A la deriva...
No hay manera, este viaje cada vez es más pesado y mis fuerzas se agotan. Quizá porque a mi camino le faltan ilusiones, alicientes; combustible indispensable para mover mi voluntad. Solo una señal sería suficiente para tener ganas de seguir tirando de todo.
¿Qué sentido tiene navegar en un navío que se mantiene a flote sólo por inercia? Sin un objetivo, sin destino aparente. Dejándonos llevar por el curso vital del rio, siguiendo los dos un rumbo en el que ambos parecemos no tener nada que decir. Un destino maleable, adaptable, un destino que no es absoluto, pero que se diría no somos capaces de cambiar. Nos hemos abandonado al monótono transcurrir de los días. Tú no intentas y yo... voy dejando de intentar.
No quiero, me niego, me resisto; como me resisto siempre a todo lo que merece el esfuerzo y tiene solución (a veces, incluso, a lo que no la tiene) Peleo y remo. Remo con todas mis fuerzas... pero no consigo más que moverme en círculos. Al otro remo... no hay nadie. Así, sólo cuando las aguas son tranquilas se avanza, pero siempre cuesta más. Cuando van mal dadas, se necesitan dos.
Y al timón... al timón está quien no debería estar. Quién nunca apostó por este viaje. Lo más triste es que, al final... al final le daremos la razón.
Porque sola no puedo hacer nada, y tú; no sé si quieres remar. Es frustrante, no consigo saber por qué; si porque te has cansado, o porque ya no te atrae la recompensa, o porque lo mismo te da.
El barco hace aguas por todas partes y cuanto más achico más vías se abren. Y se hunde, se hunde... También en esto necesito ayuda. Tu ayuda, pero no estás.
Me canso. Me siento cansada. Cada vez me cuesta más pelear, me pregunto si mi esfuerzo vale la pena... No lo sé.
Si de verdad fuese un naufragio, intentaría recoger los pedazos y ponerme a salvo, comenzando de nuevo, pero así... voy a la deriva, siento que me hundo, por más que intento asirme a todo lo que me haga salir a flote... pero me hundo. Ya sólo un objetivo me mantiene... ¿Hasta cuándo?... No lo sé.











Pedro Marcos Ramos dijo
Naufragos somos muchos, a la deriva muchos mas, y en algunos remansos que la tormenta nos deja, a veces hasta nos reimos y compartimos esos achiques necesarios. Dejastes surcos en la memoria.
8 Agosto 2010 | 07:49 PM