Lélody la valiente (El concurso ya está aquí...3ª y última parte)
Hay que pensar en el vestuário - (cap. 1º)
El martes las chicas felicitaron a la señorita por lo bien que había llevado las conversaciones con los padres.
-No creáis no me fue tan fácil, me pasé tres días planeando la forma de abordar el tema.
-Pues te los metiste en el bolsillo enseguida- Apuntó Rona
-Si. A veces va bien tener un poco de mano izquierda... Ya estaba otra vez Carla diciendo cosas raras. Las niñas se miraban... -Bueno- prosiguió la señorita- Ahora tenemos que concentrar nuestras energías para pensar en el vestuario.
-Vale. Pero tratándose de Cabaret, tiene que ser algo bien chulo, con glamour...
-Si Rosa, pero hay que acordarse de que también les debe gustar a ellos
-Buenooo... Pues lo tenemos claro señorita. Las bambas y el chándal no son muy glamorosos- Bromeo Lorena poniendo cara de asco. Todas rieron con Lorena y sus payasadas.
-Seguro que los vaqueros y las camisetas también les gustan- mencionó Carla- y con esto las bambas quedan bien. Podemos empezar a buscar por ahí
-Para este tipo de cosas la mejor es Rosa- Propuso Sara.
Todas estuvieron de acuerdo. Sin duda era la que tenía mejor gusto para el espectáculo.
La niña algo asombrada de que sus compañeras la elogiaran y la eligieran. Irguió la espalda y empezó a exponer sugerencias:
-¿Qué os parece? Nosotras con un body en dorado. Medias y bailarinas negras, y ellos todo de negro con una pajarita dorada...
Curiosamente esta vez no tenía su acostumbrado aire de sabelotodo. A todos les encantó el conjunto. Les sorprendía lo rápido que pensaba Rosa.
-¿Y de donde lo sacamos?- Preguntó Ruth.
-Chicas, no podemos salirnos de presupuesto. Si hacemos gastar demasiado a vuestros padres, entonces se negarán en bloque.
Todas se quedaron pensativas y algo desinfladas. En aquel momento Rosa volvió a hablar:
-¿Tenéis todavía el body negro del festival del año pasado?
-Si- Al unísono.
-¿Podréis conseguir una chaqueta o torera de punto en color rojo?
Unas dijeron que si y otras que la conseguirían.
-Entonces- Continuó- Nosotras iremos así y a ellos les pondrían la pajarita en rojo.
-¡Muy bien Rosa! Cuando quieres eres genial. ¿Os parece bien la idea chicas?
-Siiii- contestaron todas-
Bueno pues es cosa vuestra convencer a los chicos La animación volvió a reinar en el salón de baile. Solo Jenny estaba inusualmente callada.
-¿Qué te pasa? ¿No te gusta la idea?
-Claro que si, Lélody, seguro que queda fantástico.
-¿Pero?...- Intuyó Lélody.
-Pero todas sois muy altas y esbeltas. Todas menos yo. Yo no soy ni alta ni esbelta- dijo pellizcándose un par de michelines.
-Venga mujer. Tampoco es para tanto.
-No quieras hacerme la rosca. En mi casa hay espejos y aquí también... No se. Yo no me voy a sentir cómoda bailando con esa indumentaria. Mi trasero hace dos de los vuestros... Lélody, seguía pensando que exageraba, pero entendía que no se sintiera cómoda. Una cosa es lo que te dicen y otra como tú te ves. Lo sabía muy bien.
Las llamó a todas para que se reunieran de nuevo, incluida la señorita, Y les expuso el problema.
-¡Oye pues come menos!- Dijeron unas.
-Haz más ejercicio- comentaron otras.
-¡No seáis crueles!- Protestó Carla, consciente de que si no resolvían el problema de forma rápida y satisfactoria podrían encontrarse con otro peor- No se trata de perder peso. Ella está bien. Solo hay que hacer algún reajuste en el atuendo y ya está- Concluyó mirando a Rosa.
-Podríamos añadir una faldita, también roja...- Propuso ésta.
-¿Y de donde la sacamos?- Dijeron las otras.
-Bueno, podemos comprar tela que no sea muy cara y hacérnosla nosotras. No creo que cueste mucho.
-Bien pensado Ania- aprobó la profesora- Yo misma puedo buscarla y ayudaros a confeccionarlas. Con la tela que nos sobre les haremos las pajaritas a los chicos.
Todas aplaudieron por lo buenas que eran resolviendo dificultades.
-¿Te parece mejor así Jenny?
La pequeña asintió, agradecida por el esfuerzo que habían hecho sus compañeras para que se sintiera mejor. Carla estaba convencida de que sus pupilas eran un ejemplo de camaradería. Se sentía muy orgullosa de ellas.
El problema de la pajarita - (cap. 2º)
Ya llevaban un rato bailando en el gimnasio. Las chicas se miraban sin saber como abordar el tema. Por qué serían los chicos tan complicados con eso de la masculinidad. Ellas, al igual que el resto de la humanidad, no acababan de entenderlo.
Los muchachos veían que ese día no paraban de mirarse entre ellas. Empezaban a mosquearse...
-¿Qué os pasa? ¿Es que no lo hacemos bien?
-No. No. No es eso- dijo Lélody conciliadora- Es que ya tenemos pensado el vestuario y no sabemos como decíroslo. Sois tan raritos...
-¿Raritos?...A ver, a ver, contad- dijo Samuel suspicaz.
Las niñas les explicaron con todo detalle los elementos que componían el atuendo dejando para el final lo de la pajarita. Sabían que era lo que acarrearía más problemas. Y no se equivocaban. Cuando oyeron la palabra, pajarita, los cuatro arrugaron la nariz...
-A ver- Intervino Rosa- ¿Podéis conseguir pantalones negros?
-Si- dijeron todos.
-¿Y una camisa negra?
-Si. La podemos conseguir
-Vamos bien- se alegró Lélody- Pues la pajarita os la regalamos nosotras.
Ellos volvieron a arrugar la nariz
-¿Por qué no llevamos pantalón negro y una camiseta roja? También queda "guay" y no tendríamos que llevar pajarita...Sugirió Darío
-Porque entonces en lugar de Cabaret, parecería Greasse- Dijo Rosa con cierto tono de exasperación.- Hay que ponerle un poco de glamour...
-Bueno, bueno- Intervino Lélody temiendo que Rosa enviara todo al cuerno- Si lo que os preocupa es lo que dirán vuestros padres. No os la pongáis hasta que vayáis a salir al escenario. Y no os preocupéis más por eso. Ya veréis que si ponemos ganas todo saldrá bien y se dejarán de bobadas.
Mientras tanto Ruth, había hecho un dibujo de dos figurines. Uno vestido de la forma que habían propuesto ellos, y otro con el atuendo elegido por ellas.
-¿Qué os parece?- Preguntó la niña- ¿No os gusta más el de la pajarita?
-Si claro- Dijo Rubén- como que te has esmerado mas en el dibujo de ese que en el del otro... ¡Que brujas sois las tías!... ¡Siempre nos lleváis al huerto!...
Aunque les costara, debían reconocer que el propuesto por las chicas era el mejor...
Lélody, iba manteniendo al corriente a sus padres de cómo marchaban los ensayos.
-Si mamá, no querían dar su brazo a torcer, pero han reconocido que nuestra propuesta era la mejor.
-No sabes como me alegro, hija, de que todo esté saliendo bien. ¡Hay que ver la que has liado tu solita!... ¡Caray con la tímida!...
-Pobrecillos... Nos lleváis por donde queréis- Intervino el padre
La niña rió feliz y les estampó dos besos a cada uno
-¿Y Rosa? ¿Cómo lleva el, no ser, la protagonista?
-Mamá, estos días estoy descubriendo a una Rosa, para mí, desconocida. Bueno y para las demás también. Está de buen humor, no intenta jugársela a nadie, coopera con los chicos siempre que puede. Esta desconocida. Es más, el vestuario es idea de ella...
-Ella no ha cambiado. Pero vosotras habéis dejado de querer cambiarla y la habéis aceptado como es. Eso la ha relajado y vuestra Rosa se ha quitado las espinas. Deberías entenderla, a ti te pasa lo mismo. Todos tenemos algo que sabemos hacer mejor que los otros. Sólo hay que dar una oportunidad. Después del concurso, no dejareis de ser sus amigas ¿Verdad? Eso no estaría bien.
-No mama. Por lo menos yo no, y estoy segura de que las otras tampoco. Yo creo que le hemos tomado cariño.
-Sin duda, ella a vosotras también. Mañana es el ensayo general ¿No? Pues será mejor que descanses
-Buenas noches. Papá.
-Buenas noches hija, que descanses- Dijo el padre dándole un beso.
-Mamá buenas noches. -Buenas noches mi niña- Dijo la madre, haciendo lo mismo.
En el salón de baile había un murmullo que evidenciaba el nerviosismo de los bailarines. Esta vez también habían ido los chicos. Era sábado y no podían ensayar en la escuela. Además los padres se habían mostrado más cooperadores desde la entrevista en el parque.
Carla se había ocupado de hacer marchar a todos los mayores. Quería que el espectáculo fuera una sorpresa par todos. De paso se aseguraba que los chicos le prestaran mayor atención y se concentraran mejor. Se había pasado tres semanas cosiendo faldas y pajaritas.
-¡Hey! Mirar lo que tengo... Todos se acercaron a donde estaba ella desenvolviendo un gran paquete. Las chicas se pusieron contentísimas dándole las gracias. Besándola y abrazándola con entusiasmo.
-Vale, vale. Ya veo que os han gustado. ¿Y vosotros? Acercaos ¡Vamos! Coged vuestras pajaritas, que no muerden. Los muchachos las cogieron como el que coge una sardina mal oliente, girándolas y mirándolas como si no hubieran visto una en su vida.
-Vamos chicos. Cambiad esas caras, os aseguro que os veréis muy guapos cuando las llevéis puestas y muy masculinos... Carla utilizó adrede la palabra mágica viendo que con solo decirlo obraba milagros. -Además vuestros padres no las verán hasta que estéis en el escenario. Esto derribó por completo las reservas que aún les pudieran quedar.
Los últimos ensayos - (cap. 3º)
Aprovechó el lapso para desviar la conversación y llamar su atención sobre otra cosa.
-Solo queda una semana para el gran día. ¿Por qué no hacemos hoy una especie de ensayo general? Puliremos, fijaremos y daremos esplendor...
Todos estuvieron de acuerdo. Subieron la música y se pusieron en marcha. Las chicas se colocaron de dos en dos en las cuatro esquinas, como si estuvieran sentadas ante una mesa, tipo confidente. Los chicos se situaron, uno detrás de cada pareja a modo de camarero. Así formaron cuatro grupos de dos niñas y un niño cada uno.
Dos tríos detrás, compuestos por: Samuel, con Jenny y Sara. Rubén, con Rona y Ania. Y otros dos tríos delante, compuestos por: Darío, con Rosa y Lorena. Y por último, Dimas con Lélody y Ruth.
A Carla le pareció una buena entrada, con un buen planteamiento. Oprimió el botón del equipo de música y... Dio comienzo el espectáculo...
Ellos, esbozaron unos primeros pasos de baile acercándose a las chicas en ademán de querer atenderlas. Ellas, halagadas por la cortesía coqueteaban con sus ficticios camareros, a la vez que se ponían de pié con unos coquetos cruces de piernas previos. Después, arrancaba de lleno la corografía urdida por todos...
Los entusiastas aplausos de Carla coincidieron con los últimos compases de la canción.
-¡Bravo! ¡Bravo! ¡Bravo!... Me habéis dejado impresionada. Como lo hagáis así el domingo que viene nos volvemos a casa con el premio en el bolsillo... ¡Fijo!...
-¿No hemos de retocar nada?- Preguntaron ellas con ánimo de perfección.
-No. Yo no tocaría nada. Me gusta como está. Y ya lo tenéis muy grabado. Cambiar algo ahora sería liaros, e insisto está muy bien. Parecéis mayores y todo...
Después del último comentario de su, querida, profesora los doce inflaron el pecho y pusieron cara de satisfechos.
-Me tenéis tan contenta y hemos acabado tan pronto, que os invito a merendar en la cafetería de aquí al lado, antes de que vengan vuestros padres a recogeros.
La cafetería se llenó de risas y alboroto con la entrada de los muchachos seguidos por la profesora. Consiguieron tomar todos asiento y escucharon lo que Carla tenía que decirles.
-Bueno muchachos, a vosotros no os veré hasta el sábado, cuando hagamos el verdadero ensayo general. No me falléis ¿eh? A vosotras os veré todavía el martes. Ultimaremos quién lleva la ropa y donde nos cambiamos.-Vale- dijeron todos
A medida que llegaban los padres de cada uno, todos se fueron marchando. Carla pagó y salio del local pensativa: -Desde luego, si bailan como hoy, tenemos muchas posibilidades...
Entre estudios, juegos, últimos ensayos en el gimnasio y muchos nervios llegó el martes.
-¿Ya habéis pensado dónde os vestiréis?... Rosa fue la primera en hablar:
-Me han dicho que el teatro donde actuaremos tiene camerinos. Podemos salir de casa vestidas con lo imprescindible y las faldas y las pajaritas nos las colocaremos allí.
-Bueno- Dijo Carla- Entonces esas dos cosas ya me encargo de llevároslas yo...
-Estupendo.- Convinieron todas- Hasta el sábado señorita... Para el ensayo general podemos ir vestidas normales ¿Verdad?...
-Si claro, solo es para probar las medidas del escenario y tomar posiciones. El baile solo lo puntearemos. Queremos que sea una sorpresa para todos ¿No?... Hasta el sábado. Intentar estar todos tranquilos. Ya sé que es difícil, pero procurad no poneros demasiado nerviosos.
Las jornadas restantes fueron un ir y venir de últimos ensayos, nervios y pequeñas discusiones. Alguno que otro había amenazado con no ir si seguían discutiendo así.
-Bueno a ver si nos calmamos o al final se irá todo a la porra- Aconsejó Lélody- sólo quedan dos días. ¿No vamos a poder aguantar?...Veeenga, tranquilidad para todos. Hagamos un esfuerzo.
Y...Por fin el sábado.
Cada niño en su hogar era un pequeño terremoto, capaz de acabar con la paciencia de los padres. Menos mal que estos estaban ya muy concienciados, si no, hubiera peligrado la asistencia por algún castigo. Lélody era una pequeña olla a presión, que explotaba por cualquier cosa. Le había costado dormirse. Sus padres no sabía ya que hacer. Todavía les quedaba una noche de suplicio...
El escenario tenia buena pinta. Entre bambalinas había numerosos trastos esperando a que cada grupo participante hiciera su puesta en escena.
Carla se aseguró de que las cuatro mesas y las ocho sillas necesarias estuvieran también por allí. Cuando las localizó, las agrupo en un rincón a la espera de ser utilizadas al día siguiente... Bueno eso estaba ya controlado. Ahora, solo le quedaba controlar a sus pequeños bailarines...Eso iba a ser mas complicado...
-A ver chicos... Mañana actuaremos en quinta posición. Son quince grupos participantes y... Creo que no me queda nada mas que decir.
-¿Creéis que se acordarán de nosotros después del decimoquinto grupo?- Preguntó preocupado Samuel.
- De vosotros depende- apostilló la maestra- Si lo hacéis de bien como hasta ahora no creo que os olviden...
-Y si alguien se cae tampoco...
El humor de Lorena vino de maravilla en esta ocasión para distendir el ambiente. Lélody, optimista, dijo:
-Además actuaremos lo adecuadamente tarde para poder calentar los músculos por nuestra cuenta. Y lo suficientemente pronto como para no salir hechos un manojo de nervios... Carla, ya está todo ¿Nos podemos ir?
-Si yo también creo que no hay nada más que hacer y debemos dejar que entre el siguiente grupo a ensayar. Bueno pues hasta mañana mis "bailones". Ya se que es difícil pero intentar dormir esta noche para estar mañana frescos y despejados.
Todos le dejaron bien claro a su profesora que su ultimo consejo iba a ser muy complicado de seguir. Dedicaron el resto de la tarde a los más variopintos menesteres, en busca de distracción. La mayoría eligió actividades físicas para poder quemar adrenalina y así descansar mejor.
-Estoy agotada mamá- Dijo Lélody- Pero así y todo no se si voy a poder dormir.
-Debes intentarlo. Mañana necesitarás de todas tus energías y concentración.
-Ya lo se papá. Buenas noches
-Buenas noches hija- Le contestó él con un cariñoso beso en la frente- Hasta mañana.
El cansancio se impuso y la niña cayó en un profundo y reparador sueño. Los padres pensaron que posiblemente sería algo agitado pero por fortuna se equivocaron...
Hoy es el gran día - (cap. 4º)
-Hola, dormilona. Buenos días...
-Buenos días, papá. Buenos días mamá.
-Te sentó bien el ejercicio de ayer, por lo que veo.
-Si, mama, tuvisteis una gran idea llevándome al parque de atracciones. Me olvidé de todo y he dormido toda la noche de un tirón.
-Tus compañeros estuvieron haciendo actividades parecidas.
-¡Hay va, papá! ¿Eres adivino? ¿Cómo lo sabes?...
-Je, je...Nos pusimos todos de acuerdo ayer, mientras estabais ensayando. Convinimos en haceros hacer ejercicio, pero procurando que no os encontrarais para no daros oportunidad de estar todo el tiempo hablando de lo mismo.
-Cuanto sabéis- Dijo la hija rodeando el cuello de su padre con los brazos- ¿Qué haríamos sin vosotros?...
-Anda pelota- intervino la madre dándole una cariñosa palmada en el trasero.
-¿Celosilla, mamá?... Ven aquí... Si tengo mas para ti.
Así entre bromas, mimos, llamadas telefónicas y otros quehaceres fue pasando la mañana. Poco antes de comer, Lélody y sus padres bajaron a la piscina para hacer unos largos y seguir teniendo la mente ocupada en otras cosas. La niña se mantuvo distraída nadando y jugando con algunos vecinos de su edad.
-Lélody, despídete de tus amigos que ya es hora de ir comer.
-¡Tan prontooo!... -Si. Hoy comeremos antes para que te de tiempo a descansar un rato.
-Pero, si no voy a poder dormir.
-Haz caso a tu madre. Aunque no duermas, siempre puedes echarte un rato.
-Vaaale.
Cuando el grupo de Carla llegó al teatro, los camerinos eran un hervidero de artistas de todos los tamaños, yendo y viniendo. La profesora estaba tranquila. En aquellos momentos agradeció que los suyos hubieran tomado la sabia decisión de guarnecerse, tranquilamente en casa. Así solo les quedaba darse unos retoques y ponerse las prendas que traía consigo.
Les indico el lugar en el que podrían cambiarse y guardar su ropa para luego. Ella salió para reservar asientos con buena vista para los familiares de sus pequeñas estrellas. Habían venido todos los padres, todas las madres, algunos abuelos, unos cuantos amigos, algún profesor de la escuela y, como no, la señorita Jana, esta quizás era la que mayor curiosidad tenia. Parecía que los niños se acoplaban bien pero solo había visto pequeños retazos. Lo estaban llevando todo con mucho sigilo.
Carla, había vuelto con los chicos. Sólo tuvo tiempo de ver que todo iba a la perfección, cuando la intensidad de las luces disminuyó. Sonaron los pitidos característicos de acople al abrir el micro. Una voz bronca, la del organizador, relató de que forma iba a ir el concurso.
El jurado, compuesto por doce personas de distintos ámbitos de aquella sociedad:
Un educador en danza, una profesora de jazz, dos monitores de gimnasia rítmica, tres educadores en música, tres personas no vinculadas a ninguna disciplina, la concejala de cultura y el Alcalde de la ciudad.
Se reunirían en privado, con la presencia de un notario para dar fe de sus votaciones después de que, ante ellos actuarían los quince grupos, por riguroso orden alfabético. Dicho esto, la voz, se dispuso a nombrar a todos los grupos para que tomaran nota de en qué lugar les tocaba actuar...
-¡¿Nombre?!...-Dijeron todos con cara de terror- ¡Si no tenemos!
La señorita movía afirmativamente la cabeza, señalando con el dedo hacia el escenario para que escucharan al hombre, justo cuando...
-En el numero cinco; "Grupo de danza Chispas"... En el numero seis...
Entre bambalinas...
-¡¿Chispas?!...¡Con ese nombre yo no salgo!- dijeron la mayoría.
-Por favor, por favor, perdonarme- Suplicó Carla con las manos juntas- Es que tuve que decidirlo en el momento y no se me ocurrió nada mejor...
-Ya puedes decirlo, ya... ¡Que poca imaginación!- Bromeó Lorena.
Todos rieron y la señorita le agradeció más que nunca que la pequeña le diera ese quiebro a la situación
-Venga chicos no os quejéis más- intervino Rosa- Después de esto nos lo cambiamos y ya está.
-Además, gracias a él salimos los quintos. Recordad que es por orden alfabético
-Tu Lélody siempre viendo el lado positivo. Menos mal que no quería que actuáramos los segundos. Si no, improvisando,improvisando, lo mismo nos inscribe como "Grupo de danza los borricos"
-JA, JA, JA, JA, Qué ídem eres, Samuel...-rieron todos otra vez.
La señorita para infundir ánimo extendió la mano con la palma hacia abajo. Los chicos y chicas la imitaron. Entonces ella dijo en voz alta:
-¡Mucha mierda!...
Todos escondieron las manos rápidamente.
-¡Pero que dices Carla!...
Cuando la risa la dejó hablar les explico que era un grito de guerra entre artistas para desearse suerte. A lo que todos contestaron:
-Ah... Bueno...
-Es verdad- comento Lélody- Mi madre, hace teatro para aficionados, y cuando la he acompañado a algún estreno, he oído como lo gritaban con el mismo ritual que ha hecho Carla ahora.
Bueno mis niños, esto va que arde. Los próximos sois vosotros.
Volvió a repetir el grito de la polémica y se marchó dispuesta a tomar su asiento. Los auxiliares de escena clocaron los bártulos del cabaret en un, pis pas. Cuando estuvo todo en orden la presentadora informó:
-Y ahora damos paso al quinto grupo participante... ¡Con todos ustedes!...¡¡Grupo de danza Chispas!!
Al abrirse el telón, todos estaban en sus puestos. Y las primeras notas de Cabaret empezaron a sonar...
-¡Guapísimos!- pensó Carla, orgullosa, miro de soslayo hacia los padres de sus alumnos.
Las mamas tenían todas un pañuelo en las manos, unas apretujándolo y otras secándose los ojos. Esto la enterneció, pero con lo que mas disfrutó fue viendo que los "papás guerreros" estaban todos con la boca abierta, incluso ella diría, que alguno que otro con los ojillos brillantes.
En la cara de la maestra se mezclaban el brillo en los ojos de la emoción y la sonrisa en la boca por la satisfacción.
La música cesó y el patio de butacas estalló en aplausos, vivas y vítores También se oían estridentes silbidos de bravo, la mayoría los emitían los "papas machotes"... Ella se giró y también les aplaudió a ellos.
-Bueno, Carla- Pensó para sí- Parece que el año que viene también tendrás alumnos, después de todo...
En cuanto cayó el telón para dar paso al siguiente grupo, Carla salió disparada para felicitar a sus artistas.
-¡Fantásticos! ¡Geniales! ¡Maravillosos!- Queriéndolos abrazar a todos a la vez- ¡Pero que niños mas listos tengoooo!... No se dónde quedaremos pero que sepáis que habéis estado soberbios.
Los chicos también estaban muy contentos. Sabían que habían estado bien. No se habían equivocado. No se habían puesto demasiado nerviosos. ¡Hasta habían sido capaces de pasárselo bien y disfrutar!
-Ahora poneros algo encima. No quiero que os resfriéis. Qué preferís ¿Quedaros sentados a ver el resto de participantes? ¿O salir al parque de aquí delante a jugar un rato?
-¡Salir, salir, salir!- Dijeron todos
-Estaba segura de que diríais eso. Vale pero no os mováis de aquí delante ¿Eh? Cuando vayan a decir el fallo del jurado iré a buscaros.
-Gracias Carla, tu si que sabes- Dijeron todos y salieron de estampida.
La señorita, informo a los padres sobre el paradero de sus hijos y les aconsejó que era mejor que los dejasen un rato solos para que se calmaran. De acuerdo con ella y algo más tranquilos siguieron viendo el festival. Cuando se cerró el telón por última vez, la presentadora informo:
-El jurado se retirará ahora a deliberar por espacio aproximado de media hora. Tiempo que podrán ustedes aprovechar para tomar un respiro o felicitar a nuestros artistas. Hasta luego...
Todos salieron del recinto dispuestos a felicitar a los chicos. Les dijeron lo bien que habían estado y lo orgullosos que estaban de ellos. ¡Ah! Y lo bien que les sentaban las pajaritas. Las chicas estaban guapísimas. También se lo hicieron saber.
Entre bromas, felicitaciones y juegos el tiempo fue pasando. Demasiado lento para algunos y demasiado rápido para otros.
Transcurrido éste, todos volvieron a sus asientos. Los artistas tenían que estar encima del escenario aguardando el veredicto. Volvió a disminuir la luz y volvió a abrirse el telón. Todos guardaron silencio... La presentadora invito al Sr. Alcalde a hacer de maestro de ceremonia, entregando los premios a los participantes. La locutora continuó:
-Tras el magnifico espectáculo que hemos tenido la delicia de ver y después de que el jurado haya deliberado... El fallo de éste, recogido ante notario, es:
-Tercer premio para... ¡El grupo de danza española de la escuela Mª Rosa¡
El alcalde hacía los honores mientras el público aplaudía.
-Segundo premio, para... ¡Grupo de danza Chispas y su creación libre del musical Cabaret!...
El patio de butacas estallo en un estruendo de aplausos. Aunque también se podía oír algún que otro silbido de desacuerdo... Salió a recibir el premio Carla. Los chicos se habían quedado algo desinflados por ese segundo puesto.
-El primer premio es, para... ¡El grupo de la escuela de ballet, Nureyev!
El Alcalde entrego el premio a una pequeña, miembro del grupo. En esta ocasión los aplausos se apagaron antes.
Parecía que todo estaba ya repartido pero la presentadora, parecía que se disponía a seguir...
-Por ultimo, y por expreso deseo del jurado... Mención especial y diploma honorífico, por su dificultad y coordinación, originalidad de vestuario y su ejemplo de integración al haber niños también entre sus filas.... (Al decir esto ya estaba claro)... ¡¡Grupo de danza Chispas!!...
Ahora si que el teatro se venia abajo en aplausos y vítores. Pero...
-Recoge el premio... Lélody Mínde... Que según la profesora es la creadora de la coreografía y la artífice de haber incorporado bailarines en ella.
A la niña le parecía que se le habían pegado los pies en el suelo. En realidad, deseaba que se abriera la trampilla y desaparecer por ella... Pero no podía moverse.
Rosa y Lorena, conscientes de lo difícil que resultaba aquello para su tímida amiga, la agarraron cada una de un brazo y la obligaron a caminar hacia delante. Al llegar a la altura del Alcalde, éste se inclinó para entregarle el premio y darle dos besos, al tiempo que decía:
-Así que tu eres la artífice de todo esto...
-Todos sus compañeros dijeron que si, sabiendo que ella sería incapaz de hacerlo
-Que orgullosos deben estar tus papás- concluyó.
-NO.- Dijo con determinación una vocecita. Sus compañeros no podían creérselo ¡Era ella!...
-Si, si, mis padres si que están orgullosos de mi... Pero no he sido yo la artífice de todo esto. Quizá se me encendió una luz, pero si ellos no lo hubieran aceptado y se hubieran puesto a trabajar no habíamos llegado hasta aquí nunca. Y lo de los chicos... También ha sido porque todos hemos querido, yo sola no hubiera podido hacer nada...
Todos estaban en silencio. Los padres de la niña contenían la respiración. Sabían lo que le estaba costando hacer eso. Lélody prosiguió:
-Yo también quiero darles las gracias a todos por lo buenos compañeros que han sido y por lo que me ayudan siempre que pueden.- Los nervios y las emociones hicieron que el labio inferior le empezase a temblar segundos antes de estallar en llanto. Un llanto contenido, pero no de tristeza sino de felicidad por lo que había sido capaz de hacer.
Todo el teatro irrumpió en aplausos hacia la pequeña, a la que sus compañeros ya arropaban con abrazos y felicitaciones. Carla secándose las lágrimas les dijo a sus alumnos abrazando a la niña:
-Pobrecilla, la honestidad ha podido más que su timidez. Cuanto nos has enseñado hoy mi valiente.
Ya en la calle los muchachos se lamentaban por el segundo puesto. Las chicas les rebatían:
-Dejad ya la mentalidad futbolera. Lo que hemos conseguido hoy es mucho mejor que el primer puesto.
-Si- dijo Jana que se había acercado a felicitarles- Hemos descubierto que Lélody tiene voz y carácter.
-Además el año que viene conseguiremos el primero. Ya lo veréis- Aseguro Rosa.
-Pero con otro nombre por favor. Espero que ya nadie recuerde el de este año...- Deseó Lorena dando otra vez muestras de su buen humor.
Riendo todavía todos se despidieron de todos felicitándose de nuevo.




-¡Que día mas laaargo! Y que cansada estoy
-Descansa cielo te lo has merecido. No te haces una idea de lo que nos has hecho sentir a tu madre y a mi hoy viéndote, pero, sobre todo escuchándote
- Nos has demostrado que tenemos razón cuando te llamamos. Lélody la valiente.
La niña se quedó dormida antes de poder acabar de oír las palabras de su made. Los dos permanecieron un rato abrazados mirando orgullosos a su hija, antes de darle sendos besos y salir de la habitación...
Mañana empezaría otro día. Y seguramente otras historias...






fenicia dijo
Lindisimo cuento Lidia!!
Besotes guapa y me alegro que te lo hayas pasado tan chachi en los madriles,que ya lo leí aunque no tuve tiempo de comentar,pero ahora lo haré,claro.
kisses
28 Septiembre 2010 | 04:33 PM