¿Juguetes rotos?... ¡¿Qué, juguetes rotos ni qué ocho cuartos?!
Nos hemos puesto como meta absoluta, ser famoso, porque ello nos permitirá ganar dinero fácilmente, bajo la ley del mínimo esfuerzo, para poder despilfarrarlo con la misma facilidad que ha llegado a nuestras manos.
Los dichosos cinco minutos de gloria a los que, según Andy Warhol, todo el mundo tenemos derecho... (¿Por qué hacemos más caso a esta afirmación, que a la de "el saber no ocupa lugar"?)
¿Y cómo conseguirlo? Sencillo, basta convertir los platós de Tv. en lo que antiguamente fueron las plazas públicas. Lo mismo puede ser el ajusticiamiento de algún pobre infeliz, que las declamaciones de algún trovador con poco talento, que las excentricidades o patochadas del tonto del pueblo, que al final acaba demostrando que los tontos somos los demás, pues le lanzamos monedas por repetir, y repetir, otra vez, las mismas gracias sin gracia.
Dudo que en otros tiempos la gente se aglutinara de la misma forma si el que exponía sus teorías en la plaza mayor fuese un científico, un estudioso o un investigador. Personajes que, si tenían alguno cerca, solían tildar de locos... o aburridos... igual que ahora... Por lo menos ya no se queman a las brujas... ahora se cree en ellas y también las hacemos ricas y famosas (bueno, no a todas eeehhh... je je je)
Pero, qué ocurre. Pues que los que alcanzan la fama suelen ser personajes huecos, vacíos; sin más que contar que sus aventuras y desventuras personales (que por cierto, qué hace que nos interesen tanto) Esa fama se sustenta en humo y claro, cuando dejan de hacer "gracia", no saben cómo volver a donde salieron. Ni como volver a vivir con la poco gratificante, y mal pagada, mediocridad.
Juguetes rotos... ¿Es que de verdad no sabían que su mundo de artificio se acabaría? ¿Por qué no han sido previsores?... por lo menos así podríamos pensar que había algo dentro de esas cabezas... pero no. Encima estaban convencidos que podrían vivir per secula seculorum, de ese no tener oficio ni beneficio.
Sería diferente si su fama estuviese basada en su buen trabajo en alguna especialidad. Si destacasen por ser los mejores en algo concreto. Entonces, como todos, tendrían momentos de gloria, y otros de creatividad, que quizá les volvería a llevar al estrellato. Pero nada de eso les adorna; simplemente son conocidos por ser simples. Y, claro está, carentes del pudor necesario para no divulgar más de lo necesario su simplicidad.
Lo peor es que, los que ahora están en formación, creen que esa es la manera de ir por la vida y ser una persona de provecho... participar en un reality, vender tus miserias en público y... a vivir que son dos días. Lo malo es que esto que parece una frase hecha, en este caso es totalmente real y... Luego se lamentan, nos lamentamos, de haber creado juguetes rotos, que son explotados por todos... ¿Acaso alguien les ha empujado para meterse en semejante espiral?...
Espero, deseo, que esta fiebre también acabe cruzando nuestra sociedad sin dejar demasiados damnificados a su paso, porque como este sea el futuro que nos espera, estamos apañaos...








Navegante dijo
cuentame algo que no sepa. o cuentame algo que yo no haya dicho.
la mediocridad de los famosillos de tv, rádio y demás tan solo depende de la aún mayor mediocridad de los telemirones.
en el mundo del espectaculo y sobre todo en televisión nada se deja al azar. Todo está meticulosamente preparado de antemano. Se podrá llamar muchas cosas a esos planificadores, pero no idiotas. Dan al público lo que el público pide.
Si el público es mediocre, darán programas y personajes mediocres. Si el publico (las audiencias) rechazan esos personajes, buscarán otros más interesantes.
No hace mucho discutíamos tú y yo, para variar, sobre la calidad de ciertos artistillas, defendías tú que de todo tiene que haber. Lo malo es que en este mundo, como en todo el universo, prima el beneficio, y por lo general, el mediocre, sabedor de que ofrece poco, cobra menos que el que tiene calidad. El resultado es que es el mediocre, el que se lleva el programa, ya que la gente, en su infinita búsqueda de vidas más miserables aun que la suyas, se queda viendo un determinado canal, pongan lo que pongan. corrijo, buscarán siempre este tipo de programas que no lse hacen pensar. pensar duele. y ademas requiere un cerebro.
Además la gente interesante, curiosamente, no interesa.
Los buenos programas son caros. Y si la audiencia es la misma o más para cualquier farandulera, que para un buen programa, los directivos darán el micrófono a cualquier farandulera que se llene de silicona y ponga a parir al vecino de turno.
Lamento decirte que estás viendo el futuro. Acostúmbrate
18 Marzo 2011 | 10:07 AM