Qué bueno es lo bueno.... ¿Qué es?... ¿Para qué sirve?...
Es algo maravilloso, que no sabemos valorar, hasta que por alguna razón no funciona como es debido. O como creemos que es debido. Y más maravilloso aun, su forma de crecer, de funcionar, de autoabastecerse.
Es algo que, no mimamos ni cuidamos lo suficiente. Algo que maltratamos y hacemos pasar hambre. Un ser vivo que, cuando lo alimentamos bien, es capaz de hacer las cosas más prodigiosas. Pero no por nosotros, si no, con nosotros.
Cuando lo educamos; nos hace sentirnos vivos, ser creadores, sabios. Nos convierte en seres imaginativos, únicos e ilimitados... Él, nos lleva a realizar las mayores proezas y, sí, por desgracia, también a cometer las más crueles atrocidades.
No es muy grande, pesa poco... su peso y volumen oscila en unos gramos de unos a otros, dependiendo además de si su dueño es hombre o mujer, pero eso no le merma habilidades ni capacidad.
Es algo, frágil, blando, pequeño por fuera, pero inmensamente grande por dentro. De él depende toda nuestra resistencia.
Por lo general, nunca descansa. Por eso, sorprende tanto cuando sus propietarios, le dejan holgazanear sin exigirle funcionar a pleno rendimiento. Máxime, cuando sabemos que su vida funcional puede ser limitada.
La actividad le mantiene en óptimas condiciones. Utilizarlo crea adicción y lo mantiene engrasado... Las máquinas que se engrasan con regularidad y se cuidan bien suelen durar más.
Aunque a veces parezca mentira, desde lo más remoto de los tiempos todos poseemos uno, que como un insaciable niño curioso, nos llena de preguntas que nos retan a buscar las respuestas... o así debería ser... Investigar, curiosear, estudiar, aprender. Querer saber más. La curiosidad es la fuerza motriz indispensable que lo mantiene vivo y lo impulsa; haciéndonos ir hacia adelante.
Pero, no todos funcionan igual. Por increíble que parezca, una gran mayoría de nosotros, no sólo no sabemos para qué sirve, si no, que lo maltratamos aturdiéndolo con entretenimientos fatuos que no precisen de su necesaria puesta a punto. Ralentizamos, paralizamos su actividad. Lo que no se utiliza, se atrofia. Tiende a vaguear.
Unas veces, lo intoxicamos con substancias artificiales nocivas para su salud. Otras, las más, lo aturdimos con creencias y supercherías castrantes que lo amedrentan y encorsetan su sano desarrollo; su evolución. Sólo los más inquietos, o valientes, se atreven a romper cadenas.
En ocasiones, viendo lo que hacemos con él, dudo que nos merezcamos un regalo tan sofisticado y maravilloso. Pero lo poseemos y como lo poseemos, estamos obligados a cuidarlo...
¿Eh? ¿Qué?... ¿Qué de qué hablo?
Mirad el vídeo y lo sabréis... je, je, je... los que no lo hayan descubierto ya, claro.
Pero no es mi intención cansaros ni aburriros...
Para los que posean uno inagotable y curioso, aquí dejo los enlaces al resto de la serie
2- http://youtu.be/bftSG7t-2FQ
3- http://youtu.be/95zF8PE3ZIo
4- http://youtu.be/ecWrFv9ltNA
5- http://youtu.be/p5SuAR0g1b8
Pasad, pasad... Poneos cómodos y serviros cuanto queráis... Que los disfruteis...
¿Alguien da más? ![]()








cónoceme si te atreves dijo
NO HAY DOS CEREBROS IGUAL,aiss dimelo a mí que me lo estoy estudiadno con pelos y señales.
que poco nos damos cuenta de lo que lo necesitasmo hasta que falla eso es... y cuando falla...
29 Julio 2011 | 08:41 PM