El borrico libertario... (Fábula)... (Lo siento amig@s, ya sé que me repito. Pero es que esta fábula sigue estando vigente...)
En un lugar muuuyyy incierto; tan incierto que ni siquiera aparecía en los mapas, moraba un borrico cuya única obsesión era conquistar el bien preciado de la libertad.
El decía que eso, era un derecho intrínseco a todo ser vivo. Tan convencido estaba que pregonaba su libertad allá por donde pisaba, con pisar de borrico claro. Esas eran sus costumbres, y su libertad, le permitía no cambiarlas ni un ápice.
Y allá que iba el borrico tan contento gritando soy libre por aquí, soy libre por allá... Llamando la atención a todo aquel que se lo cruzaba.
Bufff... ¡Y pobre del que al cruzarse le recriminara sus burradas!
-¡Qué no eres libre hombre!... ¡¿No ves esa correa que llevas al cuello?!... Hasta que no te liberes de ella, no puedes decir que eres libre...
¡Madre mía! ¡¿Para qué le decían nada?!... Él, rebuznando aun más fuerte, repetía que era libre y que hacía lo que le salía de la punta de las orejas.
Pero, ya sabemos. No a todo el mundo le gusta tener en su casa a un burro que se comporta... claro, con las costumbres de un burro...
Era tanto el ruido que hacía, que los demás se apartaban y lo dejaban por imposible. Pero, el pobre rucio, no quería darse cuenta.
Luego, en su pesebre, volvían a sujetarle la correa del cuello a la anilla de hierro que había en la pared...
Allá que estaba nuestro borrico tan contento y feliz. Claro como era el rincón de la paja... De su paja...Una paja limpia, bien puesta y bien cuidada cada día, sólo para él.
Hubo una vez, que al moverse el viento, la puerta que tenía detrás, le golpeó inesperadamente en el trasero... ¡¿Pero cómo?!... ¡¿Vienen a molestarme en mi casa?!... -rebuznó enojado mientras seguía masticando la paja- ¡¡Esta es mi casa y en ella hago lo que quiero!!- gruñó, al tiempo que soltaba tremenda coz a la puerta.
Esta, robusta como ella sola, a causa de la reacción de la coz y ayudada de nuevo por el viento, volvió a golpearle con más fuerza en la grupa.
La reacción del pollino, aferrado a esas costumbres que no quería cambiar, fue cocear también más fuerte... La puerta, por supuesto, volvió a devolvérselo más fuerte aun... Y así estuvieron un rato el borrico y la puerta... coz va y portazo viene... Por supuesto, el borrico, gritando como un desesperado que; esa era su casa, que hacía lo que quería, que era libre, y no pensaba cambiar en nada su forma de ser... Y la puerta, vuelta una vez y otra a devolver el golpe... Hasta que, la coz del borrico fue tan intensa, que sacó la puerta de quicio, quedándosele incrustada en la grupa, mientras el pobre se desgañitaba:
-¡Soy libre!... ¡Soy libre! ¡Esta es mi libertad y no pienso cambiarla!...
Al oír tanto ruido y tanto lamento, se acerco uno de los ratoncillos que se colaban por los agujeros de la cuadra...
-¡¡Pero... serás borrico!!... ¡Si quieres ser libre!... ¡Si de verdad quieres ser libre, muerde de una vez esa correa que te ata a la pared y te mantiene anclado aquí!!... ¡¡Y deja de cocear ya a ciegas!!... Si te hubieras parado a escuchar, un solo minuto, te hubieras dado cuenta de que eso era el viento. ¡¡El viento!!.. Ese sí que es libre y no tú... Él va donde le place, y cuando quiere se amolda al paisaje. Cuando lo hace así siempre es bien recibido. En cambio tú, por esa paja segura, no has intentado nunca morder la correa que te ata a tú cuadra... Y por querer conservar tus costumbres, por ser preso de tus costumbres, no eres bien recibido más que en otras cuadras...
Y allí quedó nuestro liberal borrico, en el rincón de la paja segura, con la correa de sus costumbres al cuello, y con una puerta rota incrustada en el culo por andar por la vida coceando a ciegas...
¡Ah! Y viviendo en una cuadra fría, pues se quedó sin la puerta que le daba calor, a causa de sus coces...
Moraleja:
-Cuando pidas el derecho de libertad que nos pertenece a todos, párate de vez en cuando, escucha y observa a los demás. No vaya a ser que buscando ser libre, acabes preso... De ti...

Requeterreeditado porque... porque... ¡Pues porque viene a cuento!... Y porque no aprende... Y porque no hay manera... Y porque las coces no cesan... y siguen... y siguen... y siguen.... y a este paso, creo podré hacer una reedición mensual....













fraseskortas dijo
creo que en la ciudad de Barcelona..
hay una zona denominada "Las Siete Puertas"..
no sé ciertamente si son puertas...
pero seguro que son siete
mis respetos Señora...
http://www.youtube.com/watch?v=JTabdj-ilKE
(aún a riesgo de convertirme en borríco)
14 Septiembre 2009 | 09:44 PM