Pues oye; ni Fraga fue un santo, ni Garzón es un demonio… Ambos tienen luces filgurantes y sombras incómodas en sus currículums…
Estos días, asisto perpleja a la ascensión a los altares de la memoria, del Sr. Fraga, y el descenso a los infiernos del escarnio, del todavía juez Baltasar Garzón, y la verdad es que no salgo de mi asombro.
Tengo memoria suficiente como para decir que, ni el uno fue tan inocente como pretenden hacernos creer ahora, ni el otro tan culpable como parecen cantar las "pruebas" aportadas en su contra.
Lo que al Sr. Iribarne se le elogia como saber adaptarse a los tiempos, en otros hubiese sido tildado como oportunismo, chaqueterismo o ponerse al sol que más calienta para no bajarse del tren. Y lo que al juez Grazón se le censura como prevaricación e ilegalidad, en otros se hubiese catalogado de forma positiva como una medida precisa para esclarecer y tener constancia de unos hechos... pero, seamos sinceros y llamémosle al pan, pan, y al vino, vino. Lo que realmente no se les perdona es; al uno, ser icono vivo (hasta hace unos días) de esa "Memoria histórica" que el otro pretende remover ... algo que pone muy nerviosos a algunos sectores de la sociedad.
Unos pensamos que, las cosas desagradables y que hace tanto que ocurrieron, mejor no meneallas... Otros creemos, que las heridas mal cerradas son difíciles de curar. Dos posturas, dos opiniones. Tan razonables la una como la otra para la mayoría, pero claro; no todos somos familiares directos ni parte afectada. Así, es más fácil opinar... ¿Recordamos la indignación general en el caso "Marta del Castillo"? No sólo nos indignamos por tratarse de un repugnante asesinato llevado acabo de la forma más abyecta (y que, por el momento, ha acabado en una sentencia ridícula) si no también, por no haber sido capaces de arrancar a esos delincuentes el lugar donde han ocultado el cadáver para que esos pobres padres puedan dar por finalizada ya a esa pesadilla... Pues esto, salvando las distancias, es algo parecido pero con un montón de años de antigüedad.
Ambos personajes tienen actitudes que van en detrimento de su perfil personal... De la misma manera que, supongo, también poseerán cualidades que les rediman.

En Garzón; el afán de protagonismo. Ese coqueteo descarado con la política cuyo final tuvo más de estrepitoso que de digno. Pero no se le pueden negar sus aciertos en otros aspectos, como por ejemplo el episodio contra los capos de la droga. Así que, ni héroe ni villano. Simplemente, un juez que abarcó mucho más de lo que pudo apretar. Lo cual, no siempre es censurable.... Ni loable.

En Fraga; no se puede negar un cierto talante aperturista; retrógrado para unos y excesivamente liberal para otros. Además de su visión de futuro convirtiéndonos en destino atractivo para el turismo. Como tampoco podemos obviar esos arrebatos de soberbia y malgenio, que le dejaban en evidencia más veces de las que a él mismo le hubiese gustado. Por no mencionar las meteduras de pata machistas, que quedaban difuminadas achacándolas a la edad y la mentalidad propia de la misma. Por eso, tildarlo de gran señor, me parece la consecuencia de esa tendencia generalizada de hablar bien de alguien que nos acaba de dejar para pasar a mejor vida... o eso dicen.
Por todo esto, me reitero en el título de este post; ni santos, ni demonios... NINGUNO DE LOS DOS....












Teresa Santomil dijo
pos, ties tu rason... perooooooooo les separa unas cuantas
de cosillas.. primero los años... segundo la inteligencia...
tercero la integridad... cuarto, llego mucho mas lejos que el
en todo... y quinto, no termino juzgado por su mala praxis, con x o s
Joer, contestar a esto me fue mas facil que el hablar de las bolsas
de todo tipo y color..
Te sigo adorando mi churri guapa..
20 Enero 2012 | 12:23 PM