19 y 45... (Relato para adultos)
Bajo la engañosa celosía de la pamela; me entregaba al sopor púrpura, de aquel sugerente atardecer isleño, sumergida en el mundo íntimo de mis pensamientos... Las olas, cadenciosas lamían mis pies, despertando mis sentidos del letargo. Como manos furtivas, cuyos largos y atrevidos dedos avanzaban lentamente, volviendo agónico su tórrido empeño.
Con la ropa adherida, la rotunda respuesta en la orografía de mi piel, no guardaba ningún secreto para unos ojos. Los dueños de la risa grave, juguetona y sensual, que escuché cerca de mí... pero no vi... ¿O eso tampoco existe?...
Ahora, vuelve a llegar hasta mis oídos. Pero... Si me giro... ¿Y si se rompe el hechizo?... Ya, ni recuerdo cuando nació esto. Yo no quería… No sé como…Quizás siempre estuvo ahí.
Su estampa serena, madura; me turba y me reprendo por ello. Pero es superior a mí. Su cercanía me incita y la culpa me muerde el alma, mas no puedo evitarlo…Con pesadumbre vuelvo a morder mi labio… Porque quiero. Quiero, y no debo…
La razón, me dice que es fruto prohibido, que no está bien ver un hombre en él… Pero es la sinrazón la que domina, la que incendia mis sentidos. La que provoca esta sed cuando está cerca. Su aroma me llena y el deseo, traiciona mi propósito de cordura; entregándome a la locura de imaginar danzas exóticas trenzadas entre sus brazos.
Y él… Él, dice vehemente con sus labios que no puede ser, que me conoce desde siempre, que casi me vió nacer. Con voz grave asegura que soy, solo una niña… Pero sus ojos le delatan. Le acusan cuando furtivos, palmo a palmo, pliegue a pliegue, se deslizan por mi piel. No, no es una niña lo que miran, cuando me miran; ven a una mujer… Alzo la vista y busco en sus ojos lo que no se atreve a decir su boca…

Alzas los ojos. Sé que buscas en los míos lo que mi boca no debe decir… Miro la tuya y esa continua mueca de deseo contenido, amenaza con demoler mi voluntad… Como desearía ser yo, el que mordiera esos labios… Como hubiera querido ser yo esas olas que han ceñido tu vestido… El brillo de tu mirada me dice que esos dos enormes lagos verdes, están a punto de desbordarse. Tu semblante de animal herido, me grita que te rodee con mis brazos para reconfortarte, pero… Pero doy un paso atrás; y enojada te veo correr, hacia la vacía penumbra del bungalow familiar.
Una rabieta de de niña malcriada que no consigue su voluntad; mil veces me repito. Una niña que… ¿Pero qué digo?¿A quién pretendo engañar? ¡Dios! Ya, ni recuerdo cuanto hace que no veo en ella una niña, aunque por mi bien se lo haga creer. Si ella supiera… Si lo supiera estoy perdido. ¡Bastante tengo con doblegar mi voluntad!.
No, por lo que más quieras no te detengas, no te gires, sigue tu camino… Así, así... Sigue hasta tu cuarto, desaparece cuanto antes de mi vista. Porque si te alcanzo y te veo sufrir… No podré evitar abrazarte… Y si te abrazo… No podré evitar querer borrar con mis besos tu dolor. Y si te beso… Si te beso, yo…

Subes las escaleras; suspiro aliviado. Subo detrás de ti. Lo mejor para mí es desaparecer en la fortaleza de mi alcoba y tras una ducha, intentar leer algo, que arranque la imagen de tu cuerpo en la arena de dentro de mi mente.
Pero unos escalones por encima de mí, cambias de opinión y de rumbo, de improviso te das la vuelta y… Mi rostro, sin esperarlo, se hunde en el valle de tus senos. Aspiro desarmado el aroma a jazmín y canela de tu piel. La sorpresa se alía con el deseo y; te miro y tu, te sujetas a mis hombros para no caer… Pero, lo que estaba cayendo, eran mis reservas...
Resbalaban por la línea de su hombro a la vez que el tirante de su vestido… Mis manos, sujetan su cintura. Como cuando, de niña, la ayudaba a descender del caballo. Pero hoy soy incapaz de apartarlas de allí, igual que soy incapaz de apartarme de ella. Que delicia, descansar mi rostro en la piel cálidamente dorada que se me ofrece. Apenas si me queda un hálito de cordura, derrotado por su aroma. La estrecho con fuerza y mi pecho percibe la sensual respuesta turgente del suyo; solo mi camisa me protege. Ella también descubre que no soy inmune… Me mira. Con la mirada interroga, y contesta a la vez. Vuelve a morderse el labio…¡¡Al diablo!!... Los míos adquieren vida propia y trazan una línea que asciende por su delicado cuello…

Ummm.... ¿Pretende volverme loca?...Sus labios candentes besan mi cuello… ¡Ah!... Por favor, que no se detenga; Ahora no, o… O, yo… Mordisquea el lóbulo de mi oreja… ¡Ahora o nunca!... Giro la cabeza con toda intención y sus labios se apoderan de los míos. Leve y cuidadosamente al principio. Exigentes y ansiosos, después. Una mano cautiva mi seno, mientras la otra cosquillea con el pulgar el nacimiento de mi espalda, provocando ríos de lava que recorren mis venas y desembocan entre mis muslos Sus últimas reservas ya han caído. Se arremolinan a mis pies junto a sus prejuicios y mi vestido… ¿Se aparta?… ¡No¡ ¡Por favor no te detengas ahora! No me castigues así… No… No, no se detiene. Solo quería mirarme… Me funde con sus ojos y sus manos.... Ummmmm... Me quema a fuego lento…
¡Dios! Qué estoy haciendo… Debería apartarme del todo y salir corriendo…Pero, pero no puedo resistirme más. Sus ojos anhelantes me invitan. Su boca dulcemente cálida me embriaga. En su piel suave se deleitan mis dedos activando su deseo, acrecentando el mío. Goloso, mordisqueo el fruto de sus pechos, arrancando los sonidos más deliciosos de su garganta que aceleran mis resuellos…

No hay vuelta atrás; ya no hay vuelta atrás. Ya no quiero que la haya. Ya no la puede haber…
Mis manos crean un vestido de caricias, adornado con mis besos. Mis dedos exigen respuesta, y la busco entre sus muslos…Ummm; y la encuentro… Provocando una marea. La acompaño hasta el suelo, donde entregada me ofrenda su cuerpo… Poco a poco, ya sin remedio entro en ella. Me doy, y la poseo. Iniciamos una danza frenética de caricias, de besos, de suspiros y jadeos, tanto tiempo reprimida.

Se unen nuestros alientos, nuestros besos, nuestra humedad. Y allí mismo, en la alfombra, siendo uno nos despierta el alba… Tras la tormenta la calma, tras la guerra la paz, tras nuestra locura, no hay cordura… Esto, no ha hecho más que empezar…








conversador dijo
Te felicito efusivamente...excelente relato....debe ser cierto que nadie como una mujer para escribir relatos eróticos exentos de vulgaridad...
Este tuyo además, esta dotado de una gran belleza literaria.
7 Septiembre 2011 | 11:21 AM