No podía ser de otra manera... Hoy mi pensamiento está en Chile...
Asisto en directo al rescate de los mineros chilenos. No es premeditado, en ningún momento me lo había propuesto. Quehaceres cotidianos me han llevado a tener la tele puesta a estas horas, casi sin prestarle atención, pero todos los preparativos previos al rescate han conseguido captar mi atención.
Mientras veo el proceder de los técnicos encargados de la misión, mi pensamiento divaga. Y divaga como tantas otras veces por la condición humana, capaz de los más ruines actos y a la vez, de los mayores logros.
Pienso en el sentir de esas treinta y tres personas, más de dos meses atrapadas en las entrañas de la tierra. Treinta y tres familias con sus historias anónimas a los que la adversidad ha unido y ha sacado del anonimato.
Más de dos meses condenados a entenderse, a darse apoyo, a limar asperezas, a olvidar sus diferencias... Lazos más allá de la amistad y el compañerismo. De esos que se recuerdan y se respetan de por vida.
Pienso también en los operarios que tienen en sus manos y sobre sus hombros la responsabilidad de que todo funcione y poder así rescatar a sus compañeros. Posiblemente algunos sean amigos, y probablemente a algunos ni los conozcan, pero ahí están noche y día, dando la talla; trabajando sin descanso para culminar con éxito la operación, que dicho sea de paso, hasta el momento no tiene un solo fallo.
También, cómo no, pienso en todos los figurantes que se han reunido a su alrededor; políticos, artistas, periodistas; arribistas oportunos de una historia de alcance mediático inimaginable, para sacarle el mayor rendimiento posible al evento y arrimar el ascua a su sardina... ¿Cómo no? Condición humana también esta... pero hoy no quiero reparar en eso... en eso ya pensaré luego, cuando todos estén a salvo.
Ahora solo me centro en lo que está ocurriendo. Las imágenes me han acaparado por completo, hasta el punto que empatizo con ellos y contengo la respiración en el momento que está a punto de emerger la capsula con el primer minero rescatado en su interior... Son poco más de las cuatro de la madrugada; hora española.
Maravilloso, realmente maravilloso. Confieso que me emociono y se me escapa alguna lágrima. Es tremendamente emotivo; tanto que incluso echo de menos tener a alguien cerca para poder abrazarlo y compartir lo que estoy viviendo.
Hoy, es uno de esos días especiales en los que siento que en un punto del planeta está ocurriendo algo que nos acerca como nunca al ser humano... a lo que para mí significa ser, humano.










kilifa dijo
Yo tambien estoy con el televisor encendido, siguiendo con atencion.
besos linda
13 Octubre 2010 | 10:34 AM