Un regalo por Navidad... (Relato breve)
Yuuupiii... qué buenoooo....
Otra vez vamos a jugar a lo mismo. Ahora soy algo más grande, y no me hace tanta gracia. Pero si a ellos les divierte, no me importa pasar de nuevo por la experiencia. La recompensa bien valió el mareo.
Lo recuerdo como si fuese ahora mismo, de hecho, la situación se parece mucho. Ese ronroneo monótono que me adormila. No es culpa mía, no puedo evitarlo. Y menos si mi cesta no para de moverse. A veces se para bruscamente y me despierta, pero doy una vuelta sobre mí mismo, me enrosco y nuevamente quedo endormiscado. Es lo mejor que sé hacer para que, lo que está en mi estómago, siga ahí. Entretanto, las imágenes de aquel día van pasando por mi memoria perruna, proyectadas en mis párpados cerrados.
La cesta era algo más pequeña, yo también. Bastante más. Recuerdo que estaba todo oscuro. Había algo que me tapaba para que no me viera nadie. Me habían puesto súper guapo. Un gran lazo rojo en el cuello, destacaba sobre mi piel limpia y blanca. En realidad el lazo, no era tan grande, es que yo, era muy pequeño. El que me metió en aquella cesta, lo hizo con una sola mano.
Luego, el ronroneo del motor se paró, pero no el traqueteo. Noté que entraba en algún lugar cálido y, de pronto... todo quedó en silencio por unos instantes...
Cuando se hizo la luz... Ja, ja, ja... Cuando se hizo la luz, recuerdo que los tres pares de ojos que me miraban, y sus gritos, me hicieron retroceder asustado dentro de mi escondite. Ja, ja... qué bobo... Bueno, eso y que estaba algo deslumbrado.
Unas manos pequeñas y regordetas me cogieron para sacarme de allí, y ya... todo fueron caricias, juegos, alegrías. Las niñas, no tenían reparos en besarme, y el chaval, no paraba de jugar a todas horas conmigo.
Las otras dos personas más grandes que había en la casa, también eran cariñosas. Me daban de comer, me acariciaban. Me decían cosas divertidas. Entre todos, me educaron. Me enseñaron a esperar para hacer pis hasta estar en la calle... bueno, pis y lo demás. Era muy divertido hacerlo como ellos querían, porque luego me daban alguna golosina que me hacía relamer de gusto. Me encantaba.
Aprendí pronto. Al principio no me fue difícil, todos se peleaban por bajarme a la calle. Luego, con el paso de los meses, me costaba un poco más... es que debía aguantar demasiado, pues entonces todos se peleaban para que me bajara otro...
Aun así, yo les quiero, y me espero lo que haga falta, con tal de que no se enfaden conmigo.
Han pasado los meses, yo me he hecho más grande... no mucho más, pero lo suficiente como para no caber en cualquier sitio como antes.
Los críos, ya no juegan tanto conmigo, y los mayores cada vez me acarician menos. No les culpo, trabajan mucho, y cuando llegan a casa no tienen ganas de nada... mucho menos de ocuparse de mis... necesidades. No se lo tengo en cuenta, yo sé que les gusta que me siente a sus pies, y no dudo en hacerlo. Cuesta tan poco complacerles.
Estos días atrás, el ambiente estaba revuelto en casa; la temperatura ha subido... debe ser por eso. El calor también me altera a mí. Pero, no sé, noto que me miran diferente. Ya no tienen esa sonrisa que tanto me gusta y que invita a acercarme a ellos para brindarles mis monerías... Deben estar pasando una mala racha. Sí, eso será... Estoy seguro.
Uy... Sssshhhh... el ronroneo ha cesado... ¡Ya hemos llegado, donde quiera que debiéramos ir!... qué bien... creí que no iba a poder resistir más sin hacer... Bueno, creí que no llegaba.
Menos mal, me han dejado salir. Voy volando a hacer lo que he de hacer... pero... ¿Pero qué hacen?... ¿Por qué...?
¡¡Ehhh!!... ¡¡Eeeehhh!!... ¡Que os olvidáis de mí!... ¿Es que, yo no vuelvo con vosotros?...Pero... ¿Por qué me dejáis aquí?... Este juego ya no me gusta. No es como el otro. Quiero que se termine...
En este sitio hace frío y está muy sólo... No conozco nada... ¡¡Eeehh!!... ¡¡Eeehh!!... Volved por miiii... No volveré a hacerme pis en el pasillo... os lo prometo...
Oh... Está bien... ya lo he comprendido. No vais a volver por mí... ¿Verdad?...










kilifa dijo
Muy apropiado en éstas fechas...que se regalan animalitos como si fuesen juegos de mesa. Los utilizas unas semanas, y acabas por dejarlo por aburrimiento.
Espero que la gente se conciencie más cada vez, ojala y por ley ningún perro, gato o especie que sea, no se pudiese regalar sin antes insertarles un chip, o algo así. Y que los que se dedican a hacer esas trastadas, sean castigados.
Yo tengo a Frida, recogida de la calle porque alguien la dejó. Reconozco que ladra mucho, es un poco contraproducente tenerla cerca de otras hembras, pues es algo celosa, y además come como una lima...pero nunca se me ocurriria dejarla en una carreterra...
Hay sitios dónde te la recogen, y otras cosas que no pienso decir ahora, porque no vienen al caso...
besos
15 Diciembre 2011 | 07:30 AM