El poder de la palabra
Que fácil es hablar cuando detrás de las palabras hay mucho más que palabras. Cuando lo que dices va acompañado de sentimientos nobles.
Que fácil es hablar cuando deseas escuchar y te sientes escuchado, cuando lo que se dice pasa por el control de la mente pero nace del corazón. Cuando lo que dices transmite algo más, mucho más que conceptos o cortesía encorsetada.
Por qué nos cuesta tanto hacerlo, si tender una mano abierta junto con palabras envueltas en afecto es uno de los placeres más gratificantes y baratos. Y bien aprovechado, uno de los que mejor resultado puede dar en el acercamiento entre personas.
A menudo, cuando estamos dispuestos a escuchar, nos damos cuenta de que lo opuesto, quizá no lo es tanto. De que, en realidad se persigue el mismo fin, pero por caminos diferentes. Ni mejores ni peores quizás, pero diferentes.
Hablar, dialogar, conversar; que hermosa forma de perder el tiempo, cuando lo que en realidad hacemos es ganarlo. Que productivo cuando nos paramos también a escuchar. Que esclarecedor cuando somos capaces de observar nuestros conceptos desde puntos de vista diferentes.
Puede que esos conceptos después sigan siendo los mismos, pero aprenderemos a mirarlos como los ven también otros ojos. Y por qué no, también pueden cambiar diametralmente, cuando nos hacen recapacitar sobre nuestros errores. Otras veces seremos nosotros los que consigamos ese cambio, pero sin intentarlo nunca lo sabremos.
Por favor, no dejemos de hablar, no dejemos de hablarnos, es enriquecedor. Se pueden solucionar muchos problemas, pueden surgir otros diferentes, pero estos también hallarán solución hablando.
Hablar, dialogar, conversar y cuando estemos agotados, unas palabras de ánimo y vuelta a hablar hasta que esté todo aclarado.
Nos enorgullecemos por ser la especie que dispone del don de la palabra, pues hagamos uso de ella. Digamos las veces que haga falta lo que nos gusta del otro, también lo que no, pero a partes iguales. Repitamos las veces que sea necesario cuanto queremos a quien dialoga con nosotros. Derrotemos con palabras de cariño al adversario... Esa derrota nunca produce bajas, muy al contrario refuerza y afianza los lazos de amistad hasta volverlos indisolubles.
Nosotros que podemos... por favor hablemos.











kilifa dijo
Me encanta esa última frase....Nosotros que podemos... por favor hablemos.
Cuantos disgustos nos ahorrariamos si conversaramos más. Yo, la primera..eh!!
besos linda
22 Febrero 2010 | 10:22 AM