De nuevo la prostitución a la palestra... para, de nuevo, ser lo mismo de siempre... O sea, nada nuevo...
Si, volvemos sobre el tema, pero otra vez nos quedamos en la superficie.
Con la apertura del macro prostíbulo de la Jonquera, el que dicen el oficio más antiguo del mundo vuelve a estar sobre el tapete, y de nuevo volvemos a discutir sobre si la punta del iceberg es plato de gusto para la población que lo acoge o no, olvidando todo lo que queda oculto debajo.
Unos lo censuran, otros se limitan a usar sus servicios en el más estricto anonimato y luego mirar para otro lado, eso cuando no, a la luz del día, son las voces más altisonantes demandando la prohibición de la profesión, los locales y cualquier otra cosa que tenga que ver con la palabra prostitución... Algunos levantan su voz liberal aprobándolo y pidiendo la legalización, pero ya está, no pasa de ahí. Tampoco estos hacen nada por evitar el uso y abuso de que son objeto estas personas.
Los gerentes del nuevo macro prostíbulo, al igual que los de otros ya consolidados, (Lo mismo que los de algunos ya desaparecidos o en espera de juicio que confirme su reapertura, o definitiva clausura...) se limitan a sacar pecho, como si de una ONG se tratara, y decir que ahí todo es legal, higiénico y mucho más seguro (haciendo referencia a la integridad física de sus chicas) que fuera de sus paredes. Pero sobre todo recalcan que, en su establecimiento, nadie estará a la fuerza ni por debajo de la edad legal para trabajar...
Ok, perfecto, pero... ¿Quién garantiza que eso es, y va a ser, siempre así? Quiero decir. ¿Quién velará porque ninguna de las chicas que trabaje dentro de sus paredes lo haga bajo coacción alguna? ¿Hay alguien designado especialmente por las autoridades competentes, destinado a velar porque eso se respete y sea así?... y la pregunta del millón... en caso de que exista esa élite especial del "guardián de meretrices"... ¿Están hechos de una pasta especial que los hace incorruptibles?... ¿Quién vigila al vigilante?...
En ocasiones; los extorsionadores directos de estas mujeres no son los prostíbulos en sí, que a menudo actúan como meros hoteles por horas, si no que muchas veces los que las presionan las esperan fuera ejerciendo sobre ellas las más diversas formas de chantaje y/o violencia... ¿Alguien nos puede garantizar que las chicas que están en el burdel no trabajan bajo estas condiciones? Si lo saben, no hacen nada y lo aceptan... ¿No es también otra forma de trabajar bajo su techo en contra de su voluntad?
En mi opinión, tan culpable es quien las extorsiona, como quien lo sabe y no hace nada por ayudarlas.
Vuelvo a decir que es este un tema recurrente sobre el que, cíclicamente, se pone el punto de mira, pero la mayor parte de veces sólo para ejercer más presión aun sobre el más débil, sancionando su actividad con multas absurdas que lo único que consiguen es que, además de tener que rendir cuentas a su chulo oficial, deban correr con los gastos para pagar esas penalizaciones impuestas... ¿Alguien me puede decir de dónde sacarán el dinero para hacerlo?... ¿Para pagar esas multas se dedicarán a otra cosa, o se verán obligadas a atender a más clientes por día?
En definitiva... ¿Legalización de la prostitución?... SI, claro que sí. Dejemos ya de ser hipócritas de una vez por todas. Pero, eso sí, asegurémonos de que quienes la ejercen lo hacen de verdad por voluntad propia y con todas las garantías de seguridad e higiene necesarias. Que sea verdad que nadie obliga a nada... Aquí, los únicos que de verdad van por propia voluntad son los clientes.










fenicia dijo
Si,me quedo con lo último que dices,que quienes ejerzan la prostitución lo hagan por su propia voluntad y no obligada.
Muy buen post Lidia,del principio al final.
kisses
20 Octubre 2010 | 05:33 PM