Fuiste tú, el que me eligió a mí...
No creo que olvide nunca el día que nos conocimos; yo pretendía elegir, pero fuiste tú quien me escogió. No sé por qué; tus motivos tendrías, pero desde el momento que entré en aquella tienda; una bola de pelo de color crema se enganchó a mis talones... y enganchado a ellos has permanecido hasta ayer... A mi corazón, lo vas a estar durante, mucho, mucho tiempo más...
Veinte años pasaron y tu cariño hacia mí, no varió ni un ápice... Incluso, cuando he tenido que tomar la decisión más difícil y dolorosa de mi vida, tus ojos; esos ojos que tantas veces han sabido comunicarse conmigo, han vuelto a hacerlo. Tu última mirada también fue para mí. La mía, clavada en ti en una mezcla de dolor y remordimiento. La tuya, de alivio y cariño; como queriéndome tranquilizar y convencerme de que estaba haciendo lo mejor para ti... por fin ibas a descansar. Si, has sabido sosegar mi pesar, pero... hay decisiones que no deberían tenerse que tomar nunca. No, nunca.
Camino por la casa con cuidado. Es la costumbre de saber que en cualquier momento voy a llevarte enredado entre mis pies... pero no, hoy nadie va a interrumpir mi paso... Diossss... voy a necesitar mucho tiempo para borrar esa costumbre. ¡¡Cómo voy a echarte de menos!!
Aún recuerdo el día que recibiste a quién podía ser tu mayor competencia. Un ser diminuto que podría restarte espacio en mi corazón... pronto comprendiste que en él, había sitio suficiente para ti, y para ella. Sólo tuve que hacer una breve presentación... ponerla a tu altura, dejar que la olieras, hasta te permití lamerle un pie... y se produjo el milagro; la aceptaste como otro miembro de la manada... asumiste bien que ella era el miembro más importante, por eso la has cuidado desde entonces como la mejor de las niñeras, echándola en falta en sus primeros días de colegio, paseando una y otra vez como un alma en pena hasta su habitación. Daba gusto ver los saltos de alegría que dabas cuando por fin volvía de la escuela... Nos hacía gracia tu expresión de extrañeza cuando, en las colonias del cole, pasaba alguna noche fuera. Nos mirabas como diciendo... ¿Pero no os habéis dado cuenta?... ¡Nuestra niña no está!... Lo que te costaba conciliar el sueño esas noches.
Te has sabido hacer querer como nadie. Era imposible resistirse a tus caritas de sorpresa, de curiosidad, de aburrimiento, de extrañeza... De nuevo tus ojos, esas dos ascuas tan expresivas lo han sabido transmitir todo. Absolutamente todo, como ayer... No me quedó duda alguna, agradecías mi decisión y yo, agradecí como nunca tu mirada. Era como si a la vez, quisieras darme serenidad para pasar el amargo trago y cariño por todos los años compartidos. Así, acurrucado en mi regazo, como tantas otras veces; fue como te dormiste. De esa forma tranquila y serena entraste en el sueño sin retorno... pero... de donde estoy segura que no saldrás nunca, es de nuestras vidas, de nuestros corazones. En ellos, te has instalado por derecho propio y ahí te vas a quedar...
Hasta siempre amigo mío. Hasta la vista, mi querido y fiel compañero...















gritosdesesperados dijo
Ay bruji...no sé que decir...sé que le adorabais todos.
Veinte años son muchos años, y aunque duele su pérdida, tal y como dices seguro era la decisión correcta.
Te dejo miles de abrazos. Sé que no es mucho para una gran pena, pero es lo único que puedo darte desde aqui.
12 Febrero 2011 | 07:40 PM