Hablar es un don; dialogar, un placer...
Ya lo he dicho en otras ocasiones; poseemos el don más preciado del reino animal... la palabra.
Hablar, dialogar, conversar; debería ser algo que a estas alturas de la historia. De todas las historias. Tendríamos que ser capaces de hacer en todo momento y sobre toda cuestión. Sin acalorarnos, sin perder los estribos, sin perder el respeto por el otro. Pero sin temor a decir lo que realmente sentimos, y como lo sentimos. Sin hipocresías, pero sin aspavientos.
También lo he dicho muchas otras veces, me gusta conversar. Me gusta escuchar, aprender, conocer. Ampliar mis horizontes... Pero también que se me escuche. Que, por lo menos, intenten comprenderme. Que me concedan el beneficio de la duda, al menos. Por supuesto, soy humana y me equivoco. A veces lo consigo, y otras no.
En ocasiones, hasta puedo ofender a alguien sin pretenderlo... si es así, no me duelen prendas y pido disculpas si es preciso. Ese es otro ejercicio que sólo es patrimonio de los humanos, cuando somos humanos... pedir disculpas. Y algo mejor todavía, aceptarlas y... disculpar. También eso es algo que sólo nos está permitido a nosotros.
Como me gusta dialogar y no quiero dejar de hacerlo por alguna torpeza de mi parte... pido disculpas a quién, sin querer, haya podido incomodar o molestar con mi vehemencia. Me conocéis, y sabéis que nada más lejos de mi intención.
El odio, el rencor, el resentimiento, son otros de los rasgos que únicamente pertenecen a nuestro género... es la parte negativa del homo sapiens. La caja de Pandora que, cuando se abre lo arruina todo. Aunque siempre estamos a tiempo de demostrar que somos seres superiores, domándolos y poniéndoles freno.
No dejemos de conversar como amigos, como buenos amigos que somos... demostremos que realmente somos merecedores de este don.
Nosotros que podemos, hablemos... Hablemos, hablemos, hablemos... No perdamos nunca esa maravillosa facultad... ni tampoco la desperdiciemos intentando ofender. Eso no facilita el diálogo, al contrario. Lo veta, lo encorseta, le resta frescura.
Quiero seguir aprendiendo con vosotros, de todos vosotros... no me privéis de este pequeño gran placer. No nos escatimemos este pequeño gran tesoro.
No pongamos veto a los temas de conversación. No pongamos el corsé de la censura a nuestras palabras... sólo basta con pensar un poco y no molestar a quienes comparten el diálogo con nosotros. No seamos susceptibles, y aceptemos también, el parecer de los demás... pero de buenas. Siempre a las buenas.
Por favor... no nos retiremos de la palabra. Es una delicia dialogar con todos. No me escatiméis ese placer... ya soy adicta a él... Yo, prometo hablar con vosotros de lo que deseéis, siempre que lo deseéis... ¿Me haréis ese favor?











una-sonrisa dijo
Gracias. Acabas de expresar mi opinión.
Tambien me gusta dialogar, pienso que es la mejor manera de conocer al otro. Ya no solo como y que dice, sino con su tono, su postura, sus gestos,... todo lo que acompaña a la comunicación no verbal.
Suelo adentrarme en terrenos peligrosos, ya que no me quedo en lo social, y eso me ha traido problemas. Pero con diálogo (y tiempo) se han podido solventar la mayoría de veces.
Y, al igual que tú, nada mas lejos que el querer hacer daño con mis palabras, aunque también sé que a veces lo he hecho.
Un petó i un somriure.
30 Noviembre 2011 | 09:19 AM