Igualdades… aplicando el rasero, pero a la baja…
Un par de generaciones hacia atrás, era raro la mujer que no sabía coser; por lo menos las cosas básicas e imprescindibles del día a día. O cocinar, aunque solo fuese de forma sencilla pero aceptable para subsistir. O que no supiese desenvolverse bien con trucos o productos de limpieza varios. Lo justo para mantener la intendencia del hogar a raya; manchas rebeldes incluidas.
Lo mismo ocurría con los hombres de la casa. El que más y el que menos, era capaz de salir airoso con las chapucitas necesarias en averías de poca monta; un enchufe que no funciona, o que hace falta colocar. Reparación de algún azulejo estropeado, desatascar alguna tubería. En fin, resolver problemas domésticos que necesitan de "manitas" que los reparen... sin causar un estropicio mayor.
Nos molestó el encasillamiento por sexos... reconozco que, en eso, nosotras tiramos la primera piedra. En nuestras partidas de nacimiento, no venía implícito que tuviéramos que desempeñar labores propias de nuestro sexo, salvo el de parir.
Pero, lamentablemente, también somos las principales culpables de que la cosa no avance. Simplemente porque no transmitimos lo que sabemos, a partes iguales. Quiero decir, enseñar a saber hacer las cosas, tanto a hijos, como a hijas.
Ante la negativa de aprender, sobre todo por parte de los varones, (a menudo respaldados por el padre) argumentando que limpiar, coser y cocinar, era cosa de mujeres... y eso pondría en entredicho su hombría. Nosotras, en lugar de discutir lo que haga falta y ponernos en nuestro sitio, optamos por el camino que se nos antoja más fácil... no enseñar nada a ninguno de los dos. (Digo se nos antoja, porque, si nadie aprende, ya sabemos a quién le toca hacerlo ¿No?)
Je je... si pensábamos que eso nos igualaba... no podríamos estar más equivocados. Nos iguala, sí claro que sí... pero en ignorancia e ineptitud... nada más que en eso. Porque en absoluto enseñamos a pensar diferente a nuestra descendencia. Con lo cual, cuando ÉL (cualquiera de los él de la casa) necesite que le cosan un botón, se lo seguirá pidiendo a ELLA (la madre, la hermana, la pareja...) que tendrá que aprender a toda prisa a hacerlo, o solicitar la ayuda de alguien que sepa, previo pago de su importe. Y ELLAS, seguirán reclamando la asistencia de ELLOS, para cambiar una rueda, o solucionar cualquier avería, por simple que esta sea.
A lo que ellos darán la respuesta que SÍ tienen bien aprendida... "Niña, llama al técnico... ¿Te has pensado que he de saber hacerlo todo?... con trabajar y traer un sueldo a casa ya tengo bastante"...
Es una forma como otra cualquiera de encubrir... que no saben hacerlo... pero queda muy torero y varonil... (con mirada al tendido y lance de montera incluido si es preciso)
Así que los roles son exactamente los mismos, con la diferencia de que ahora, hasta para coser un botón o arreglar una cremallera, necesitaremos la asistencia de un profesional. Y no aprenderemos a freír ni un huevo, hasta que se convierte en asunto de primera necesidad...(es decir, peligro de muerte por inanición) salvo que podamos permitirnos comer diariamente en el restaurante.
Vaya; que hemos aplicado el rasero de una "supuesta igualdad"... pero a la baja y en detrimento de nuestra propia independencia. Independientemente (valga la redundancia) de cual sea nuestro sexo.
Entonces, o cambiamos de actitud a la hora de transmitir conocimientos, o cuando necesitemos uno de esos servicios ocurrirán dos cosas; uno, que no lo sabrá hacer nadie... Y dos, que aprenderá a hacerlo, la misma parte de la pareja que lo ha hecho siempre... O sea, pa darnos entre las orejas, como a los conejos... (uy... por qué he pensado en conejos yo ahora... no sé, chalauras mías... seguro
)












ruedademolino dijo
Mu güeno lo tuyo, Hermosura. Como artículo te ha quedado pa enmarcarlo pero, como hase un jartón de tiempo que no discutimos, pos ¡hala! te digo que va a ser casi casi que nó. (Solo "casi" ¿vale?)
Porque mirusté: Antoñito el Hermoso, y en la época más "machista" de este País, resulta que llegó con sus 20 añitos a estos lugares catalonios "enseñao de casa". U séase; que, (años después y por casualidad), me enteré que era "famoso" en mi barriada porque me veían tender la colada, especialmente las sábanas. Porque mi Chiqui era, éso, más bien chiquitiya. Me salvó mi metro ochenta y cinco y más de 90 kilos para que ningún macho me dijese ni media palabra en mi cara. Lo que hacía dentro de mi casa ya no te lo explico.
Y resulta que uno de mis grandes orgullos, mi hijo mayor, se fue a Barcelona a estudiar económicas compartiendo piso con cuatro amigas. Pues resulta, querida hermosura, que de los cinco, el único que sabía llevar una casa, desde planchar hasta cocinar etc. era mi hijo. Y quede muy claro que no me neteré de esto por él. Para él, como para mí, no es ningún mérito. Me enteré por una de las amigas que vivían con el.
En el círculo de parejas que conozco, prácticamente todos los tíos pasan la aspiradora y hasta cocinan a veces. (Otra cosa es que sea comestible lo que cocinan). En cambio, sí que te doy toda la razón en una cosa, cada día son más las niñas, y mujeres, que no saben coser un botón ni, mucho menos aún, cambiar una cremallera (Mi Chiqui, entre las muchísimas artes que dominaba, era la costura, o sea que durante tiempo se ganó un jornalillo cosiendo y haciendo trajes y vestidos). Por eso sé la gran cantidad de mujeres que no saben dar una puntá.
Ya ni hablamos de la cantidad que hay que reniegan del papel de Amas de Casa prefiriendo trabajar fuera y pagar una jornalera-
¡¡ Hala!! He dicho
11 Diciembre 2011 | 07:47 PM