Una experiencia desagradable...
Ayer viví una experiencia un tanto curiosa; decir que fue muy desagradable sería exagerar, pero lo cierto es que resultó bastante incómoda para mí. Sobre todo porque al principio ignoraba a qué era debido y después, porque no pude evitar sentirme mal por la otra persona.
Nos reunimos un grupo de familiares, con los que hacía mucho que no coincidía. Al principio, lo normal; reparto de besos, saludos, abrazos. Los consabidos comentarios de, cuanto tiempo sin verte, como has cambiado, está más guapa, por ti no pasa el tiempo... etc.etc... Ya se sabe, comentarios cargados de cortesía, más que de buenas intenciones, a los que no hay que hacer demasiado caso. Todo dentro de lo normal. Todo excepto la expresión en la cara de una prima a la que hacía mucho, mucho tiempo que no veía. Yo a ella, la he encontrado algo desmejorada, nada espectacular, pero teniendo en cuenta que tiene unos 25 años menos que yo, me ha sido inevitable reparar en su aspecto cansado y su piel algo apagada. Ella, me miraba a mí de arriba abajo con gesto contrariado. Una expresión involuntaria, como cuando un sentimiento es superior a tu capacidad para disimular... Es como si, le desagradara profundamente el sólo hecho de mirarme...
Confieso estoy mal acostumbrada. Por lo general suelo caer bastante bien a todo el mundo... no es algo infalible, claro, pero lo cierto es que la gente suele dirigirse a mí de forma agradable, por eso me chocaba esa especie de hostilidad encubierta. Más aún, cuando ni siquiera había cruzado palabra alguna con ella... Intenté no darle más importancia, pero he de reconocer que me costaba abstraerme. Soy en extremo sensitiva, y algo me decía que aquella no era la reacción normal hacia un pariente que te desagrada.
Las veces que se dirigió a mí, durante toda la tarde en las diversas conversaciones que se entablaban, siempre fue correcta y amable. Nada que objetar al respecto. Pero esa expresión de desagrado en ella no acababa de irse.
Con el paso de las horas, ella y su familia se fueron. Lo hicieron antes que el resto, y claro, ha ocurrido lo de costumbre; unos se van, y el resto aprovechan para... hablar de los ausentes... diossss... cómo detesto eso... Pero bueno, no hay mal que por bien no venga, gracias a los chismes del resto, he podido averiguar sin necesidad de preguntar, solo teniendo las antenas conectadas, por donde iban los tiros y la causa de esa hostilidad involuntaria... Resulta que mi prima lleva tres años luchando contra la anorexia. A duras penas consigue sobreponerse, que vuelve a recaer al poco tiempo...
Acabáramos; ahora lo entendía todo. Yo representaba, sin darme cuenta, su peor pesadilla. Esa amenaza que le amarga la vida. Un peligro imaginario que la hace temblar solo con pensar que la sombra del sobrepeso planee sobre ella. (Nada más lejos de la realidad, como podéis imaginar) Una lucha contra la balanza, como la del caballero de la triste figura, contra los molinos creyendo que eran gigantes... Una contienda angustiosa e inexistente que únicamente está en la mente de ambos...
Por lo que contaban, este tema lleva varios años amargándole la vida. Por más que está en tratamiento, no sabe cómo salir de ese laberinto y... claro... allí estaba yo, la antítesis de su tormento; pasando una tarde agradable, así, sin esconderme. Siendo capaz de divertirme, sonreír y pasarlo bien, aún a pesar de todos mis quilos.
Una vez he sabido todo esto, comprendo que ella me mirase con la misma expresión que debo poner yo cuando veo una araña... (Animalito que, por si no lo sabéis, no soporto...) Y hasta me he sentido mal por no haber captado este problema en ella antes. Quizá hubiese actuado de otra forma... o no... quién sabe... Cuesta empatizar con alguien que se encuentra bajo esas circunstancias.
Ahora, en casa y ya fríamente, no puedo evitar pensar en las malas pasadas que nos puede jugar a veces la mente. Y qué poco sabemos actuar ante situaciones así.











TERESA santomil gonzalez dijo
Hay Bruja, que escrito mas sentido, andando yo en lucha
conmigo misma por cuatro kilos demas... despues de leer
esto, ya me reconcilie con ellos... pienso que estan mas o
menos bien repartidos, de todas maneras mañana me toca
espinacas puafff ya podia ser una pierna de cordero al horno
bien doradita... en fin...
UN BESO GUAPAAAAAA
7 Marzo 2011 | 10:04 PM