Permitidme que presuma un poquito de hija…
A veces nos preguntamos... ¿Hasta qué punto les llega, alto y claro, el mensaje de lo que nos gustaría transmitir a nuestros hijos?... Y un día, sin esperártelo, descubres que sí. Que te escuchan, y que les llega lo suficientemente claro como para que tomen sus propias decisiones, pero en la dirección adecuada.
Veréis; aquella niñita que apenas tenía ocho añitos cuando empecé a navegar por estos mundos cocteleros, es hoy una adolescente de 15 preciosos años... y mejorando... (Je je je, perdón, Es que soy su madre) Claro, como todos a esa edad, tiene sus gustos, sus preferencias y sus ídolos. En el caso de ella, entre otros muchos que van desfilando, quien se lleva la palma en fidelidad, es el trio formado por los tres hermanos Jonas... Es decir, los "Jonas Brothers".
Hasta ahí, todo normal, como miles y miles de adolescentes. Pues bien, ayer estaba con dos amigas más en su habitación. Ya os podéis imaginar el cuadro: rato de deberes en el más estricto sentido del término, rato de alboroto y risas con locuras varias, rato de estudio... y... rato de merienda que quisieron compartir conmigo... me suelo llevar muy bien con todas y todos sus amigos, por eso hablan conmigo sin ningún problema (aunque no soy ingenua y me imagino que algunos secretillos tendrán... no por necesidad, pero es algo propio de la edad y lo tengo asumido. La verdad es que a mi hija, los secretos conmigo le duran poco. Si por ella fuese me lo contaría todo... de momento...)
En ese rato de conversación, me enteré que a una de ellas le gusta escribir y se está inventando una novela... o así lo llama la autora... en la que ellas mismas son las protagonistas. Cuando me contaron el argumento, vi que no era otra cosa que una especie de inventario onírico del cuento de hadas que les gustaría vivir... Eso me dio una idea de cuál es la visión de futuro que tienen ahora... Es decir, sueños y más sueños... pero con un trasfondo de filosofía de vida personal.
En esa "novela", siempre según la autora; ella, como por arte de mágia, es propietaria de una fastuosa mansión, en la que una mega fiesta sigue a otra megafiesta. Las demás, cada una vivía una apasionada historia romántica con alguno de sus ídolos... Mi hija también, claro... pero ahora viene lo bueno. Cuando Andrea (que así se llama la autora) le dijo a mi hija que se iba a vivir a casa de los Jonas... ella saltó toda seria y le dijo:
Melody: Aaahhh nooo... yo soy una fan de ellos... no un buitre carroñero. Me gustan pero nunca viviría en su casa simplemente porque me gustan. Los admiro... pero ya que podemos inventar lo que queramos en tu novela... ¿Por qué no haces que ellos me admiren también a mí?
Andrea: ¡Anda! ¿Y por qué te pueden admirar ellos a ti? Si ellos son los famosos.
Melody: Pues, por ejemplo, porque soy una científica que consigue avances sobre el tratamiento y la curación de la diabetes... (Como buena fan, sabe la vida y milagros de sus ídolos y por eso sabe que uno de los tres hermanos es diabético)
Como comprenderéis, yo me estaba inflando como un pez globo... ¡¡Esta es mi niña!!... ¡¡Sí señor!!... con las cosas claras. Pero la conversación no quedó ahí... y la capacidad de mi hija para sorprenderme, tampoco.
Andrea: Pues ya son ganas. Pero si ellos están forrados. Tienen dinero de sobras para que vivas como te dé la gana sin tener que currar en toda la vida.
Melody: Tú lo has dicho... son ellos los que tienen fama, dinero y una gran casa. Pero si dejamos de gustarnos ¿Dónde y de qué vivo yo?... ¿De vender mis historias privadas en la tele?... No, no, no... yo no quiero ser una rémora. Prefiero estudiar, trabajar y ser independiente. Si nos preparamos, podemos trabajar en lo que nos gusta y tener nuestra propia vida. ¿Qué más dará a lo que se dediquen nuestras parejas, si no les necesitamos para vivir? Además, me gusta admirarles, pero también quiero que se valore lo que yo hago.
Bufff.... Sus argumentos, cerraron la boca de sus amigas, que rápidamente dieron un giro a la novela... pero la mía se quedó abierta. Y si, para qué negarlo... sintiéndome totalmente orgullosa de ella y de su forma de pensar...
Vaya; parece que esta madre inexperta, blanda, tolerante y dialogante, no lo está haciendo mal después de todo.
Para ser sincera, lo mucho que dialogamos sumado a algunas cosas que ella misma ve, forman un caldo de cultivo que está haciendo de esta adolescente alguien muy especial, y con una visión de futuro no muy frecuente entre la mayoría, por lo que voy observando. Sobre todo en las niñas; que aún siguen queriendo vivir bajo la capa protectora... o no... del príncipe azul.
Ella tiene muy claro que eso, sólo son "cuentos". Sabe perfectamente lo que no quiere, y cómo llegar hasta lo que sí... ¡¡Bravo por mi chica!!
¿De verdad es sólo pasión de madre?... quizá eso me hace perder la perspectiva.












colometa dijo
No creo que hayas perdido la perspectiva y seguro que todos opinamos igual. Aquí no podemos aplicar el refrán “Dime de qué presumes y te diré de qué careces” porque puedes presumir e incluso babear (jejeje) y yo te diré que tienes una joyita en casa.
¿Sabes lo que me ha chocado? El pensamiento de tu hija a esta edad y en la generación que la toca vivir me parece el más coherente, el más lógico pero... me pregunto si sus amigas todavía creen que las mujeres hoy en día necesitamos de un tío que nos mantenga y sobre todo que crean que la fama y el dinero dan la felicidad...
Nos encomendaremos a todos los santos, incluidos los Santos Inocentes, para que tu hija no cambie y siga el camino que ha iniciado y que ningún “Brother” la desvíe. ;-)
Petons para la mamá y la mujercita.
10 Noviembre 2011 | 03:49 PM