Qué contenta estooooyyyyy….

Hoy, navegando por ahí... (Llamadme desocupada, si) he encontrado algo que me ha hecho feliz. Nooo... no es un billete de lotería premiado. Ni un billete de 500 € (Por cierto, que ahora tendremos que cambiar el chistecito entre este billete y Bin Laden) Ni la vergüenza, tampoco (Que todo el mundo dice conocerla, pero nadie sabe cómo es) No, no, no. No es nada de eso.
Lo que he encontrado, es una web donde figuran los tebeos de la añorada "Editorial Bruguera", Esos de cuando aún los llamábamos tebeos y no comics. En ella, como era de esperar, tienen su apartado los personajes por todos conocidos y queridos (Porque sí, también les cogíamos cariño, aunque sólo fuese por los buenos ratos que nos hacían pasar... Yo, por lo menos, estaba deseando que pasase la semana, para volver a encontrarme con ellos de nuevo) Pero además, la web, hace un recorrido por las historietas, los autores y las distintas revistas de la editorial.
Uno de mis autores favoritos, F. Ibáñez aparte claro está, era Armando Matías Guiu y sus diálogos para besugos... Me fascinaba su habilidad para jugar con las palabras y dar la vuelta a situaciones de lo más absurdas... Se convirtieron en un juego entre mi hermano y yo... je je je, nuestras conversaciones podían ser de lo más surrealistas, para regocijo y diversión de mis padres.
Aquí os dejo el enlace a la página y, a continuación, uno de esos "Diálogos para besugos". Espero que disfrutéis de ambos, por lo menos, tanto como lo he hecho yo... Aunque sólo sea para hacer más ameno el lunes.
"Diálogos para besugos"
Mortadelo (segunda época) 219. Editorial Bruguera, marzo 1985
- Buenos días.
- Buenas tardes.
- ¿Cómo están ustedes?
- ¿Ustedes... refiriéndose a mí?
- A usted.
- Pues somos unos ustedes muy solitarios.
- ¿Están ustedes solos?
- Ustedes no sé como estarán, yo, que soy usted, estoy más solo que un chorizo de Cantimpalo.
- Un momento, está usted equivocado.
- ¿Están acompañados los chorizos de Cantimpalo?
- No lo sé. Usted ha dicho textualmente: "Yo, que soy usted". Y sin ánimo de interferir en su ego, que yo sepa usted es usted, pero jamás será yo.
- ¡Cómo que yo jamás seré yo!
- Yo, refiriéndome a usted, será yo, siempre que usted sea yo; pero yo, refiriéndome a usted, que soy mí, jamás será yo.
- O sea que yo debo de ser mí si no soy usted a pesar de ser yo. Pues yo no entiendo esto de usted ni de mí.
- Uno es uno siempre.
- Ahora llegan los unos. O sea que aquí estamos yo, que soy yo, usted, mí, usted que soy yo desde usted, yo que es usted desde usted, mí que debe ser un vecino musical y ahora para acabar de resolver los problemas llegan los unos. ¡El completo, vamos!
- No llegan los unos.
- Pues sí no son los unos serán los otros.
- Ni los unos ni los otros.
- O sea que llegan unos pero no llega nadie. ¡Que llegada más solitaria! ¿Les estaba usted esperando?
- Yo no espero a nadie.
- ¿También vendrá Nadie? ¡Jo! No vamos a caber tanta gente.
- Nadie no llega.
- Menos mal. Uno menos.
- Oiga, ¿sabe que usted es un complicado?
- ¿Yo? ¿Complicado yo? ¡Me llama complicado a mí, él que es siete u ocho personas a la vez!
- ¿Dice usted él refiriéndose a mí?
- ¡Ya vuelven los Mis! He dicho él refiriéndome a usted.
- De modo que yo para usted soy él.
- Perdone. Usted, para mí es usted y a veces usted es él.
- ¿Qué es él?
- Usted.
- ¿Y mí? ¿Dónde me deja usted a mí?
- Mí... Mi puedo ser yo desde mí. Usted no puede ser mí, desde yo.
- ¿Desde que yo?
- Desde yo-yo.
- Oiga, deje los juegos ahora que estamos en una conversación muy seria. ¿A qué yo se refiere al decir yo-yo?
- Yo, soy yo. Usted es usted, pero como usted desde su yo es yo, y yo soy usted, para distinguirme de su yo me llamo yo-yo.
- ¿Usted se llama Yoyo? ¡Que divertido! Jamás conocí a nadie que se llamara Yoyo.
- ¡Dios! ¡Ya me ha bautizado de nuevo! Escuche, ¿usted sabe quién soy yo?
- Yoyo, ¿Yoyo Pérez, tal vez?
- Yo me llamo Agapito Martínez.
- Yo, no.
- ¿Usted no se llama Agapito Martínez?
- No, que va. Yo me llamo Fulgencio Pérez.
- ¿Usted no será pariente de Fulgencio Pérez?
- Mas que parientes, somos la misma persona.
- ¡Fulgencio, a mis brazos!
- ¿Me conoce?
- ¡Claro que le conozco! ¡Llevamos una hora hablando de de usted, de mí, de yo y de los unos! Cuente, cuente, ¿qué hace de mí?
- ¿Mí? ¿Mi a secas o Mi-mi?
- ¡Ha venido también Mimi! Ya estamos todos.
- Pues si están todos, me voy. Buenos días.
- Buenas tardes.
*Por cierto, recomiendo la breve biografía que este autor hace de sí mismo... no tiene desperdicio.
Aaandaaa, vaaaa, confesarlooo... ¿A que vosotr@s también os habéis puesto content@s? Si, ya sé yo que no soy la única niña/o de por aquí ![]()








TERESA santomil gonzalez dijo
Guauuu !!! esto es genial... yo tambien estoy contenta,
ire a la caza de Carpanta jajajajjj BESOS tu nunca pierdes
el tiempo.
9 Mayo 2011 | 03:40 PM