Alma de poeta
¡Calla poeta!...
No molestes con tus sueños de loco.
¿Es que no ves
que tus palabras no interesan?
¿Por qué te empeñas en mostrarnos
las dichas y penurias de la vida?
Tu;
las tamizas con tu particular crisol,
para gritárselas al mundo, pero...
¿A quién le importa?
A quién puede importarle
que tu alma se desangre;
herida por los sentimientos.
Desgarrada,
atormentada por los acontecimientos.
O que tu espíritu estalle de júbilo
por el nacimiento de una flor;
que tímida nos anuncia,
la llegada de una nueva primavera.
Por cosas que a otros se escapan;
la sensibilidad de tu espíritu,
nuestra atención reclama.
Tu verbo hábil,
trenzará palabras
en encajes de bolillos y filigranas,
modelándolas como arcilla
que los dedos de tu pluma,
mudan en diosa hermosa,
emergida de las aguas.
¡Calla, poeta!...
No lo entenderán
y por no entenderlo
te mortificarán con sus chanzas.
Dirán que no tocas la realidad.
Pero lo que no saben,
es que la realidad te toca a ti.
A ti, más que a nadie...









conversador dijo
Que no calle el poeta, Licemar,
aunque hable restringido en su papel:
que continue describiendo la belleza,
los sentimientos y las fantasías
que anidan en este mundo, en su arrugada piel.
Que sigan los sueños e ilusiones
en sus letras dejándose ver;
que soplen un poco sobre nuestras almas,
dándonos un respiro en la lucha diaria
y aliviando nuestro monótono quehacer.
Porque si el amor, las lágrimas y el cielo
dejan de ser reflejados por el cantor,
nadie apreciará nada de su encanto;
nos quedará una vida sin sentido y amarga,
exenta de esas gotas de pasión
16 Septiembre 2011 | 10:31 AM