Mi mejor refugio...
La noche es el momento perfecto. Es entonces cuando mi mente da rienda suelta a los duendes que tejen historias.
Sentada cómodamente en el sofá, ligeramente tapada por la pequeña manta, mis dedos vuelan por el teclado. Afuera, la lluvia cae incesantemente, es el clima perfecto para que las musas acudan a la cita.
En la casa en penumbra reina el silencio, roto únicamente por las notas siempre cargadas de sensualidad de Andy G. A mi lado, una copa de bourbon por toda compañía. No obstante, algo me inquita. La lluvia arrecia y su sonido ya no es relajante. La luz se ausenta momentáneamente, arrastrada por el estruendo de un trueno. Me sobresalta. Aunque conozco perfectamente los motivos por los que se producen, siempre me inquietan. Quizá sean los vestigios que aún quedan en mí, de aquella niña impresionable que fuy.
Si en algún momento, pareciera que las musas acudían, ese trueno las ahuyentó definitivamente. Mis ganas de disfrutar de la velada y el bourbon se fueron con ellas.
Decido que lo mejor que puedo hacer es ir a dormir. Camino por el pasillo y un ligero temblor acompaña mis pasos. La temperatura ha bajado y solo el camisón cubre mi piel, me digo buscando una excusa. No quiero reconocer que la tormenta es realmente la causante.
Al llegar a la habitación, la luz de la luna ilumina tu rostro. Estás tan bello. Duermes tan plácidamente, que no puedo evitar envidiarte. Casi me molesta tanta placidez. Necesitaba tu abrazo.
Acto seguido me reprendo por mi egoísmo. Entro en el lecho y me acerco a tu espalda. La beso, beso tu cuello, tu oreja, tu hombro. Un breve gemido brota de tus labios, antes de decir entre sueños:
-¿Ya estás aquí cariño?...
-Si, hoy no estaba inspirada. Hay tormenta y ya sabes cómo me afecta.
-Ven aquí conmigo, mi niña- dices girándote y cobijándome entre tus brazos- y duerme tranquila. Mañana todo estará bien otra vez.
Hablas medio entre sueños, pero tus palabras y tus brazos rodeándome estrechamente me dan seguridad. No deseo estar en ningún otro lugar. Me acurruco entre tus brazos, sintiendo el calor de la piel de tu pecho en mi mejilla. Bajo mi mano, los latidos de tu corazón son la mejor canción de cuna que pudiera escuchar. Y así, entre tus brazos y al ritmo de tu corazón, vuelve a mí la paz, y me voy quedando dormida.
Ummmm... Buenas noches mi amor. Sé que aquí, nada malo me puede pasar.
Buenas noches tesoro...- es tu, casi ininteligible respuesta. Lo último que recuerdo antes de quedar profundamente dormida.








una-sonrisa dijo
Chica con alguien así esperándote en la cama, que narices haces escuchando la lluvia y tecleando el ordenador ... jaja.
Ya sabes el dicho: "a la taula i al llit, al primer crit" ... traducción: "a la mesa y a la cama, a la primera llamada". Es decir, que uno no debe entretenerse.
Un petó i un somriure
25 Octubre 2011 | 11:10 AM