Guardar el pasado en cofre dorado y dar una oportunidad al presente.
¿No os ha pasado nunca?
Todos en algún momento hemos vivido una etapa en la que nos hemos sentido dichosos, o hemos morado en algún lugar donde hemos sido felices, o hemos conocido a alguna persona; con la que nos hemos sentido bien, que nos ha hecho sentir especiales...
Pero la vida da vueltas, las cosas cambian de rumbo o nosotros de parecer y todo eso ya no está. Entonces nuestra mente, nuestros sentimientos se obstinan en volver una y otra vez a esa etapa. Estoy segura que asoma una sonrisa cada vez que lo hacemos pero...
Pero debemos ser capaces de pasar página, de quedarnos con todo lo bueno de esa experiencia y darnos la oportunidad de volver a ilusionarnos con las cosas del presente. De nuestro presente.
Si fuimos felices cuando de jóvenes íbamos en grupo de fiesta, no significa que si lo hiciéramos ahora fuésemos igual de felices. Lo más probable es que nuestros gustos y/o nuestras ganas hayan cambiado. Cada vez que volvamos a ellos, aquellos, seguirán siendo recuerdos igual de maravillosos, más nuestras preferencias actuales ya serán otras. Ni mejores, ni peores... Simplemente otras.
Si fuimos dichosos viviendo en algún lugar a la orilla del mar, pero las circunstancias nos obligan a trasladarnos a las montañas... aceptemos que no podremos ver el mar, ni podremos pescar sardinas. Pero podremos conocer las virtudes del senderismo e intentar pescar truchas... Ya lo sé, no es lo mismo, pero se merece una oportunidad. Aprendamos a ser capaces de apreciar la diferencia... recordar constantemente el mar, es no permitirnos disfrutar de todo lo positivo del nuevo presente.
No añoremos las flores de primavera en invierno, abramos la mente y veamos las virtudes de lo que tenemos, cuando lo tenemos. Sí. Los helados son deliciosos en verano, pero difíciles de encontrar en invierno. Qué pasa ¿Acaso son menos deliciosos, la compota de membrillo, o las castañas asadas? ¿O los valoraremos mejor cuando llegue julio?... En fin, no sé si consigo explicar lo que realmente quiero explicar.
Alguien dijo que, vivir, significa adaptarse al momento. Y sobrevivir, adaptarse al medio... Je, je, je... creo que fui yo... Pues... ¿Por qué no somos supervivientes y nos adaptamos a los tiempos? Pienso que, hemos de ser algo más benévolos con nosotros mismos y darnos una oportunidad.
¡¿Por qué una?! He dicho benévolos, debemos darnos todas las oportunidades que hagan falta. Estuvieron bien aquellos tiempos felices. Mejor aun si los guardamos como patrimonio entrañable de nuestra memoria. Pero que estén bien o mejor los presentes, sólo depende de nosotros, de dar esa oportunidad que nos merecemos... No serán igual de felices. O sí. Pero pueden ser diferentemente felices... Vaale, o felices con moderación... para los que creen que la felicidad absoluta no existe.. Algo es algo ¿No?










CORSARIO dijo
"No te lamentes porque teminó, alégrate porque sucedió".
Besos muy piratas
9 Julio 2011 | 12:13 AM