Los pajaritos cantan... je je je... Otra "lidiada" de las mías...
En esta ocasión se unen dos temas que ya os he contado en anécdotas anteriores.
¿Y la otra historia donde os explicaba mi habilidad para imitar el canto de los pájaros?...
Pues bien…
Resulta que, una tarde, mientras trabajaba en el diseño de bisutería y complementos en mi rincón del cuarto-taller que el Sr. Olivella tenía acondicionado para tal menester, oí afuera un alboroto extraño, por inusual.
En aquella casa solo se escuchaba el canto de los pájaros de distintas especies de la enorme pajarera central en la que habían convertido el patio de luces; y el de esta pájara, o sea yo… Canturreando a todas horas… Bueeeno, alguna vez me callaba… y… Ponía la radio… Entonces no había mp3, ni ipod, ni cosas semejantes. Empezaban, y eran carísimos, los walkman, así que… La música la ponía yo, je, je… Intrigada por aquel revuelo súbito, asomé la cabeza por la puerta que daba al pasillo y… Os juro que si hubiera tenido con qué, lo grabo… Grabo el espectáculo que tenía ante los ojos… Imaginaros:
Tres efebos; hermosos, altos, bronceados, en cuyos cuerpos se apreciaban perfectamente músculos que yo, ni tan solo sabía que existieran... Buffff… Además de dos esculturales y preciosas rubias, a las que no les faltaba de nada… Todo, muy bien puesto, y en sus sitio. Los cinco, sin más ropa encima que el trapo que cada uno llevaba en la mano, y que utilizaban a modo de red de gladiador, para atrapar a un pobre periquito, que a eso de media tarde, cometió el error de escaparse de la inmensa pajarera y colarse en el set de rodaje, en el momento en que mi jefe abría una de las cristaleras para ponerles comida…
¡¡Buuuuaaahhh!!... ¡Rocambolesca escena!... De veras… Intentar visualizarlo:
Todos desnuditos, como querubines… corriendo y saltando detrás del asustado pájaro… doy fe de que, allí se movían… ¡Y como!... más pájaros… y algunas otras cosas… pero el perseguido sólo era uno… je je je…
Yo, tras salir del flash, provocado por el factor sorpresa y conseguir, con mucho esfuerzo, contener el ataque de risa inicial; me puse en mitad del paso imitando los sonidos que, desde una de las molduras del altísimo techo, emitía el periquito.
Este poco a poco, se fue calmando y entablamos una especie de conversación que le hizo tomarme confianza.
Al ver y oír esto, la expedición nudista de caza, se estuvo quieta y me dejó seguir a mi con la conversación “pajaril”… Tras unas cuantas llamadas mías y contestaciones suyas, sólo tuve que dar unos pasos para ponerme en el centro de la estancia y levantar el brazo con un dedo en horizontal. Hice un par de gorjeos más, y el pobre bicho, de un rápido vuelo, se posó en mi índice, haciéndome unos cantos que más parecían de alivio por liberarle de la persecución de aquellos locos “implumes”, que otra cosa… Yo también, bajando el tono, le fui contestando mientras me dirigía a una de las ventanas de la pajarera.
Despacio, sin hacer movimientos bruscos, abrí el cristal, saqué el brazo y el asustado pájaro no se lo pensó dos veces; arrancó el vuelo hasta la rama del árbol central del patio, donde tenía su nido y desde allá seguimos intercambiando unos cuantos gorjeos y… Ahí acabó todo.
Ja, ja, ja, Ni qué decir tiene que, una vez conseguido el objetivo, mis asombrados espectadores me dedicaron un aplauso que agradecí, claro está. Pero… De lo que no me pude estar fue, de explicarles la visión tan cómica que me habían brindado al salir de mi taller alquimista, para ver lo que estaba ocurrendo… Claro; cuando todos entraron en situación, lo difícil fue poder parar las carcajadas… Y es que amigo@s… Eso era pa veeeerlo…










miki total total dijo
Lo dicho diablesa...!!!
Lo que no te pase a ti....!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
21 Octubre 2009 | 09:44 PM