¿Qué tendrá la lluvia?
Es, como si una tarde lluviosa abriera el cofre de los sentimientos, de las sensaciones; también de la melancolía. Todos están a flor de piel.
En días como hoy, se agradece especialmente un beso, ese dedo que aparta un mechón y que esconde una caricia. Esos brazos afectuosos que te rodean mientras te dicen al oído que todo va a ir bien. Aunque sepáis de sobra que es difícil, pero juntos se podrá conseguir. Todos, sí, todos; necesitamos cariño, y yo no soy una excepción.
En tardes como esta sientes que el verano se despide y con él se lleva días inolvidables en los que has recibido a amig@s querid@s que no se olvidan. Emociones que se desbordan y van quedando bajo la piel formando parte de ti.
Además, se lleva sinsabores y mal ambiente. Bufff... esto también se queda grabado en la piel, en forma de cicatrices y por más que la frote y la frote bajo la ducha, sólo se consigue que duela. Por más que quiera hacer lo amargo a un lado.
Esta tarde, gris, lluviosa, fría; da la sensación de que el verano se esté despidiendo con un punto de añoranza. Pronto daremos la bienvenida al otoño, con su caída de hojas, con su cromatismo forestal, con la partida de las bulliciosas golondrinas, y la llegada de tertulias placenteras de mesa camilla, con café, copa y conversación. Reuniones de amigos entre juegos de naipes, tableros de ajedrez y mucho, mucho afecto. Me gusta ver caer la lluvia mientras converso a placer, haciendo planes para cuando escampe.
Caminar por la montaña, llenando los sentidos de olores, sonidos y colores. Descubriendo el escondite de los tesoros del bosque; las primeras castañas, el membrillo, algunas setas, las últimas moras. Caprichos de la naturaleza que luego formarán parte del menú del día. Dándole al ágape ese sabor especial de lo que se ha conseguido con las propias manos y que se disfruta en buena compañía.
A esto es a lo que me aferro para que los días en que empieza a haber menos luz no me hagan ver de color gris la vida. De todo lo que representa la llegada del frío, es lo que peor llevo. Necesito la luz, el sol, el aire; para sentirme optimista, para encontrar la chispa positiva que me empuje a continuar.
La lluvia arrecia, quizá haya suerte y se lleve con ella este desánimo... A veces necesito parar, respirar... Quizá lamentarme, sí... Volver a respirar, erguir la espalda y seguir hacia adelante... Cae torrencialmente. Lo veo todo borroso. Las gotas resbalan por el cristal de la ventana... aunque no estoy segura de que todas sean de la lluvia y en el cristal... No, no lo son. Ahora que me fijo, afuera ha parado hace un instante...












americahb dijo
No se que tiene la lluvia pero es grandiosa para el alma te renueva al tiempo que te recuerda la fragilidad humana
Me gusta la lluvia
Besos nostálgicos
GIA
22 Septiembre 2010 | 05:13 AM