Es lógico y loable que, cuando escribimos un comentario en cualquier medio que permite expresar opiniones; ya sean blogs, prensa online, webs o foros de opinión diversa; lo hagamos queriendo preservar y mostrar, al máximo posible, nuestro carácter. Al fin y al cabo es nuestra esencia, lo que nos hace lo que somos y como somos. Nuestros amigos nos conocen y lo aceptan, así que, los lugares donde opinamos deberían hacer lo mismo... O lo toman o lo dejan.

Pero existe una diferencia sustancial; nuestros amigos nos conocen. Saben si somos sarcásticos, irónicos, irascibles o amigos de la broma. Pero cuidado... ¿Y los que no nos conocen, o los que nos conocen a medias?... estos sólo pueden guiarse por lo que ven, oyen, o leen.

No es lo mismo, conversar cara a cara con el interlocutor; donde nos asisten recursos tan efectivos como los gestuales, los faciales. O emisores de mensajes tan expresivos como la mirada, la sonrisa, un guiño, una mueca; muletillas que nos ayudan a dejar claro que lo que estamos diciendo lo hacemos en clave de humor, con la más absoluta seriedad, o simplemente somos unos cascarrabias que protestamos pero lo hacemos sin mala intención y sin ánimo de ofender.

La cosa cambia cuando, esa misma opinión, la expresamos de forma escrita. Entonces deberemos tener especial cuidado en dejar claro que, lo que decimos, y cómo lo decimos, forma parte de nuestra forma de ser y no tenemos intención ofender a nadie... O si... pero la segunda opción, también deberemos dejarla muy clara. Mas que nada para que se ofendan donde y como tiene que ser, y no en todas nuestras intervenciones... Porque, o nos da todo igual, o nos pasaremos la vida desfaciendo entuertos y malos entendidos.

Si no somos capaces de hacernos comprender; para reflejar, para diferenciar adecuadamente, cuando estamos siendo sarcásticos pero bromeamos, de cuando hablamos totalmente en serio y nos importa un comino si quién lo lee se ofende; será mejor que nos limitemos a opinar y dejar nuestros comentarios utilizando la forma más correcta y cortés de la que seamos capaces... por lo menos esa es mi humilde opinión.

Creo que así, se evitarían muchas de las discusiones sin fin en las que nos vemos enfrascados y que, en un principio, no era nuestra intención.