No estés tan seguro....
-¡Soy un perfecto imbécil!
-Te equivocas, querido. Tú, no eres perfecto en nada. En eso tampoco.
-Confiaba en ti. Creía en ti... por eso nunca dudé. Nunca creí necesario tener que vigilarte de cerca.
-Te equivocas de nuevo- dijo sonriendo irónicamente- no fue en mí en quién confiaste, si no en tu criterio. Yo ya no tenía nada que pudiera gustarte. ¿Qué podía gustarle de mí a los demás? No dudaste, porque estabas convencido de que no tendría la más mínima posibilidad con otros hombres. ¿Qué iban a encontrar en alguien que tú mismo te habías encargado de anular y poner contra el suelo? No, es verdad, no me vigilaste, sencillamente porque pensaste que no había nada que vigilar... ¿Quién iba a fijarse en mí?... Tú, hacía mucho que no. ¿Por qué lo iban a hacer los demás? ¿Qué de bueno podrían encontrar en alguien que no es capaz de valorarse?
-Está claro que te subestimé...
-No. Fui yo quien se subestimó. Por eso permití que tú lo hicieras. Afortunadamente eso ha cambiado. Yo, he cambiado. Todo ha cambiado... Todo, menos tú.-espetó mirándole fríamente a los ojos, para luego añadir- No pasa nada, yo sí te puedo cambiar... Cambiar por alguien que sea capaz de darse cuenta de que existo.
-¿Otro?... ¿Ya... hay... otro...?
-¿Qué se fije en mí?... Aunque no lo creas hay cientos. ¿Qué ocupe tu lugar? No.
Aunque eso es fácil, también hay cientos. Pero no quiero que nadie ocupe tu lugar; lo que quiero es alguien que sea capaz de ocupar tus vacíos. Capaz, de vez en cuando, de ponerse en mí lugar. Ocupar un sitio vacío, es fácil. Lo complicado es ponerse en un espacio tan lleno como el mío. Pero he aprendido. Además de alguna que otra arruguita, también eso me han traído los años. No necesito nadie al lado, que viva a años luz de mí. No quiero llenar un espacio en la cama, en el baño o en el salón. Lo que deseo es llenar los silencios con palabras que son escuchadas y mi vida con quien tenga mucho que contar.
-¡¿Cómo pudiste?! ¿Es que nunca te paraste a pensar un poco en mí?
-Ummm... te equivocas cielo. No te haces una idea, de lo mucho que pensé en ti. Pero aciertas en algo. No me paré- sus ojos centellearon de rabia-Al contrario; me moví con más ganas. Ni te imaginas cuanto disfruté derrochando todo el placer que tú rechazas. Recibiendo el que desde hace años me niegas a mí... Lo siento amor, pero hoy, he vuelto a existir. A sentirme viva. Hoy de nuevo me han hecho sentir mujer... ¿Recuerdas lo que es eso?... Yo, lo había olvidado.
-Claro. Claro que lo recuerdo. Eres una mujer... Mi, mujer.
-Ese es el problema. Si sólo ves en mí una propiedad, es que tú también lo has olvidado... No sé cuándo, pero en algún lugar del camino perdí a mi compañero... ¿Dónde fue?... No lo sé... Quizá es que yo también estoy equivocada y nunca hubo un compañero.
-Entonces... ¿Yo ya no existo para ti?
-Por supuesto que existes, como siempre. Lo que ha cambiado es que, ahora, en mi mundo... también existo yo.











una-sonrisa dijo
Bien por ti, por ella, por quien sea que decide dejar ser "la pareja de" para pasar a ser uno mismo (hágase extensible a algunos hombres).
Hace poco comentaron un post mio escrito hace tiempo, donde yo decía que la pareja no debe llenar vacios que nosotros mismos somos incapaces de llenar, sino que nos debe aportar todo aquello que no sabemos, ampliar lo que ya tenemos, estar a nuestro lado sin anularnos, y es que la base debe ser nuestra.
Nadie nos debería conocer ni nos va a querer mas que nosotros mismos.
Pero la rutina y la seguridad de que no vamos a empezar de nuevo, nos ciegan. Tanto al que quiere cambiar la situación, como al que ya le va bien como está.
Todo depende de lo que uno acepte vivir. No hay limites, esos se los pone cada uno.
Y la verdad es que somos mas fuertes de lo que pensamos. La vida nunca te pone una prueba que no puedas superar.
Como tu dices: nada es imposible, todo puede suceder.
Un gran beso y una sonrisa sincera.
5 Octubre 2011 | 08:26 AM