Queriéndonos un poquito más
Hoy, en esa hora tonta de sofá después de comer, cuando pareces estar... pero en realidad no estas demasiado. Han empezado a hablar en la tele sobre un tema que me inquieta... no se si a titulo personal, o simplemente por tener una hija que entra ya en la etapa peligrosa.
Se trataba del Dr. Augusto Cury y su libro "La dictadura de la belleza" Por el título es fácil imaginar su contenido.

En la entrevista, el experto decía que, tras encuestar a miles de personas (claro, sobre todo mujeres, pero que también habían los suficientes hombres como para que las cifras fuesen representativas...) sólo dos, de cada diez individuos, no tocarían ni cambiarían nada de su cuerpo... las otras ocho personas, el que menos, retocaría por lo menos un par de cosas de su anatomía para estar, más o menos, conforme con su aspecto. El estudio incluía también modelos a los que todo el mundo solemos admirar, incluso envidiar. Ello tampoco se libran (Quizá menos aun que el resto) de tener una visión distorsionada de si mismos y quisieran cambiar cosas. No solo mantenerse eternamente jóvenes si no que también cambiarían; pechos, glúteos, orejas, nariz, labios.... El espectro de recambios es tan amplio como la imaginación pueda alcanzar. Por lo visto, los hay para todo. Muchas veces hemos visto que el resultado no siempre es para mejor. También son presa facil para autoagresiones tales como, bulimias, anorexias, vigorexias, y demás malas jugadas que nos puede llegar a crear nuestra psique.
Pero lo que este hombre quería decir, que es lo mismo que yo me pregunto, es... ¿Por qué no nos queremos un poco más?
La mayor parte de veces, esos retoques, no son por auténtica necesidad. Si no,porque nos creamos tal necesidad, a consecuencia de no sentirnos aceptados.
Así que... ¿Qué tal si nos aceptáramos y les dieran morcilla a quienes no lo hace?... Pero es inútil. Somos criaturas gregarias y necesitamos formar parte del rebaño. Por lo menos, sentir que le importamos a una parte del rebaño...
No puedo juzgar ni criticar cuando yo misma caigo en la trampa. Las veces que he pensado en algo parecido, no ha sido porque yo no me aceptase, si no, porque no me he sentido, o no me han hecho sentir aceptada, (A veces de la forma más desagradable) personas que eran muy importantes e influyentes para mi. Con lo cual, sin darme cuenta, resulta que yo también había dejado de importarme.
Sin embargo, ahora que por fin he comprendido eso y me cuido por mi, para gustarme yo. Sin importarme lo más mínimo gustarle a nadie más... es cuando mayor éxito tengo. Incluso hay quien ha descubierto un cierto sexapil en mi. Cosa que ignoraba poseer... Vivir, para ver... si alguien entiende algo, que me lo explique.
Pero bueno, volviendo a lo que realmente me inquieta. Me preocupa lo que, en mentes más jóvenes, o en personas cuyo aspecto es su medio de vida, esta presión puede ser mucho más influyente, acarreando graves problemas de salud, debido a los disparates que se pueden llegar a hacer buscando ese cuerpo diez... que al final no es tan diez.
Y ahí lanzo mi pregunta... (Claro, por supuesto... si yo he vuelto, mis preguntas también... faltaría más)
Si nos esforzamos por hacer comprender a nuestros hijos, las matemáticas, las ciencias, las lenguas... ¿Por qué no nos esforzamos por cuidar, estimular y hacer fuerte su autoestima?... Que realmente se acepten y se quieran como son. Y si al final llegan a la conclusión de que quieren mejorar algo, que lo hagan... pero por ellos. Nunca por ser aceptado... ¿Quién merece tanto esfuerzo si no nos aceptan como somos?...
Querámonos nosotros un poco más... seguro que eso también nos mostrará ante los demás de otra manera... y si no... que les vayan dando...
He dicho...











Teresa Santomil dijo
Inmejorable articulo so bruja, ya era hora que regresases
con tus preguntas e inquietudes...
Te quiero muack
22 Febrero 2012 | 08:30 PM