Otra vez estas aquí…
De nuevo apareces; convirtiendo en un dilema cualquier opción que el destino pone frente a mí. Revolviendo mis entrañas. Embotando mis sentidos. Haciendo de toda alternativa desazón y congoja. Una vez más, consigues que la elección de un camino sea la más difícil de las gestas. Tomando conciencia de mi condición de simple mortal... ¿Esta o aquella?... ¡Qué sé yo!
Cuando creo que ya está. Que todo es sencillo; claro y diáfano como el sol que brilla tras la lluvia de verano, llegas tú y lo estropeas sembrando en mi pensamiento tu sombra. La incertidumbre. Me haces ver que nada es tan fácil como yo creía. Dándome de bruces con la realidad desnuda. Y mi seguridad se tambalea. Y la decisión entre, este o aquél, blanco o negro, arriba o abajo; es más cuesta arriba de lo que a simple vista pueda parecer... ¿Quién sabe? Quizá no...
Cuando creo haberte vencido, me traicionas al menor intento, haciéndome saber que aun estás ahí. Nunca tengo la seguridad total de haber escogido acertadamente. Si alguna vez me siento satisfecha, creyendo haber hecho lo mejor. De nuevo aparece tu letanía susurrante martilleando mi sien... No, no basta, no es suficiente. Podías haberlo hecho mejor... O puede que no...
Eres diabólicamente cruel. Devanas mis sesos hasta la obsesión. Una vez y otra me digo... ¿Si, no?... ¿Me quiere? ¿No me quiere?... ¿Izquierda, o derecha?... ¿Blanco, negro, gris?... ¿Norte o sur?... Y cuando creo tenerlo claro, de nuevo asaltas mi mente y vuelta a luchar contra el vértigo. Vuelta a empezar con la espiral.
Día a día vives conmigo. Te has instalado. Cómodamente habitas dentro de mí.
Te aletargas, hibernas agazapada, me haces creer que te extirpé y ya no existes. Pero a la menor oportunidad, vuelves a oprimir mi pecho, entrecortando mi respiración. Te mezclas en mis sueños convirtiéndolos en pesadillas que me abocan al insomnio. Ya desvelada, te encuentro en mi interior, mirando con los ojos de una niña asustada, las decisiones tomadas con la que parecía seguridad de mujer. Sopesando pros y contras... Pros y contras, que por tu culpa sopesaría igual, fuere cual fuese la decisión final.
Tú, duda, eres la única causante de mi desasosiego, de esta desazón. Tú, reina de la zozobra, cruel carcoma, que minas despiadada el centro de mi ser... o no ser.
Abandona de una vez mi mente. Abandónala, te lo ordeno... Si no, nunca más te escucharé... ¿O sí?..











kilifa dijo
Me temo que es cabezona como ella sola...no sé vá así como así. Es un ingrediente que hurga en nuestras vidas con mucho arraigo.
Estamos aquí, para compartir y vivir en medio de amigos, familiares y parejas, entonces se hace necesario que aprendamos a despejar dudas, y sobre todo a creer en nosotros mísmos.
Si tienes una duda hacia los demás, pregunta, que tú sabes muy bien.
Y si es sobre tí, oseasé una duda interna, es un poco más grave. Pero no imposible. Busca esa confianza perdida.
(y que fácil es dar consejos, cuando no son para nosotros...ains)
Te quiero bruji, sin ninguna duda
20 Septiembre 2011 | 09:11 AM