Ruidos extraños....
Sí, bueno, es cierto. Sabía de sobras que el tejado de zinc de su chabola magnificaba cualquier cosa que ocurriera en el exterior; pero aquel extraño repiqueteo cadencioso, le tenía subyugado. Lo estaba poniendo de los nervios.
Arrebujado en las ropas de la cama, apenas si asomaba la nariz; escudriñando con mirada temerosa cada rincón de la silenciosa estancia.
No veía nada...
La oscuridad reinante se lo impedía, pero; es que tampoco había nada que ver... El extraño sonido continuaba su cadencia. Ahora estaba encima de él...
Marco, no se atrevía ni a respirar, para no delatar su presencia. Hasta temía alzar la voz para llamar a los padres que descansaban en la estancia contigua, de la que solo le separaba una cortina... ¿Y si se rompía el techo y, lo que quiera que fuese, le caía encima?...
Ahora; esa cosa se estaba acercando a la zona de la puerta de entrada... ¡¡Dios, aquella puerta, no resistiría ni una patada suya, con que menos, el ataque de un monstruo!!
Oyó un ruido, un sonido sordo; como cuando un saco pequeño pero pesado cae en un suelo de tierra. Las manos se le crisparon en el embozo. Sus ojos se agrandaron, y todo él empezó a temblar cuando notó que las bisagras de latón emitieron leves chirridos, delatando la intención de entrar de... De... De lo que quiera que fuese...
La luz de la luna se filtró por el palmo de abertura que, aquello, consiguió abrir. Mejor, ahora la estancia estaba algo más iluminada... Pero nada, desde su jergón, no veía a nadie. Seguía escudriñando la oscuridad cuando de pronto...
Algo ligero y ágil le saltó encima...
-¡¡Rufo!!¡¡Desgraciado!!¡¡Qué susto me has dado!!... ¡¡Casi me da un ataque!!...
Exhalando todo el miedo en un suspiro alargó la mano, y mientras acariciaba la cabezota de su gato, recordó que él y sus colegas habían empleado buena parte de la ociosa tarde en conseguir ponerle al pobre minino unas medias cáscaras de nuez como calzado... Ja ja ja... ¿Y lo divertidos que estaban todos cuando vieron lo, molonas, que le quedaban?... Olvidándolo por completo el resto de la tarde...
Con algo de remordimiento, mientras se las quitaba se dijo a sí mismo: -¡Te está bien empleado! ¡Por imbecil! ¡Y por dedicarte a mortificar a pobres animales como diversión!...

(Reeditado a petición de mi lectora favorita
)







Navegante dijo
el gatito se vengó, sin quererlo. bien por él.
pero quien de niño no ha pensado que bajo la cama estaban todos los infiernos?
real como la vida misma...
un beso bruja...
2 Octubre 2010 | 09:26 AM