Un ser vivo...
La primavera le hizo nacer a la vida y el verano fue el escenario donde desplegó su esplendor.
Con el otoño llegaron sus primeros cambios, hasta que, a la vista de todos ofreció su desnudez.
El frío invierno le enseñó a resistir y lo tornó fuerte, para en primavera volver a renacer cual ave Fénix de sus cenizas.
Así, año tras año, desde hace más de dos siglos, el viejo roble fue mudo testigo de nuestras historias. A veces tiernas, otras sorprendentes, absurdas ofuscaciones la mayoría.
Si el viejo roble hablara...







lilian fernandez dijo
Seguro mi querida Lidia, que podría contarnos tantas historias............BESOS GUUUUUUUUAPA
9 Septiembre 2010 | 01:29 PM