No eres mi tipo pero… (Relato erótico)
Te espero unos minutos antes de la hora acordada, allí donde quedamos para vernos. Miro para todas partes, asegurándome de que nadie me haya seguido a esta, nuestra cita clandestina. Apenas treinta minutos para hablar, dijo tu voz al teléfono.
En uno de esos tantos giros de cabeza por fin te veo. Me saludas con un suave beso en los labios. Así, como la cosa más natural, y luego te sientas a mi lado sonriendo.
Te miro y comienzo a detallarte mentalmente... realmente no sé qué te vi, no me atraes físicamente, no eres mi tipo y sin embargo... Ummmm... cuanto me excitas...
Y es que deliro cuando me tocas. Apenas puedo creer las sensaciones que me produce el simple hecho de un roce tuyo.
Te miro y no eres nadie, no eres nada para mí, pero... Uuuffff... todo eso cambia cuando me tocas, cuando una de tus manos se posa sobre las mías. Cuando uno sólo de tus dedos se desliza por la curva de mis hombros... Entonces es cuando se produce el ¡boom! El milagro de la química triunfando sobre la física... La piel erizada y las cumbres de mis senos te lo revelan al instante, bajo el liviano tejido de la blusa.
Me invitas a tomar algo, no hay mucho tiempo, solo quedamos para hablar esta vez, dijiste... será sólo un rato.
Me recorres con la mirada desde el otro lado de la mesa, enigmático, con la luz del deseo prendida en tus pupilas... Ummmm... No me gusta tu boca pero quiero que me beses. Y lo haces, y... Siento un latigazo recorrer todo el cuerpo, mi sangre se calienta como si tu saliva quemara. Mi ropa interior se moja, mi sexo se inflama, se humedece, te desea, clama por ti, por sentirte en su interior, por atraparte y succionarte hasta exprimir tu elixir dentro de mí... pero no, no hay tiempo. Tampoco es el lugar... ¡¡diossss!!
Me separo de ti porque temo irme flotando en ese beso, o desaparecer por propia combustión.
Me tomas de la mano. Tiras de mí y me llevas a un lugar apartado, ligeramente en penumbra, donde sin decirnos nada nos abrazamos como dos locos, como queriendo fundirnos el uno en el otro, como queriendo consumar nuestra unión, sin unión.
Ummmm... Ahhh... Una de tus manos se desliza por el interior de la falda hacia mi sexo, hacia la gruta de los deseos, como tú la llamas... -Ummmm, delicioso-... Un quejido ronco se escapa de tu garganta al sentirme recién depilada, hirviente, mojada, tan expresamente entregada y preparada para ti... Una fruta prohibida apetitosa que ahora no puedes probar, sólo tocar... Ohhhh... Tus dedos me invaden, me atormentan, me poseen allí mismo, nadie nos mira... o si... No lo sé... ¡Que importa!... sólo soy consciente de tus labios en los míos, de tus manos en mi cuerpo, de míiii.... Aaahhhh... Muy, muy consciente de mí... Mi cuerpo se tensa, mi sexo se contrae. Me aferro con fuerza a ti; para luego relajarme, colgada de tu cuello, clavando inconsciente mis uñas en tu espalda... Ummm cómo te deseo... Y eso que no eres mi tipo...
Lo siento cariño, se esfumó nuestro tiempo furtivo... se agotó este espacio robado... Se acabó.
Por hoy...
LiCeMar

*Reedición a petición de alguien muy especial...








TERESA santomil gonzalez dijo
Caramba !!!! y eso que no te gustaba... ¿ anda que si te llega
a gustar... ? hay que ver, lo que son las cosas.
Un beso Bruja jejejej
18 Febrero 2011 | 09:02 AM