces al mes. En una de esas volvía a Barcelona, tras una semana de ferias y congresos del ramo, acompañada por mi marido.
Mientras estábamos en la cola esperando que abrieran la cinta para que pasara el pasaje del siguiente vuelo, vi que un par de personas por delante de mí estaba Sting... Sí, sí, el que antes fuera líder de The Police... (por cierto, ummmm... tenía muy buena pinta el rubito, lástima que yo iba acompañada... ) Ante la sorpresa, he de reconocer que me hizo gracia tenerlo tan cerca, informé a mi esposo de su presencia.
Sring también iba acompañado, cuando me fijé, ví que estaba hablando con un chico cuya cara me sonaba un montón. Al poco me dí cuenta de que se trataba de Mikel Erentxun... Al comentárselo a mi marido, este no sabía de quién le estaba hablando:
-¡¡Siii, hombre!!... El cantante de ese grupo vasco que me gusta tanto... Si, del grupo... del grupo... del gruuupoo...- nada que no, que no me quería salir, (¿No os ha pasado nunca?) y mi marido seguía sin enterarse.
Bueno abrieron la cinta y pasamos todos a la sala de espera, en espera, valga la redundancia, de que nos avisaran para embarcar.
En la sala, había un amplio pasillo central con asientos a cada lado del mismo mirando en posición confrontada. Nosotros dos tomamos asiento, y ellos lo hicieron en los de enfrente. Claro, aun los podía ver mejor, y mi mente seguía dándole vueltas al dichoso nombre del grupo que se resistía a salir.... Nada, que no, que no salía.
El ruido ambiente, como es normal en todas partes de nuestro país, era bastante (je je... por no decir muy) alto, y yo seguía por lo bajini :
-¡¡Jolin!!... si el grupo me gusta un montón... pero nada, no hay manera, no me sale.
-Deja mujer ya te saldrá, cuando menos te lo esperes- decía mi marido conciliador...
-Si, pero es que yo quiero que me salga ahora, que es cuando lo estás viendo. Luego ya no te acordarás de quién o de qué te hablo (je je je... es que la memoria, no es precisamente su fuerte)
En eso, Mikel y Sting, que seguían hablando entre ellos, se habían dado cuenta de que yo les miraba... Je je je, aunque suelo ser muy discreta para estas cosas, el hecho de que no me saliera el dichoso nombrecito, hacía que no me diese cuenta de lo insistente de mi mirada hacia ellos.
De pronto va Mikel y saca un LP de Duncan-dhu... yo, con la excitación del momento...
-¡¡Eeeeso!!... ¡¡Duncan-dhu!!... -Levantando la voz sin darme cuenta...
La puñetera casualidad quiso que coincidiera con uno de esos instantes en los que, como por arte de magia, se calla todo el mundo de golpe...¡¡¡Gluuupppssss!!... ¿Os imagináis?...
Mi marido se moría de la risa... Ellos, se me quedaron mirando... El resto de la gente se giraron hacia mí. Y yo.... Y yo, roja como un tomate, intentando desaparecer en el asiento, en un ¡Tierra trágame!!... o lo que es lo mismo... ¡¡Queriendo fundirme!!
¡¡Diosss!! ¡¡Qué bochorno!!... No sabía qué hacer ni para donde mirar...
Afortunadamente, los altavoces del aeropuerto me echaron un cable anunciando el embarque.
En la fila para entrar en el avión ellos se pusieron detrás de nosotros y Sting me dijo:
-Parece que te gusta mucho la música de mi amigo...
-Je, je... Sí.- conseguí decir colorada como un pimiento- Bastante más que mucho. Es uno de mis grupos favoritos en panorama actual (recordad, actual, del 92)
En eso que, como el que no quiere la cosa y para comprobarlo, Mikel me dijo que cuales eran mis canciones preferidas haciéndome tararearle algunas.
Como os podéis imaginar, no tuvo que insistirme demasiado... Je, je, je.... ![]()
Nos, invitaron a sentarnos con ellos, y bueno, durante el vuelo Madrid-Barcelona tuvimos tiempo para cantar un poco más y para contarles con pelos y señales el incidente de la sala de espera... Nos reímos un montón... ¡¡Ahh!! Y yo, me gane el LP del 91 de Duncan-dhu, firmado por Mikel Erentxun y Sting...
Eso sí, cada vez que recuerdo la anécdota me pongo como una amapola... Como por ejemplo, ahora para explicároslo...











javipalomares dijo
Bueno, es que essa situación no ocurre todos los días. Además te entiendo perfectamente, a mi me ocurren cosas parecidas. Una vez en el AVE saludé a Ortega Cano, con un HASTA LUEGO! porque me sonaba mucho su cara en ese momento y yo, despitado de mí, creía que era un vecino de mi bloque, en serio. Además no me extraña que cuando lo recuerdes alucines, a todos los que amamos la música nos gustan estas situaciones. Besos. javier.
24 Marzo 2009 | 09:28 PM