Desde hace unos mese, ha entrado en La Coctelera una especie de vendaval de mal Karma.
No sé, es como si se hubieran apoderado de nosotros las fuerzas del mal rollo, del despropósito y de la hostilidad.
He leído en distintos lugares, blogs de aquí y de allá; quejas y protestas sobre el descenso de la calidad de los blogs y la escasez de temas de interés en nuestros posts. Es posible, no lo niego.
Quizá hemos perdido demasiado tiempo y energía en combatir la basura... con más basura.
Como si en lugar de abrir las ventanas y airear el ambiente, hubiéramos sido atrapados por la espiral de ese mal karma.
Sí, lo confieso, quizá yo también me he dejado atrapar, al responder con mal genio a las provocaciones, cuando mi talante habitual es el de conciliar y limar asperezas.
Si de algo puede servir, no tengo inconveniente en entonar el mea culpa.
Qué queréis, no soy de acero, soy humana; y como tal, llena de defectos; cometo equivocaciones, tantas como cualquiera, probablemente más.
Os propongo que, por una vez, nos miremos el ombligo, no para ser egoístas como de costumbre, si no con ojo crítico... ¿No tendremos todos algo de culpa en todo esto?
Igual que, errare humanum est, rectificar también es de sabios... Así que ¿Qué os parece si nos volvemos todos un poco más sabios e intentamos rectificar? Pero de verdad, con ganas.
Volvamos a postear con la fuerza de antes, sobre hobbys, sobre los temas que nos apasionan, sobre curiosidades, sobre humor. Puede ser denunciando los temas de actualidad que nos molestan, o mostrando lo que sabemos hacer a quienes quieran aprenderlo... En definitiva, volvamos a hacer de La Coctelera, ese boulevard de escaparates diversos por el que daba gusto pasear, parándonos a comentar donde queramos, pero respetando siempre al dueño y los invitados de cada blog.
No es necesario estar de acuerdo, el contraste de opiniones enriquece el debate, y a quienes lo leen, pero respetando por favor, siempre respetando.
¿Provocaciones? Las hay, y siempre las habrá, pero aprender a ignorarlas será nuestra evolución. Si se hace necesario, no pasa nada por borrar el comentario de alguien que pretende enrarecer la convivencia. Se ha criticado mucho a quién borra comentarios desfavorables, o fuera de tono, o descalificadores, pero ¿Qué tiene de malo? La herramienta existe ¿No? Pues utilicémosla con criterio.
Amig@s, me gustaría recuperar el buen ambiente de antes, y si para ellos debo pedir disculpas personalmente a alguien a quien haya ofendido sin pretenderlo, sólo tiene que decírmelo y lo haré. Pero recuperemos la cordura, por favor.
Quiero la coctelera que teníamos. De veras, nada me alegraría más...
¿Me ayudáis?
Nota de última hora:
Por motivos ajenos a mi voluntad, y que estoy segura que todos los que habéis intervenido, habréis podido observar. Me he visto obligada a cerrar los comentarios de este post.
Sé que habrá contertulios a los que esta decisión no le parezca democrática, incluso puede que llegue a molestarles, pero... El post ya desbarraba hacia temas espinosos que no tenían nada que ver con él y con lo que aquí se pretendía, más bien todo lo contrario.
Ruego disculpéis esta decisión, quizá algo drástica, lo sé, pero me ha parecido que era del todo necesaría.
Os doy las gracias encarecidas a todos por la buena acogida general de lo que en este artículo se expone, así como por ayudarme y apoyarme en conseguir ese propósito.
Gracias. De corazón. A tod@s.
Un sincero abrazo.
















El Soltero Sensible dijo
pues , te sigo.
23 Septiembre 2009 | 06:52 PM