Gracias caminante, por cruzarte en mi camino.
A veces, sobre todo cuando te sales de los moldes establecidos, da igual qué molde, cualquier molde... somos gregarios y con tendencia al adocenamiento... parece que todos tenemos que seguir un mismo patrón en todo y al que no lo hace se le aparta, se le censura... Por eso, salir del molde; significa caminar solo, a contracorriente. Teniendo que pelear y discutir por tu derecho a ser diferente, a opinar distinto, a no hacer las cosas como todos.
Cuando eres así, te acostumbras a estar solo, a pelear solo, a caminar por los caminos que eliges con esa soledad como única compañía, que nadie comprenderá tu punto de vista, y por más que hables predicarás en el desierto.
Con el tiempo te habitúas a ello. Y hasta le sacas partido en tu favor. Aprendes a sentarte a la orilla del camino y observar lo que te rodea. Con calma, como desde otro plano. Como si todo lo que ocurre ante ti, no fuese contigo.
Mientras critican tu actitud ante la vida, ellos ignoran qué es lo que en realidad piensas o qué es lo que de verdad sientes.
Da igual, a ti te queda muy clara la forma de proceder de los demás. Aprendes a prever cómo van a reaccionar ante tal o cual cosa. Ello te permite anticiparte a esas reacciones. En cambio ellos, en su incesante bla bla bla vacio, no son capaces de saber lo que tú piensas. Todo eso, en cierta forma es una ventaja. Ante un ataque te desconocen, en ti todo tiene el factor sorpresa. Ese que descoloca y te hace ser el vencedor.
Pero no nos engañemos, llega un momento en que resulta aburrido y monótono caminar siempre solo. Reivindicar en todo momento tu derecho a estar, tu derecho a ser...
¿Modificar tu conducta y transigir con lo establecido aunque no te convenza solo por sentirte aceptado?... si, quizá sería la solución. Pero te resulta demasiado banal y vacía para sentirte bien. No compensa. Prefieres seguir como hasta ahora. Así te sientes mas tú, más autentico, más sincero. En definitiva, no deja de ser un punto a tu favor y lo otro, para ti sería hipocresía, puro teatro.
Continuas tu ruta, acostumbrándote a pelear y ganarte a pulso cada trecho recorrido, cada peldaño subido. Porque tú también existes. Porque tienes derecho a estar ahí... pero siempre con ese sentimiento de soledad interior... Es el arancel que has de pagar por ser diferente.
De pronto, por azar, un día levantas la vista y te das cuenta que, quizá no por el mismo camino, pero sí en otro paralelo, hay alguien que marcha a tu paso. Tan solo como tú... Es otra la senda sí, pero la situación es la misma... y te entiende, y te comprende y sabe por los sinsabores que has tenido que pasar para mantenerte fiel a ti mismo... ¡No eres un bicho raro!
Entonces crees estar soñando, te restriegas los ojos incrédulo y te preguntas si no será un espejismo después de tanta soledad. Él te habla, te comprende, y te das cuenta que no, que es real, que está ahí. Que te entiende tan bien que hasta se anticipa a tus palabras, y las que salen de tu boca, nunca antes han sido tan bien entendidas e interpretadas. No porque sean en unidioma raro, sino porque no sólo han sido oidas si no también escuchadas...
Entonces, te preguntas por qué has tardado tanto en levantar la vista y antes de que te hagas el primer reproche, él sella tus labios diciéndote...
-Es mejor habernos encontrado ahora. De haberlo hecho antes, no sabríamos tanto sobre la soledad y la incomprensión. Asi, podemos entender mejor a quienes la sufren...
Así de fácil, con esas sencillas palabras, el compañero de camino es capaz de hacerte sentir reconfortado. Dando por bueno un tiempo que parecía perdido...
Gracias mi caminante. Gracias por cruzarte en el camino... Tú haces cierto el verso:
Caminante no hay camino...
Se hace camino al andar.









ruedademolino dijo
¡¡¡ REALMENTE MAGNÍFICO !!! He tenido que leerlo dos veces porque no me bastó la primera.
Tal vez porque ni mi cultura ni mi intelijencia dan para escribir un artículo como este yo, hace ya años, me repito lo mismo pero resumiendolo y acogiendome a una frase evangélica:
"Muy pocas cosas en esta vida, te exigen un précio tan alto como el que te exige empecinarte en Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".
Gracias por saber expresarte tan bien
25 Abril 2010 | 09:32 AM