Canción Sefardí... Legado cultural que aun hoy se cultiva.
Los que me conocéis, ya sabéis de mi pasión por la música. Esa pasión hace que no me detenga ante un sólo género, tipo o época. Mi curiosidad innata me lleva a fisgonear en otras épocas, otras culturas, otros estilos. Pienso que esto, al contrario de lo que se pueda pensar, no hace más que enriquecer y ampliar horizontes... pero en esto, como en todo, para gustos los colores.
De vez en cuando me gusta sumergirme en las expresiones musico-culturales de otras épocas; ya lo hice en la música medieval con el Cancionero de Úpsala y hoy le toca el turno a los vestigios dejados por la comunidad judia en nuestro pais. Hoy me detengo en la música sefardita: caldo de cultivo y cuna de la que parten otros muchos géneros que hoy cultivamos por tradición.
Como es sabido, la presencia de los judíos en el territorio español se remonta al primer siglo de nuestra era. Convivieron, con distinta suerte, con la población hispanorromana, visigoda, árabe y cristiana. En esta convivencia se alternaron momentos de esplendor (el siglo de oro en el siglo X) donde florecieron las ciencias, la filosofía y las letras, con épocas de persecuciones.
La cultura sefardí se gesta por tanto en los siglos de convivencia con las otras colectividades que habitaron territorio español y en el devenir cotidiano de sus aljamas y posteriormente se desarrolla y manifiesta con esplendor durante los 5 siglos de exilio.
Un aspecto fundamental que influyó sobremanera en el carácter de la cultura sefardí fue el continuo aislamiento en el que vivieron respecto a sus convecinos de otras confesiones, bien cristianos o musulmanes. Este aislamiento no fue sólo físico sino social, cultural y lingüístico. Y no sólo se manifestó en la España medieval sino que en muchos casos se trasladó a los lugares de asentamiento en la posterior diáspora.
Este aspecto dio forma por ejemplo a la lengua en las formas diferentes y especiales de hablar como sentido de autodefensa y para comunicarse entre ellos sin ser entendidos por los no judíos. Y por supuesto en la tradición musical que ellos adoptaron y readaptaron a sus gustos y a su modo de vida.
Esta característica del aislamiento favoreció la composición social de la aljama que posteriormente trasladarían a las congregaciones del exilio. Figuras sociales, como el Jajam o lider espiritual, la Yhesivá, el sojet, los diversos sistemas de protección a enfermos o viudas, etc. que nacieron en sus aljamas españolas, se mantuvieron posteriormente en sus congregaciones del exilio.
Ciñéndonos ya al aspecto musical, nos referiremos a él como tradición o géneros poéticomusicales. El compendio de ambas expresiones nos da una clara idea del carácter del repertorio sefardí. El dualismo presente en lo sefardí: judío y español, se mantiene presente a su vez en el repertorio musical y literario. Como referente judío tenemos los textos litúrgicos y rabínicos así como coplas alusivas. Como aportación española aquellos de tradición oral como el cancionero o el romancero. A la hora de hablar del repertorio musical sefardí, podemos establecer tres géneros poéticomusicales: Las coplas, el romancero y el cancionero.
Cada uno de ellos se caracteriza por los textos, por su estructura, por su forma de ejecución y por su ocasionalidad. Están por tanto asociados al ciclo vital y al ciclo festivo anual. El repertorio gira en torno a aquellos acontecimientos de relevancia que marcan los diferentes cambios de vida y su adaptación a la comunidad.
El cancionero, es el género que más se adapta al ciclo de la vida; es decir, a aquellos acontecimientos, como el nacimiento, la circuncisión , la boda, etc que jalonan y marcan con diferentes ritos los cambios de vida tanto a nivel individual o como miembros de la colectividad.
De los tres géneros citados anteriormente, es el que más se ajusta a la denominación de tradicional y oral. En cuanto a sus orígenes, al igual que los anteriores géneros, los sefardíes llevaron a la diáspora la tradición hispana. Pero también recibieron la influencia de los pueblos con los que convivían.
Los instrumentos más utilizados, aun en las formaciones actuales que se dedican a este género son:
En el apartado de cuerda: vihuela de mano, laúd renacentista y viola de gamba
Vihuela de mano
Viola de gamba
Laud renacentista
En la parte de percusión son habituales: pandero, darbuka, riq, davul, atabal, crótalos...
Pandero
Darbuka
Riq
Davul
Atabal
Crótalos
Y... bueno... habría mucho más que contar sobre el arte y la cultura sefardita, pero creo que por hoy ya está bien... ¿No?.
Feliz y primaveral semana a todos... Besitossss









TERESA santomil gonzalez dijo
Si, ya lo conocia y lo escucho y veo muchisimas veces...
Tiene unas canciones preciosas... esta ultima me chifla jejeje
Un besote guapa
21 Marzo 2011 | 03:37 PM