(Disculpad que me repita, pero es un rescate, del submundo de mi blog atendiendo una petición muy especial... Si os gustó la primera vez... Quizá vuelva a ser de vuestro agrado)

*Sugiero escuchar la música durante su lectura...

 

Todo estaba dispuesto, para que comenzara la orgía evocadora de sensaciones. En la batería del CD, dispuestos uno tras otro, todos los temas que siempre les acompañaba. Luz cálida de velas. Hasta la tarde parecía querer contribuir a completar el decorado. Ella recién bañada, con aquel olor a canela y clavo que tanto le gustaba a él.

Como en un ritual, se puso el camisón de encaje y gasa en tono vainilla, que entrevelaba su estilizada silueta, destacando el leve tinte melado de su piel.

Todo, todo, como le gustaba. La banda sonora, cómplice de tardes furtivas, sonaba en aquel momento. Sumida en un mar de nostalgia necesitaba evocar instantes vividos, para sentirse viva.

Tomó un sorbo de bourbon, en la copa misma que reservaba siempre para él y se sentó sobre sus talones, en el lugar de costumbre; el sofá integrado al pie del ventanal, dejando que el mar de sus pupilas se perdiera en aquel otro mar traicionero, allá, en lontananza. En la dirección por donde le vio marchar a faenar, como cada mañana, pero que desde hacía dos meses, no se lo había devuelto.

Una brisa suave, parecía querer hacer bailar los visillos al son de The phantom of the opera. La punta de la delicada tela, rozó levemente la piel de su hombro. Justo, el lugar más sensible de su cuello, donde él solía depositar húmedos besos. Besos que eran promesas de pasiones. Antesala de todas las sensaciones, selladas con entregas. Un leve jadeo escapó de sus labios, haciéndole mas amarga y cruel la ausencia. Traidor, su cuerpo tomaba vida propia. Como un animal adiestrado que respondía a la voz de su amo. Confirmándole la vulnerabilidad de que todavía era presa. Dejándola abandonada a la amargura de sus sentimientos... Todo el mar se concentro entonces en sus ojos, resbalando sin control por sus mejillas.

Tomó otro trago, largo urgente, como si con eso consiguiera hacer pasar el nudo de su angustia. Y un trago más... Dejó la copa en la mesilla. Recostándose, cerró los ojos e imagino que sus manos eran aquellas que ya no estaban; recorriendo de nuevo, los senderos mil veces aprendidos de su piel.

No sabía si era el anhelo, la música, el borubon; pero sentía que estaba ocurriendo algo diferente. Los suspiros y el rubor de sus mejillas, venían a confirmar que estaba llegando a sentir, como de él, las caricias propias.

El calor, adhería revelador el liviano camisón a su piel... Ohh... Si pudiera verla ahora. Estaba entrando en esa fase lánguida que a su amor tanto le gustaba. Cuando la mirada se vela, cuando los labios buscan, cuando los leves gemidos dan prueba del buen hacer.

A fuera, la tarde era fresca, como corresponde a los primeros días del otoño. Pero dentro, muy adentro, un tórrido atardecer caribeño se estaba formando.

Sus propios dedos delineaban los sensuales labios, que entregados, besaban y lamían como si de los dedos añorados se tratara. Mientras, otros dedos; intentaban calmar el desasosiego desatado en la confluencia recóndita de sus muslos.... Ummm... ¡Dios! Cuanto le añoraba...

No sabía si, producto de su estado, o por efecto del brandy, pero con los ojos aun cerrados, sintió como su prenda estaba siendo lentamente desplazada a la altura de sus senos. Justo cuando algo, cálidamente húmedo, se apoderaba de una de las cumbres, abrió los ojos y... allí estaba.

Mirándola, como solo él sabía hacerlo. Convirtiendo en realidad, lo que empezó siendo una sugestiva fantasía. Sin duda, más invocadora que nunca. Su estado de entrega era tal que... Que solo pudo manifestar su felicidad dejando que siguiera acariciándola, abrazándolo con desespero, permitiendo que entrara en ella, iniciando una danza primitiva y cadenciosa, que se prolongó más allá del estallido de los deseos, mecidos en ese instante por las notas de Unchained melody...

Dichosa, plena, feliz; dejó que el sueño la atrapara en aquel lugar creado para ella; el hueco de su abrazo, con la nariz pegada a su cuello, aspirando el aroma que tanta paz le daba. En ningún otro lugar del mundo encajaba mejor...

El sol jugueteaba con sus pestañas cuando atinó a abrir levemente los ojos. Poco a poco, las imágenes de lo sucedido se fueron abriendo paso en su mente. Entonces se obligó a despertar del todo. Escudriño la estancia... Tan sola y vacía como siempre, desde hacía dos meses. No podía ser, pero hasta su nariz llegaba el aroma de su loción.

Todavía echada, se movió inquieta. Entonces tomó conciencia. Estaba a brazada a su chaqueta favorita. Aquella que se ponía tras la ducha para estar cómodo en casa...

No puede ser, pero si yo, esta noche yo... Los ojos cargados de dolor se clavaron en la copa vacía. Las burbujas de esperanza de la noche, fueron estallando una a una, a medida que tomaba conciencia de su realidad. Tan clara como la luz de esa mañana. -¿Qué esperabas estúpida?- Se reprochaba al borde del llanto- ¿De veras creías que por amor, tu poder de invocación, iba a ser infalible?... ¡Ya hace dos meses! Todos los marineros salieron ya a buscarlo y nadie lo encontró... ¿Qué te hace creer que tú desde aquí, ibas a tener más suerte?...

De pronto, una cierta agitación en el exterior la hace mirar por el ventanal. La gente se dirige hacia la bahía. Aunque ausente, es capaz de darse cuenta de que, lo que quiera que fuese, había despertado el interés de la gente...

Unos golpes nerviosos en la puerta la hacen volver al mundo. Abre la puerta y su amiga le estira del brazo para que la acompañe:

-¡Vamos, vamos espabila!... ¡Es él!

-¿Qué él?..

-¿Pues que él va a ser?... ¡Que pareces lela!.. ¡Él, él... Tu él!... Solo está algo deshidratado y un poco quemado por el sol. Pero está bien. Unos días de hospital y podrás llevártelo a casa. Es curioso- Continuó la amiga- Su barca, aun no se sabe porque, ha aparecido misteriosamente encallada en la orilla. Qué extraño, las corrientes de la zona no suelen hacerlo. Lo han buscado palmo a palmo en alta mar, donde solía faenar, sin ningún resultado. Y ahora...

Una sonrisa iba apareciendo en el rostro de la muchacha... Al final era cierto. Lo que me dijo aquella extraña mujer, cuando vio la tristeza en mis ojos, era cierto. Anoche; era la noche propicia para invocar al ser amado.... Eso es lo que hice...